Día: 26 noviembre, 2013

Venezuela Historia / A la Rebelión Civil llama Acción Democrática – por: Alberto Carnevali

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Carnevali

Alberto Carnevalli ( 28/09/1914 – 20/05/1953)

CARACAS – VENEZUELA  24  DICIEMBRE  1952

La amañada consulta electoral del 30 de noviembre se tradujo en una rotunda condenación plebiscitaria de la tiranía del Coronel Pérez Jiménez. No obstante que a nuestro Partido no se le permitió presentar candidatos, excluyéndose así arbitrariamente a la organización política que en tres elecciones anteriores había demostrado que representaba legítimamente a la mayoría popular venezolana; no obstante la exclusión de algunas fuerzas minoritarias; a pesar de las dificultades interpuestas por la violencia policial contra los partidos legales de oposición que participaron en la batalla comicial; y pese a que el gobierno pensó utilizar la institución del voto obligatorio como un recurso general de coacción contra los electores, el pueblo resolvió el grave dilema en que se le colocó, votando contra la tiranía del Coronel Pérez Jiménez. Todos los partidos políticos, todos los sectores sociales, todos los hombres y mujeres sin partido, los miembros de la nación entera barrieron en esa contienda las inmorales insignias del FEI, el maltrecho aparato electoral que la dictadura había fabricado con los ilícitos recursos de la coacción vejatoria, el soborno y la corrupción política.
     
    Estos votos consignados por el pueblo el 30 de noviembre no buscaron el triunfo exclusivista de ninguna organización política en particular sino el de todas las fuerzas políticas con raíces verdaderas en la entraña popular. Buscaron la recuperación de la soberanía nacional y la reconquista de la libertad para todos los venezolanos. Buscaron la paz y la armonía de la nación, criminalmente rotas por el absolutismo. Esos votos condenaron severamente el salvaje predominio despótico de la camarilla militar del Coronel Pérez Jiménez. Hablaron el justiciero lenguaje de la protesta contra el terror colectivo, a favor de los miles de víctimas impotentes del mortal campo de concentración de Guasina, de las torturas físicas y morales, de la prisión y del exilio, del desempleo, de la arbitraria cesantía impuesta en el trabajo por la discriminación política, y del ultraje soez de las bandas policiales que a diario atropellan los hogares y vejan a las familias en todos los rincones del país. En esas urnas electorales fue consignada la enardecida indignación general por el asesinato a sangre fría de nuestro inolvidable dirigente Dr. Leonardo Ruiz Pineda y de otros abnegados combatientes de la resistencia popular. A esas urnas fue, en resumen, la limpia voz condenatoria de toda la nación, que repudia en todos los tonos a la minúscula y engreída camarilla de jefes militares ambiciosos, empecinados en continuar escarneciendo a la soberanía popular y envileciendo a la República.
    
    Pero la enfermiza obsesión de mando del Coronel Pérez Jiménez lo ha arrastrado a desoír jaquetonamente la admonitiva voz de la nación, en un temerario desafío que habrá de ser decisivo y mortal para la liquidación implacable del despotismo. Contra la opinión de cerca de dos millones de personas que representan la plenitud de la conciencia política del país; ignorando desvergonzadamente que la totalidad de los sectores sociales de la nación lo desprecian y lo detestan, el Coronel Pérez Jiménez infirió el dos de diciembre corriente un nuevo e insólito ultraje a la dignidad nacional al pisotear –con las típicas botas del bárbaro ignorante y vesánico- la ingenua expresión de la soberanía de todo un pueblo. En un burdo y repulsivo sainete político que ha sido una vergüenza para todos los venezolanos, los representantes de las fuerzas armadas nacionales -los personeros de los hombres encargados de custodiar las armas de la República para la defensa de la soberanía del pueblo-  se prestaron dócilmente para que se consumara un nuevo atentado nacional contra el propio pueblo. Contando únicamente y exclusivamente con el pregonado respaldo de las fuerzas armadas, Pérez Jiménez se colocó con impúdico desenfado los arreos de dictador exclusivo, declarándose Presidente Provisional al mismo tiempo que ordenaba –también con el alegado respaldo de las fuerzas armadas- que se destruyeran las actas electorales de los Estados para borrar toda huella del resonante triunfo popular, y para designar con actas falsificadas, una asamblea constituyente ficticia, espuria, integrada exclusivamente por sumisos pordioseros del servilismo nacional, reclutados por el FEI en las más bajas esferas de la corrupción política implantada por el propio régimen.
   
