No me confundan con hechos

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La mayoría de nosotros ha tenido la experiencia como padres o jóvenes, de tratar de descubrir el “cuadro escondido» dentro de otro cuadro, en una revista de niños. Generalmente se nos muestra un paisaje con árboles, arbustos, flores y otro poco de naturaleza.

 

Abajo se lee algo parecido a:

«Oculto en alguna parte de este cuadro hay un burro tirando una carreta con un niño. ¿Los puede ver?»

A veces ha tratado mucho, pero sin resultado, hasta no hojear las últimas páginas de la revista, que revelan cómo el artista lo ha escondido astutamente de nosotros. Si estudiamos el paisaje, nos damos cuenta que todo el cuadro ha sido pintado de tal forma que esconde el verdadero dibujo dentro de él, y, una vez que descubrimos el «verdadero cuadro», se destaca claramente el proverbial y doloroso dígito.

Creemos que los dibujantes de la gran masa están creando artísticos paisajes-para nosotros; paisajes que deliberadamente nos ocultan el cuadro real. En este libro les mostraremos cómo descubrir el «cuadro escondido» en los paisajes que cotidianamente se nos presentan en diarios, radio y televisión. Una vez que pueda mirar a través del camuflaje, usted verá el burro, la carreta y el niño, que han estado siempre presentes.

Millones de americanos están interesados y frustrados por las desgracias de nuestra nación. Sienten que hay algo malo, radicalmente malo, pero debido a los dibujantes no pueden poner sus dedos en ello.

Quizá sea usted una de esas personas. Algo lo está molestando, pero no sabe exactamente qué es. Seguimos eligiendo nuevos Presidentes que prometen fielmente parar el avance comunista mundial, bloquear el extravagante gasto del gobierno, apaciguar los fuegos de la inflación, poner la economía en una balanza estable, detener la corriente que lleva al país a ser un componedor moral y echar a los criminales a la prisión, donde pertenecen.

 

Sin embargo, a pesar de las altas esperanzas y resplandecientes promesas de las campañas, estos problemas continúan empeorando, sin importar quién esté en servicio. Cada nueva administración, sea ésta Republicana o Demócrata, sigue las mismas políticas básicas de la anterior, a la cual ha denunciado tan a fondo en su campaña electoral. No es considerado como propio mencionar esto, pero es, sin embargo, la verdad.

 

¿Hay una razón plausible para explicar por qué sucede esto? Se supone que no lo pensamos. Se supone que debemos imaginar que todo es accidental ycoincidente y que, por lo tanto, no hay nada que podamos hacer.

Franklin Delano Roosevelt (FDR) dijo una vez:

«En la política nada sucede por accidente, Si sucede, puedes apostar que estaba planeado de ese modo».

El estaba en una buena posición como para saberlo.

 

Creemos que muchos de los grandes acontecimientos mundiales que están forjando nuestros destinos, ocurren porque alguna persona o personas lo han planeado de ese modo. Si meramente estuviéramos tratando con la ley del promedio, la mitad de los eventos que afectan el bienestar de nuestra Nación deberían ser buenos para América.

 

Si estuviéramos tratando con simple incompetencia, nuestros líderes deberían cometer ocasionalmente un error a favor nuestro. Trataremos de probar que realmente no estamos mediando con coincidencia o estupidez, sino, muy por el contrario, con planificación y brillo. Esta pequeña obra trata sobre esta planificación y este brillo y de cómo se han modelado las políticas exteriores y domésticas de las últimas seis administraciones.

 

Esperamos que explique materias que hasta ahora han parecido inexplicables, y que lo lleve a usted a un agudo enfoque de las imágenes que han sido oscurecidas por los dibujantes de paisajes de la gran masa.

Se ríen de aquellos que creen que los grandes acontecimientos mundiales son el resultado de una planificación y de los que creen en la «teoría de conspiración de la historia».

 

Por supuesto que nadie hoy realmente cree en la teoría de la conspiración de la historia con excepción de aquellos que se han tomado tiempo para estudiar el tema. Cuando se piensa en esto, hay solamente dos teorías de la historia. Las cosas suceden por accidente, sin ser planeadas ni causadas por nadie, o suceden porque ellas están planeadas y alguien las causa.

 

En la realidad, es la «teoría accidental de la historia», predicada en los profanados Halls de Ivy, la que debería ser ridiculizada.

 

De otro modo,

  • ¿Por qué cada administración reciente comete los mismos errores que las anteriores?

  • ¿Por qué repiten los errores del pasado que producen inflación, depresiones y guerra?