    Y en represalia por haber obtenido los partidos de oposición la casi totalidad de las curules de la Asamblea Constituyente que fue anulada delictuosamente, la dictadura movilizó de inmediato su siniestra maquinaria policial contra los partidos URD y Copey, al mismo tiempo que pelotones de las fuerzas armadas eran preparadas o movilizadas para contener a las masas populares que en Caracas y otros lugares del país, especialmente en las zonas petroleras, demostraban su aireada protesta por la brutal manera como se arrebataba, una vez más, al pueblo el limpio triunfo de su soberanía. Los locales de Unión Republicana Democrática –partido que obtuvo la crecida proporción de 67 de los 103 representantes a la Constituyente- fueron saqueados y clausurados por las gangsterianas bandas de la Seguridad Nacional. Algunos dirigentes nacionales y decenas de líderes regionales de ambos partidos fueron detenidos junto con nuevos centenares de militantes de Acción Democrática y de otras organizaciones populares. Y entretanto, los equipos directivos nacionales de ambos partidos legales de oposición empezaron a ser sometidos a la grosera presión directa del Coronel Pérez Jiménez, quien, amenazándolos con represalias del Ejército, ha pretendido que ambas organizaciones claudiquen ignominiosamente concurriendo –con las míseras minorías que les asignaron caprichosamente en el fraude insólito- a la grotesca caricatura de parlamento constituyente que el gobierno pretende instalar el próximo enero con una indecente y falsa mayoría del FEI. Y para garantizarse la anulación práctica de Unión Republicana Democrática como partido de mayoría parlamentaria, le fue asignada en el fraude a esta organización solamente la ridícula minoría de 29 representantes, y casi todos sus dirigentes nacionales fueron expulsados violenta y aceleradamente del país, a las pocas horas de haber caído en una inicua celada policiaca, cuando el delincuente político, reo de la falsificación de las actas electorales, que ahora ejerce el Ministerio de Relaciones Interiores, los citó “bajo su palabra de honor” para que concurrieran a una nueva entrevista relacionada con la rechazada proposición de complicidad en la farsa parlamentaria que se proyecta.
   
    Igualmente cínica ha sido la maniobra de Pérez Jiménez en los medios castrenses. Algunos de sus emisarios anunciaron en forma escueta y descarada a la oficialidad reunida expresamente en los cuarteles, que el gobierno había perdido las elecciones. Pero agregaron la mentirosa versión de que los partidos políticos planeaban disolver el ejército y asesinar a las familias de los oficiales, y que para evitarle este caos a la nación, el Coronel Pérez Jiménez “se sacrificaba” asumiendo el control absoluto del poder. Otros voceros del inescrupuloso Coronel, conocedores del franco ambiente de repudio existente en los cuarteles contra la ola de crímenes políticos del régimen, agregaron canallescamente una desfigurada explicación sobre el cobarde asesinato de nuestro inolvidable compañero Dr. Leonardo Ruiz Pineda. Pero no dijeron una palabra sobre el sadismo criminal con que –desde el día siguiente al del monstruoso crimen, cuando fuera a reclamar el cadáver de su marido- se ha mantenido sometida al vejamen de un cruel secuestro en una sórdida celda de la Cárcel Modelo de Caracas, a su abnegada y afligida esposa, la señora Aurelena de Ruiz Pineda, ni tampoco informaron por qué ha perseguido la Seguridad Nacional, con vandálica saña a sus dos inocentes hijitas de cinco y tres años de edad. Y, no obstante que se habló mendazmente de amenazas contra oficiales y sus familias, tampoco se explicó por qué fue echado del país en estado pre-agónico el Teniente Coronel Mario Ricardo Vargas para que en el extranjero muriera abandonado de todo auxilio del Ministerio de Defensa, ni se dijo por que se tiene condenada al exilio a inclemente en España a su viuda y a sus pequeños hijos. Menos aún se dijo una sílaba sobre el repulsivo asesinato del Teniente Coronel Delgado Chalbaud, ni sobre los constantes vejámenes que los personeros del régimen han infligido a su viuda para obligarla a guardar silencio sobre la complicidad de Pérez Jiménez en el crimen o para forzarla a abandonar el país.
Olvidaron asimismo los acusiosos heraldos del déspota explicar por qué, si este es el salvador de la integridad de las fuerzas armadas, han echado de sus filas decenas de oficiales y se ha privado a sus familias de los normales auxilios económicos establecidos en la carrera, y por qué un importante grupo de mayores, capitanes y tenientes están sometidos a infamante prisión desde hace más de un año en varias cárceles y penitenciarías del país, sin que hayan cometido delito alguno ni como oficiales ni como simples ciudadanos.
   
    En general, los oficiales no fueron consultados sino “notificados” de este segundo crimen nacional contra la soberanía popular, como si el ejército fuera un dócil rebaño de hombres armados, que no tuvieran ni criterio ni sentimientos que tomar en cuenta. Y en los pocos cuarteles donde se hizo un simulacro de consulta, los jefes se cuidaron bien de no transmitir “a la superioridad” la verdadera respuesta de la mayoría de los oficiales, rotundamente contraria al desconocimiento de la voluntad electoral. Y como la institución armada está siendo convertida en un bando político personalista, nada se averiguó tampoco sobre lo que piensa el personal de tropa, que es la mayoría de ese cuerpo. Nada se indagó sobre lo que sienten esos miles de venezolanos –en su totalidad hombres del pueblo- que ahora visten provisionalmente uniforme militar pero que regresarán mañana a sus hogares- a los hogares azotados crónicamente por el desempleo y el hambre y victimados con harta frecuencia por la Seguridad Nacional, a reunirse con sus miles de hermanos y demás parientes que el 30 de noviembre votaron contra la tiranía del jefe del ejército.
   
    Pero los militares venezolanos saben ya hasta la saciedad que su dignidad de hombres y su decoro de profesionales de las armas han sido vergonzosamente comprometidos ante la conciencia nacional y ante la opinión internacional por la desenfrenada y deshonesta ambición de mando y la insaciable sed de sangre de su jefe principal. Ya a ningún venezolano con uniforme militar puede quedarle duda alguna de que Pérez Jiménez no está usando el ejército para defender las instituciones de la República sino como un agresivo cuerpo de persecución política contra todos los demás venezolanos de las mas variadas condiciones sociales y de todas las convicciones políticas. Es difícil que no puedan darse cabal cuenta de que –además de que debe dolerles el sufrimiento de su propio pueblo- están sufriendo grave mengua en su valor, su honor y su caballerosidad, señalados como atributos indispensables de los hombres de armas. Porque escaso o ningún brillo pueden tener tales atributos cuando la institución armada es arrastrada al deshonor y la desvergüenza, al obligarla –sin protesta- a proteger la impunidad de los crímenes políticos de Pérez Jiménez y al dejarse utilizar para atropellar a un pueblo desarmado, contando exclusivamente con la desigualdad de la fuerza material.
    También en los cuarteles está imponiéndose esta terrible verdad: con excepción de los espias de la Seguridad Nacional y de la Inteligencia Militar y descontando algunos jefes ambiciosos y corrompidos, todos los sectores de la nación repudian con la mayor energía la aciaga gestión tiránica del Coronel Pérez Jiménez. No ha sido por simple casualidad o mero accidente que han estallado violentos brotes insurreccionales en algunas guarniciones del país, como ocurrió hace 8nos pocos meses en Boca de Rio y en Maturín. Pérez Jiménez no obstante que ha hecho hipócrita alarde de la tesis “institucionalista” y del “apoliticismo” de las fuerzas armadas, ha demostrado en la práctica que sólo lo mueve un insano exclusivismo personalista y arbitrario y que sólo lo guían sus intereses políticos antipopulares  para hacer discriminación ante los oficiales a la hora de designarlos en cargos y posiciones, prefiriendo con frecuencia a los de menores méritos e inadecuada jerarquía.
    Y el estado explosivo de los ánimos castrenses es tan evidente, que el intranquilo e inseguro Coronel se ha visto precisado a ordenar subrepticiamente la creación de unos cuerpos armados irregulares, bajo el comando de los espías de la Seguridad Nacional y de la Inteligencia Militar, para usarlos como tropa de choque contra el ejército. Dos millones de hombres y mujeres han sido ofendidos groseramente por el obseso dictador al pretender silenciar de un sablazo el multitudinario grito de libertad de los comicios de noviembre. Y por vergüenza nacional, por la dignidad de hijos de una Patria que se ha enorgullecido siempre  de la gallardía y valentía de sus hombres, no nos queda otro camino que declarar un estado de rebelión permanente contra la dictadura. Será “la rebelión legítima contra sus opresores”, de que nos hablan los más elevados principios políticos de todos los tiempos y, sobre todo la que nos enseña el ejemplo glorioso de los más dignos pueblos del mundo. Y a los militares venezolanos se les presentará un dilema histórico y decisivo: o ensangrentar las armas que la República les ha confiado para la defensa de la soberanía asesinando cobardemente a un pueblo inerme, para defender los crímenes de Pérez Jiménez o sacudirse en cambio la ignominiosa coyunda del déspota, colocándose valientemente al lado del pueblo, en la posición que les señalan el decoro y el patriotismo.
   