  • ¿Por qué nuestro Departamento de Estado se «tambalea» de un desatino pro-comunista a otro?

Si usted cree que todo esto es un accidente o resultado de misteriosas e inexplicables mareas de la historia, será considerado como un “intelectual» que comprende que vivimos en un mundo complejo, Si usted cree que algo así como 32.496 coincidencias consecutivas, en los últimos cuarenta años, extienden un poco la ley del promedio, será considerado como un chiflado.

¿Por qué virtualmente todos los letrados “respetables” y los columnistas y comentaristas de la gran masa rechazan la causa y efecto o teoría conspiracionista de la historia?

 

Primeramente, la mayoría de los letrados sigue a la muchedumbre en el mundo académico como las mujeres siguen la moda. Resistir la marea significa ostracismo social y profesional. Lo mismo sucede a la gran masa. Mientras profesores y pontífices profesan ser tolerantes y tener un criterio amplio, en la práctica constituyen una calle de un solo sentido —con todo el tráfico corriendo por la izquierda.

 

Un maoísta puede ser tolerado por los Liberales de Torre Landia de Marfil o por los sabios del Establishment, pero ser un conservador, y un conservador que propone una visión conspiracional, está absolutamente prohibido. ¡Mejor ser un borracho en una convención nacional de la WCTV!

En seguida, a través de los años esta gente ha adquirido un fuerte interés emocional en sus propios errores.

 

Sus intelectos y egos están totalmente confiados a la teoría accidental. La mayoría de la gente es altamente contraria a admitir que han sido examinados o han demostrado mal juicio. Constatar la evidencia de que existe una conspiración que guía nuestro destino político desde atrás del escenario, obligaría a muchas de estas personas a repudiar las opiniones acumuladas por ellos durante toda una vida. Se necesita un carácter muy fuerte para encarar los hechos y admitir que se ha estado equivocado, aun si fuera por no estar informado.

Ese fue el caso del autor de este libro; solamente porque él demostró el mal de los conservadores anticomunistas, tuvo que dejar de escribir la obra. Su reacción inicial al punto de vista conservador fue de sospecha y de hostilidad; y sólo después de muchos meses de investigación intensiva debió admitir que había sido “observado”.

A políticos e «intelectuales» les atrae la idea que los acontecimientos son impulsados por una misteriosa marea de la historia o que suceden por accidente. Con este razonamiento pretenden escapar a la culpa cuando las cosas van mal.

La mayoría de los intelectuales, pseudo-intelectuales y de los otros, sencillamente ignora la teoría conspiracionista de la historia y éste es su modo de mediar con ella. Ellos nunca intentan refutar la evidencia. No puede ser refutada.

 

Cuando el tratamiento del silencio no resulta, estos letrados “objetivos” y modeladores de la opinión de la gran masa, recurren a los ataques personales, al ridículo y a la sátira. Los ataques personales tienden a desviar la atención de los hechos que el autor o el orador tratan de exponer. La idea es obligar a la persona que expone la conspiración, a detener su exposición y ocupar su tiempo y esfuerzo defendiéndose a sí misma.

Sin embargo, las armas más efectivas usadas contra la teoría conspiracionista de la historia son el ridículo y la sátira. Estas armas, extremadamente potentes, pueden ser usadas muy inteligentemente para evitar cualquier intento honesto de la refutación de los hechos. Después de todo, a nadie le gusta ser objeto de risa.

 

Antes de ser ridiculizada, la mayoría de la gente callará; y este tema sí que se presta para el ridículo y la sátira. Una técnica que puede ser usada es extender la conspiración hasta el punto de hacerla absurda.

 

Por ejemplo, nuestro hombre de los Halls of Poison Ivy podría decir en un arrogante tono burlón:

«¿Supongo que creen que todo profesor liberal recibe un telegrama de los cuarteles generales de la conspiración, cada mañana, con las órdenes para el lavado de cerebro de sus estudiantes?»

Algunos conspiracionistas, en realidad, exageran el cuadro extendiendo la conspiración (del pequeño grupo que es), e incluyen en ella a todo activista liberal de la localidad y a todo burócrata del gobierno.

 

O, por causa del fanatismo racial o religioso, ellos tomarán pequeños fragmentos de evidencia legítima y los extenderán hasta llegar a una conclusión que apoyará su singular prejuicio; por ejemplo, la conspiración es totalmente «Judía», «Católica» o «Masónica». Esta gente no ayuda a exponer la conspiración, sino que tristemente juega en las manos de aquellos que quieren hacer creer al público que todos los conspiracionistas son locos.