    La vasta empresa de la recuperación de la soberanía no corresponde a un solo partido sino a todos. Y no es deber exclusivo de los partidos sino de todos los hombres y mujeres de la nación. Porque a todos estás dirigido el reto del absolutismo al pretender consolidarse instalando una constituyente adulterada y servil, para que le apruebe el gigantesco despilfarro de los ocho mil millones de bolívares malbaratados en cuatro años; para que le encubra la siniestra ola de crímenes políticos, y para que le legalice la proyectada entrega a precio vil de nuevas concesiones petroleras y del hierro a la insaciable voracidad del sojuzgador capitalismo extranjero. Contra todos se ensañará ahora el terror policiaco y de todos los partidos serán los nuevos y numerosos hogares a quienes afligirá en adelante esta intolerable desgracia nacional.
  
    Todos los venezolanos, y especialmente los dos millones de personas a quienes se les ha atropellado miserablemente su voluntad comicial, estamos comprometidos por dignidad en una histórica cruzada nacional: la demolición del podrido andamiaje de la dictadura perezjimenista y la formación de un gobierno provisional de equilibrio político. Un gobierno que tenga objetivos bien definidos:, que restablezca las libertades públicas, que retire el ejército de su actual plano de indebido predominio político y lo coloque en su función natural de cuerpo técnico profesional, y, por último, que encauce a la nación definitivamente hacia el sosegado ejercicio de su soberanía, de modo que el pueblo pueda elegir libremente a quienes deban dirigir en firme la transformación democrático-revolucionaria del país           hasta lograr plenas y satisfactorias condiciones de bienestar social y una adecuada independencia económica en el campo internacional.
  
     Al lado de los demás partidos, Acción Democrática tiene señalado –  por su inflexible trayectoria revolucionaria y por su capacidad combativa- un papel primordial en esta decisiva cruzada de la liberación nacional. Y para cumplirlo honrosamente, propiciamos de la manera más resuelta un permanente estado de rebelión civil, una indesmayable ofensiva de oposición popular, que mantenga agresivos y encrespados los ánimos de todos los venezolanos contra la humillación de que somos víctimas para impedir en todo momento que la dictadura de Pérez Jiménez se estabilice sin resistencia. Una rebelión de opinión que obligue a las fuerzas armadas –mediante la poderosa presión de todos- a libertarse también ellas del deshonroso  dominio personalista y sanguinario de Pérez Jiménez, o que logre abrir ancho cauce para el estallido de una vasta e incontenible insurrección popular, a fin de que sean las honestas manos del pueblo las que despedacen implacablemente el ya desquiciado aparato inmoral del absolutismo.
   Dentro de breves días, las masas populares recibirán indicaciones precisas sobre la forma contundente de iniciar esta nueva y mas activa y beligerante etapa de la resistencia civil. Y para garantizar que esta sea la acción permanente que coordine a todos los sectores populares, de todos los demócratas del país, estamos acelerando la ejecución de las siguientes medidas.
   
    Estamos implantando con rígida severidad un reajuste organizativo de nuestro aparato partidista  -que tan victoriosamente ha resistido en estos cuatro años las más tremendas y sanguinarias embestidas de la represión policial y la mas sañuda represalia moral y económica contra sus militantes- a fin de que responda con mayor agilidad, más firme resistencia en su contextura interna y mayor capacidad de movilización sincronizada de las masas, en esta decisiva batalla contra la dictadura. Por los canales confidenciales del partido están siendo transmitidas las instrucciones concretas sobre este plan reorganizativo. Debe responder a la consigna de que “ningún ciudadano podrá considerarse miembro de Acción Democrática si no milita activamente en su respectivo grupo político de base”.
   