Los “intelectuales” son adeptos a enunciar clichés, como:

«La teoría de conspiración es, a menudo, tentadora, Sin embargo, es demasiado simplista».

Por atribuir absolutamente todo lo que sucede a las maquinaciones de un pequeño grupo de poder, es una teoría demasiado simplista para los ávidos conspiradores. Pero, en nuestra propia opinión, nada es más simplista que el aferrarse a la visión accidental de la gran mayoría de los acontecimientos mundiales.

En la mayoría de los casos, los Liberales simplemente acusan de paranoicos a todos aquellos que discuten el tema sobre la conspiración.

«¡Ah, ustedes, del ala derechista!», dicen, “hacen crujir cada arbusto, patean cada roca, buscando a los revoltosos imaginarios».

Después viene el coup de grace – marcando la teoría conspiracionista como la «diabólica teoría de la historia». A los Liberales les encanta eso, ¡Aun siendo una frase hueca, es tan sofisticada!

Si los líderes del mundo académico y de las comunicaciones asumen esta desdeñosa actitud hacia la teoría conspiracionista de la historia (o causa y efecto), no es sorprendente ver que millones de personas inocentes y bienintencionadas, en un natural deseo de no parecer ingenuas, se sumen a estas actitudes y repitan los clichés de los forjadores de opiniones, Estas personas, en su intento de aparecer sofisticadas, adoptan el aire de afectada superioridad de sus guías, sin siquiera haberse tomado cinco minutos en el estudio del tema de la conspiración internacional.

Los «accidentalistas» nos podrían haber hecho creer que, atribuir cualquiera de estos problemas a la planificación es «simplista» y que todos nuestros problemas son causados por la Pobreza, la Ignorancia y la Enfermedad – de aquí en adelante, abreviado PIE.

 

Ellos ignoran el hecho que conspiradores organizados usan el PIE, real o imaginado, como una excusa para construir una cárcel para codos nosotros. La mayoría del mundo ha estado en PIE desde tiempos inmemoriales, y hay que tener un pensamiento increíblemente superficial

como para atribuir el bamboleo del gobierno de los Estados Unidos de un desastre a otro, durante los treinta últimos años, al PIE. Los «accidentalistas» olvidan que algunas de las naciones más avanzadas en el mundo han sido capturadas por

los Comunistas. Checoslovaquia era una de las naciones industriales más modernas y Cuba ostentaba el segundo lugar de los países con más altos ingresos per cápita que cualquier nación de Centro y Sudamérica.

No es verdadero establecer, sin embargo, que no hay miembros de la élite intelectual que se suscriban a la teoría conspiracionista de la historia. Por ejemplo, ahí está el Profesor Carroll Quigley, de la Escuela de Servicio de Extranjería de la Universidad de Georgetown.

 

El Profesor Quigley difícilmente puede ser acusado de ser “extremista del ala derechista” (esas cuatro palabras se han hecho inseparables para la gran masa). El Dr. Quigley tiene todas las credenciales «liberales», habiendo enseñado a los Meccas académicos de Princeton y Harvard en el Establishment Liberal. En su página 1.300, del tomo de ocho libras, llamado Tragedy and Hope, el Dr. Quigley revela la existencia de la maraña conspiracionista que será discutida en este libro.

 

El profesor no formula una teoría simplemente, sino que revela la existencia de esta maraña por experiencia de primera mano. El también deja en claro que no son los objetivos de esta urdimbre a los cuales él se opone, sino a su mantención en el secreto.

 

El Profesor Quigley revela:

«Yo sé de las operaciones de esta urdimbre, porque la he estudiado durante veinte años, y se me permitió, por dos años, a principios de 1960, examinar sus papeles y registros secretos. NO TENGO AVERSIÓN HACIA ELLA NI HACIA LA MAYORÍA DE SUS PROPÓSITOS, Y DURANTE GRAN PARTE DE MI VIDA HE ESTADO CERCA DE ELLA Y DE MUCHOS DE SUS INSTRUMENTOS.

 

Me he opuesto, recientemente y en el pasado, a algunas de sus políticas… pero, en general, mi principal diferencia de opinión es que DESEA PERMANECER INCÓGNITA, y creo que su rol en la historia es suficientemente significativo para ser dado a conocer».

Estamos de acuerdo: su rol en la historia debe ser dado a conocer. Es la razón por la cual hemos escrito este libro.

 

Sin embargo, estamos en pleno desacuerdo con el objetivo de esta urdimbre, que el Profesor Quigley describe como,

«nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo en su totalidad».