     Al mismo tiempo, estamos estableciendo un ágil mecanismo de organización para movilizar a todos los hombres y mujeres sin partido que se están acercando a nuestras filas para pedir una activa participación en la lucha por la liquidación de esta humillante etapa de nuestra historia nacional. Ante ellos, nuestro partido deberá actuar con gran amplitud de criterio, respetándoles las propias convicciones ideológicas, pero unificándolos en la lucha común por la recuperación de la soberanía, con la consigna de que “ningún ciudadano demócrata, aunque no milite en partido alguno, debe permanecer inactivo en la presente ofensiva contra la tiranía”.
  
     Luego propiciaremos con todas las demás fuerzas políticas organizadas un plan de rebelión civil contra la dictadura. Buscaremos en esa coordinación “acción coincidente” de tipo práctico, conservando cada partido su independencia ideológica y su autonomía organizativa interna. Esta coordinación debe responder a la consigna de que “todas las fuerzas políticas están obligadas a hacer respetar la soberanía nacional con los medios de que dispongan”.
  
    Finalmente, debemos inciar con audacia una implacable ofensiva de rebelión civil en todos los campos de la vida nacional. Todos los partidos, todos los hombres y mujeres, todos los venezolanos dignos debemos desatar una coordinada y certera acción multitudinaria hasta lograr oponer a la tiranía en la mortal disyuntiva de reconocer la soberanía nacional o aniquilar sangrientamente a todo el pueblo venezolano. Actuaremos realistamente. Con clara conciencia de que nuestro poder no es otro que el gran poder de un pueblo enardecido porque se le ha vejado y se le ha humillado brutalmente. Actuaremos sin la menor vacilación.
     Sabedores de que el pueblo no tiene armas de guerra porque siempre confió ingenuamente en que las armas de los cuarteles eran para defenderlo y ahora están siendo utilizadas en su contra. Pero convencidos de que la gran tragedia política que entristece a la nación por permite plantearse el dilema simplista de combatir con armas o no combatir. Porque el patriótico reclamo nacional está concebido en otra forma inexorable: si no combatimos ahora hasta triunfar, el pueblo será esclavizado ignominiosamente por tiempo indefinido. El pueblo tiene que defender ahora mismo su libertad a cualquier precio y con los medios que tenga en sus manos. El pueblo tiene que combatir con sus propios recursos, los interminable recursos de la acción de masas, que en nuestro país existen en condiciones invalorables para la conquista del triunfo. Somos la mayoría de la nación. Somos todo un pueblo. La dictadura está desasistida de todo respaldo social y de todo apoyo moral. Una indoblegable decisión de lucha alienta prodigiosamente nuestros corazones. Una fe desbordante enciende nuestra sangre. Contamos en resumen, con preciosos factores humanos y morales suficientes paran dotar nuestra capacidad de combate de un poderío mil veces más fuerte que las mas aceradas corazas del despotismo.
Caracas 24 de diciembre de 1952
Por el Comité Ejecutivo Nacional de ACCION DEMOCRÁTICA
Alberto Carnevali
( Secretario General)
Créditos para: http://pararescatarelporvenir.blogspot.com/2013/11/a-la-rebelion-civil-llama-accion.html?spref=tw

Venezuela Opinión / Los Días Más Difíciles / Elías Pino Iturrieta

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EL-SOCIALISMO-DEL-SIGLO-XXI

Hablar de la complicación de los días recientes puede parecer estúpido, si se compara con el enredo terrible que ha caracterizado la vida de los venezolanos en los últimos años. En la más cercana  década hemos visto cómo lo que parecía una mudanza de relativa profundidad debido al ascenso de Chávez al poder –un personaje parecido a los cuarteleros de antes, pero no del todo; un sujeto tan pobre de ideas como los oficiales izquierdistas o no izquierdistas de antes, pero con recursos inéditos en su equipaje– se volvió  proceso constituyente, mengua de los partidos políticos del siglo XX, militarada en crecimiento, auge del populismo, asfixia de los poderes públicos por el Ejecutivo, recrudecimiento de las corruptelas y “socialismo del siglo XXI”. No llegaron de golpe esos fenómenos, no los tomamos en una sola cucharada, sino en incómodas cuotas que terminaron por llevarnos a una situación inédita, si se establece una analogía con las vicisitudes del período de la democracia representativa. La dependencia de Cuba, vasallaje inimaginable en el pasado e inesperado a estas alturas de la historia de un pueblo que se las jugó como pocos por una existencia autónoma, completa el panorama de una aberrante mudanza de la vida de la cual forman parte los sucesos de nuestros días, los más cercanos, que no parecen a primera vista tan diversos como para concederles una peculiaridad en el cuadro de las catástrofes que se nos han acumulado.