En otras palabras, este loco grupo desea controlar y gobernar el mundo. Es aún más terrible: quieren el control total sobre toda acción individual.

 

Como observa el Profesor Quigley:

» … su libertad (la del individuo) y su derecho a elección, serán controlados dentro de alternativas muy estrechas, ya que él será numerado desde su nacimiento y seguido como número a través de su entrenamiento educacional, su servicio militar y otro servicio público requerido, sus contribuciones de impuesto, su salud y requerimientos médicos, y su retiro final con los beneficios que se desprenden de su muerte».

Quiere el control sobre todas las riquezas naturales, negocios, bancos y transporte, controlando así los gobiernos del mundo. A fin de lograr estos objetivos, los conspiradores no han tenido escrúpulos para fomentar guerras, depresiones y odio. Quieren un monopolio que elimine todo competidor y destruir el sistema de libre empresa.

 

¡Y el Profesor Quigley, de Harvard, Princeton y Georgetown, lo aprueba!

El Profesor Quigley no es el único académico consciente de la existencia de un grupo que se ha perpetuado como conspiradores, a quienes llamaremos los Privilegiados.*

 

* Privilegiados: los que ocupan una situación ventajosa, o poseen informes secretos o de primera mano.

 

Otros letrados honestos han encontrado a los mismos individuos en los escenarios de las desastrosas luchas políticas y han concluido, una y otra vez, que se trata obviamente de una organización de piromaniacos que está en acción en el mundo. Pero estos letrados, que son intelectualmente honestos, se dan cuenta que si desafían a los Privilegiados, sus carreras se verían destruidas; dicho de otra forma “suicidio académico”

 

El autor sabe que estos hombres existen, porque ha estado en contacto con algunos de ellos.

También hay líderes religiosos que están al cabo de la existencia de esta conspiración.

 

En una historia de la agencias de noticias UPI, con fecha 27 de diciembre de 1965, el Padre Pedro Arrupe, cabeza de laOrden Jesuita de la Iglesia Católica, hizo los siguientes cargos durante sus comentarios en el Consejo Ecuménico:

“Esta sociedad… carente de Dios, opera de un modo extremadamente eficiente, al menos en sus niveles de alto liderazgo. Hace uso de, todo medio posible a su alcance, sea éste científico, técnico, social o económico.”

 

“Sigue una estrategia perfectamente bien planeada. Tiene influencia casi completa en las organizaciones internacionales, círculos financieros, en el terreno de las comunicaciones de masas, prensa, cine, radio y televisión.”

Hay innumerables problemas que deben ser exhibidos para convencer a una persona de la posible existencia de un grupo conspiracionista de Privilegiados, quienes desde los más altos niveles manipulan la política gubernamental.

 

En este caso, la verdad es más extraña que la ficción. Estamos en contacto con una de las mayores intrigas de la historia, un emocionante cuento de misterio que deja en vergüenza a Erle Stanley Gardner. Si a usted le gustan los misterios, le fascinará el estudio de las operaciones de los Privilegiados. Si usted, realmente estudia esta urdimbre de la que habla el Profesor Quigley, encontrará que lo que al principio parecía increíble, no sólo existe, sino que tiene gran influencia en nuestras vidas.

Debe recordarse que la primera labor de cualquier conspiración, ya sea en política, crimen o dentro de una oficina de negocios, es convencer al resto que no existe conspiración alguna. El éxito de los conspiradores será, en gran parte, determinado por su habilidad para lograr esto. Que la élite del mundo académico y comunicaciones de masas siempre murmure la existencia de Privilegiados, sirve como mero camuflaje para sus operaciones. Estos «artistas» esconden al niño, la carreta y el burro.

Probablemente, en algún momento usted ha estado involucrado o ha tenido conocimiento de algún acontecimiento relatado en las noticias. Quizá se trataba de un evento atlético, una elección, un comité o un negocio.

 

¿Contenía el relato la «verdadera» historia, la historia detrás de la historia? Probablemente no. Y por una variedad de razones.

 

El reportero tuvo problemas de tiempo y espacio y una buena probabilidad que las personas involucradas. deliberadamente, no hayan revelado todos los hechos. Posiblemente los propios prejuicios del reportero gobernaron los hechos que debían entrar en la historia y que eran detectables. Nuestro punto de vista es que la mayoría de la gente sabe, a partir de la experiencia personal, que la historia de una noticia no es, a menudo, la historia completa.