Pero no es lo mismo el “socialismo del siglo XXI” bajo la batuta de su inventor, que las trastadas puestas en marcha por los sucesores. Lo que era un disparate bajo el control de Chávez, se ha vuelto una mamarrachada que manejan sin concierto los herederos. La apoteosis bolivariana ha devenido culto grosero a la personalidad del Comandante Supremo, rayana en comparsas que nadie en sano juicio puede atribuir a las sociedades de la cultura occidental de nuestros días. El huero discurso de la víspera se ha vuelto aún más lampiño de ideas, pese a que el prefacio de los ruidos del comandante tampoco destacara por la solidez. El partido de gobierno parece una criatura de la robótica, como si no pintara nada en la casa de gobierno, y aunque no pintaba mucho tampoco antes, lo disimulaba. No abundaban las figuras de prestancia porque el llamado ahora Gigante acaparaba la escena, pero hoy, sin relevancias personales en la cabeza del gobierno, se echan más en falta. El crecimiento de la corrupción pudo evitar un escrutinio severo de la sociedad porque la retórica del jefe del Estado fue astuta en el encuentro de vericuetos capaces de desviar la atención de la ciudadanía, pero un régimen sin imán en las alturas carece de recursos para maquillar lo que es cada vez la herida más dolorosa y evidente de la sociedad.

En cuestión de un trimestre desapareció el carmín administrado por Chávez, las arrugas de la decrepitud tomaron todo el cuerpo de la “revolución”, sin dejar pedazos lisos en un pellejo que llegó a engañar con la trampa de su lozanía hasta que el salón de belleza no fue capaz de seguir con su trabajo. El discurso es hijo del anterior discurso, pero ni siquiera parece discurso. Los herederos del Gigante, su hechura personal, ponen en evidencia la flaqueza de una pedagogía que pareció atractiva, pero que demostró en noventa días la imposibilidad de establecer un aula de formación de dirigentes digna de tal nombre. La plata dejada por él, que no fue mucha, ha caído en una fosa de dilapidación e improvisación tan profunda que no parece de la parentela de la corrupción previa, aunque es su hija legítima. Una aceleración propia de los procesos condenados a un derrumbe próximo hace distinto lo reciente de lo que sucedió hasta hace poco desde hace más de una década.

¿Individuos como Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Pedro Carreño se pueden dar cuenta del declive, y pueden proponer una rectificación? No parece probable. ¿Los líderes de la oposición y la sociedad que los apoya saben que se enfrentan a una situación distinta de la anterior, de la que dominaba Chávez en persona, y tienen la aguja apropiada para el remiendo? Ojalá sepan, por lo menos, que la tela que deben cortar es distinta.

@eliaspino

Fuente: www.el-nacional.com

 

Créditos para: http://runrun.es/historia/94270/los-dias-mas-dificiles-por-elias-pino-iturrieta.html 

Venezuela Opinión / De Malandros, Suicidas Y Pedigüeños / Tulio Hernández

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Eso que en Venezuela conocemos como el chavismo, hoy degenerado en madurismo, es básicamente una maquinaria electoral. Es decir, un aparato político cuyo esfuerzo mayor no está orientado a gobernar ni hacer una revolución como pregonan, sino mantenerse a toda costa en el poder. Por eso todos sus esfuerzos están concentrados no en construir un nuevo orden social, generador de bienestar para todos, sino en cortejar, seducir e ilusionar a las mayorías que en nuestros países son generalmente los más pobres.

Por eso, también, desde que el líder único decidió, en 1997, abandonar el camino golpista y asumir la opción electoral, los distintos aparatos políticos que fue creando –desde el MBR hasta el PSUV– no han hecho otra cosa que oficiar un perenne, indetenible y costoso ejercicio de seducción de masas.