 

Pero muchos de nosotros pretendemos creer que nuestro caso es único, cuando realmente sólo se trata de un caso típico. Lo que rige acerca de un reportaje de acontecimientos locales rige igualmente para los acontecimientos nacionales e internacionales.

Los problemas psicológicos también están presentes en el tratar de convencer a la gente que vea la evidencia respecto a los Privilegiados. La gente generalmente está conforme con sus antiguas concepciones y creencias, Cuando Colón le contó a la gente que el mundo era una esfera y no un plano, estaban muy turbados.

 

Se les pedía rechazar su modo de pensar de toda una vida y adoptar una visión totalmente nueva. Los «intelectuales» de esos días se burlaban de Colón, y la gente temía perder el prestigio social si lo escuchaba. Muchos otros, sencillamente, no querían creer que el mundo fuera redondo. Complicaba muchas cosas. Y los típicos «aplanadores de tierra» tenían tal interés implicado con sus propios egos, que arreciaron en insultos contra Colón para desafiar su visión del universo.

“No nos confundan con los hechos; nuestras mentes están ya formadas”, decían ellos.

Estos mismos factores se pueden aplicar hoy. Como el Establishment controla el medio, cualquiera que desenmascare a los Privilegiados será blanco de una continua descarga de improperios provenientes de diarios, revistas, televisión y radio.

 

De este modo, uno es amenazado con la pérdida de la «respetabilidad social» si se atreve a introducir la idea que existe una organización detrás de cualquiera de los problemas que actualmente están destruyendo América. Desafortunadamente, para mucha gente el status social viene antes que la honestidad intelectual.

 

A pesar que ellos nunca lo admitirían, la posición social es, para mucha gente, más importante que la supervivencia de la libertad en América.

Si usted les pregunta a estas personas qué es más importante, la respetabilidad social o el salvar a sus hijos de la esclavitud, ellos se decidirán por la última, por supuesto. Pero sus acciones (o falta de ellas) hablan tanto más fuerte que sus palabras. La gente tiene una infinita capacidad de racionalización cuando se trata de encarar la amenaza de la supervivencia de América.

 

En el fondo, esta gente teme ser burlada si toma posición o que se le niegue, la invitación a un cocktail de arribismo social. En lugar de desesperarse contra los Privilegiados, esta gente realmente se encoleriza ante aquellos que tratan de salvar al país desenmascarando a los conspiradores.

Para los de cierta mentalidad social, se hace muy difícil determinar objetivamente ‘ la evidencia conspiracionista, por el hecho que los conspiradores provienen de los más altos estratos sociales. Son inmensamente ricos, de gran educación y de mucha cultura. Muchos de ellos tienen reputación de toda una vida, debido a su filantropía.

 

A nadie le gusta ser puesto en el papel de acusador de gente prominente, por ser éstos conspiradores que esclavizan a sus conciudadanos americanos; pero los hechos son innegables. Muchos profesionales y hombres de negocio son particularmente vulnerables al término «no arriesgues tu respetabilidad social», término lanzado por aquellos que no desean que la conspiración sea descubierta.

 

Los Privilegiados saben que si la comunidad profesional y de negocios no toman una posición para salvar el sistema de empresa privada, el socialismo, através del cual ellos intentan controlar el mundo, es inevitable. Piensan que la mayoría de los profesionales y hombres de negocio son demasiado superficiales y decadentes, demasiado conscientes del status, demasiado atados a los problemas de sus trabajos y empresas como para preocuparse de lo que está sucediendo en política.

 

A estos hombres se les dice que puede ser malo para los negocios o puede comprometer sus contratos con el gobierno si toman posición. ¡Han sido sobornados hacia el silencio con el dinero de sus propios impuestos!

Nosotros tenemos esperanza que los conspiradores hayan desestimado el coraje y patriotismo que aún queda en los americanos.

 

Tenemos la sensación que existe un número grande de ustedes que no está hipnotizado por el aparato de televisión, que pone a Dios, la familia y al país sobre el estrado social, y que, juntos, se abanderizarán para desenmascarar y destruir la conspiración de los Privilegiados.

 

El filósofo Diógenes hurgó a lo largo y ancho de la antigua Grecia buscando un hombre honesto.

 

Créditos para: http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/conspiracion/conspiracion01.htm 

 

Nosotros estamos recorriendo la longitud y el ancho de América en busca de cientos de miles de hombres y mujeres, intelectualmente honestos, que están deseosos de investigar los hechos y llegar a conclusiones lógicas, sin considerar cuán desagradables éstas puedan ser.

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