Es lo que explica que su gestión de gobierno haya sido un esfuerzo, también permanente, de ensayo y error. Un día cierran las casas de bolsa, otro día deciden reabrirlas. Un día apuestan por las cooperativas, el otro las clausuran por capitalistas. Un día, los huertos hidropónicos en el centro de la ciudad; el otro, convertidos en ruinas precoces.

Como el objetivo fundamental, prácticamente el único, es mantener ilusionadas y bien servidas a las multitudes que constituyen su base de apoyo, los rojos actúan básicamente para generar efectos propagandísticos y cosechar fidelidades. No para resolver problemas, crear instituciones u organizar una sociedad estable con visión de largo plazo.

Por eso han ido convirtiendo el país en un campamento, y a sus habitantes, especialmente a los más necesitados, en refugiados con motivos de urgencia. No hay proyectos de largo aliento, hay operativos. En vez de construir un sistema de salud sólido, universal y generoso, prefirieron crear la Misión Barrio Adentro para que atendiera emergencias e hiciera sentir a los más pobres que a este gobierno sí le importaban. En vez de contribuir a reforzar un aparato productivo de alta eficiencia, ya estatal, ya privado, crean una maquinaria de distribución de alimentos de bajo costo para, igualmente, producir en sus clientes la sensación de un acto de justicia.

Y en vez de apuntar a resolver estructuralmente la inflación, montan el circo efímero de los precios rebajados, especialmente en las tiendas de electrodomésticos, intentando un doble efecto. Satanizar a los empresarios como criminales de guerra, enemigos del pueblo, y preparar así el clima de opinión hacia la estatización total. Y saciar el hambre de consumo que agobia a una población alucinada no por la austeridad de las ideologías comunistas, sino por lo que los contestatarios de otros tiempos llamaban el american way of life, hecho de electrodomésticos, electrónica y ropas de marcas globales.

La actitud gubernamental es de malandros, suicidas y pedigüeños. De malandros, porque los recursos con los cuales ha forzado a los comercios a bajar los precios de sus mercancías son propios de la delincuencia: el chantaje, la extorsión, la amenaza del saqueo. De suicidas, porque, tal y como lo hizo Chávez en la campaña electoral que aceleró su muerte, con tal de asegurarse un triunfo en las elecciones del 8-D están malgastando todos los recursos y energías sin pensar en el futuro. Ni en el suyo propio ni en el de la nación. Y de pedigüeños, porque en eso han convertido a una parte de la población venezolana.

El país es una inmensa cola a la búsqueda de cualquier mercancía. De la que escasea o de la forzosamente abaratada. La imagen del comunismo soviético era el “hombre de hierro”: un obrero fornido, feliz, de grandes bíceps, trabajando incansablemente, estajanovista para construir un futuro luminoso. La del comunismo cubano: un guerrillero heroico, fusil en mano, liberando a su pueblo del imperialismo. La del “socialismo del siglo XXI será la de alguien, cansado, melancólico y apagado, luego de una larga cola, con un rollo de papel tualé en la derecha y en la izquierda un televisor. De plasma.

 

Créditos para: http://runrun.es/impacto/94360/de-malandros-suicidas-y-pediguenos-por-tulio-hernandez.html 

Venezuela Opinión / Runrunes El Universal 26.11.2013 / Nelson Bocaranda

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ALTO

SIMONOVIS:

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El ensañamiento exacerbado, impío, inmoral y desde el principio ilegal -pues nunca las pruebas de sus presuntas acciones fueron demostradas ni los alegatos de sus abogados permitidos pues las desmontaban- contra el ex Secretario de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía Mayor, el comisario Iván Simonovis es conocido en el mundo entero.

Los gobiernos chuletas o socios del venezolano lo saben y se voltean para otro lado. Priva lo crematístico. El resto de países -contactados en estos nueve años de prisión-  reciben con frecuencia la documentación sobre el preso enfermo con 19 padecimientos médicos y vestigios claros de tortura refinada. Su familia padeciendo el escarnio y la humillación ha sido valiente en su dolor.

Por lo que se ha filtrado en los días recientes -creo que movidos más ante el peligro que se les agrave o muera en prisión que por un verdadero acto de contrición humana- pareciera que hay voluntad en el alto gobierno para ordenar su reclusión domiciliaria. Extraño que quien fuera su superior,  el alcalde Alfredo Peña, nunca apareció en siquiera un documento judicial acusatorio. Cosas de la vida. Especulan que podrían ser amnistiados algunos exiliados cuyas causas abogan por ello desde hace tiempo. Entiendo que la presencia de la esposa de Simonovis, Bony, en la audiencia con el Papa Francisco puso en el tapete espiritual su caso y por ello la reacción del propio Maduro que podría dar el visto bueno por estos días. Ojalá. Ver para creer…

 

MEDIO

ROJOS RAYOS X:

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El sociólogo Tulio Hernández en su artículo semanal en El Nacional hace una radiografía realista y dura, patética y lamentable, cierta y dolorosa de lo que ha significado el régimen chavista en estos tres lustros de destrucción del país bajo el engaño permanente -con una propaganda diaria, avasallante, arrinconando o destruyendo medios libres- que ofrece desde que comenzó en 1999 “un futuro mejor” para cosechar “fidelidades” y no para resolver problemas. Sus palabras no tienen desperdicio y cito a nuestro respetado amigo:

“…Por eso han ido convirtiendo el país en un campamento, y a sus habitantes, especialmente a los más necesitados, en refugiados con motivos de urgencia. No hay proyectos de largo aliento, hay operativos. En vez de construir un sistema de salud sólido, universal y generoso, prefirieron  crear la Misión Barrio Adentro para que atendiera emergencias e hiciera sentir a los más pobres que a este gobierno sí le importaban. En vez de contribuir a reforzar un aparato productivo de alta  eficiencia, ya estatal, ya privado, crean una maquinaria de distribución de alimentos de bajo costo para, igualmente, producir en sus clientes la sensación de un acto de justicia.

Y en vez de apuntar a resolver estructuralmente la inflación, montan el circo efímero de los precios rebajados, especialmente en las tiendas de electrodomésticos, intentando un doble efecto. Satanizar a los empresarios como criminales de guerra, enemigos del pueblo, y preparar así el clima de opinión hacia la estatización total. Y saciar el hambre de consumo que agobia a una población alucinada no por la austeridad de las ideologías comunistas, sino por lo que los contestatarios de otros tiempos llamaban el “american way of life”, hecho de electrodomésticos, electrónica y ropas de marcas globales.

La actitud gubernamental es de malandros, suicidas y pedigüeños. De malandros, porque los recursos con los cuales ha forzado a los comercios a bajar los precios de sus mercancías son propios de la delincuencia: el chantaje, la extorsión, la amenaza del saqueo. De suicidas, porque, tal y como lo hizo Chávez en la campaña electoral que aceleró su muerte, con tal de asegurarse un triunfo en las elecciones del 8-D están malgastando todos los recursos y energías sin pensar en el futuro. Ni en el suyo propio ni en el de la nación. Y de pedigüeños, porque en eso han convertido a una parte de la población venezolana.

El país es una inmensa cola a la búsqueda de cualquier mercancía. De la que escasea o de la forzosamente abaratada. La imagen del comunismo soviético era el “hombre de hierro”: un obrero fornido, feliz, de grandes bíceps, trabajando incansablemente, estajanovista, para construir un futuro luminoso. La del comunismo cubano: un guerrillero heroico, fusil en mano, liberando a su pueblo del imperialismo. La del “socialismo del siglo XXI” será la de alguien, cansado, melancólico y apagado, luego de una larga cola, con un rollo de papel tualé en la derecha y en la izquierda un televisor. De plasma”.

Más claro no canta un gallo. Llama a reflexión al propio chavismo pues tras quince años de estar promoviendo un socialismo furibundo, de llenarse la boca llamándose camaradas proletarios y comunistas redivivos, lo que han dado es una demostración del capitalismo más salvaje del mundo. Ni en los “sales” del llamado “Black Friday” estadounidense o en las del inglés “Harrods” se han visto colas tan ardientes e impetuosas -hasta con sentido de vida o muerte- buscando una rebaja pasajera que dejará “los anaqueles vacíos” por muchos meses. Por eso la comparación con Zimbabue y Mugabe es cada vez más válida. Si revisan lo allí acontecido estoy seguro se sorprenderán con lo parecido al ímpetu rojo que aún prevalece…

 

BAJO

LA ROJA DIANA:

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¿Cómo es posible que Industrias Diana, expropiada para convertirse en emblema del socialismo del Siglo XXI, esté importando aceite de oliva desde la comunidad andaluza de Marinaleda y se vendan en BsF. 199 solo 750cc. (como apareció en la foto del envase en La Patilla) cuyo costo en España es de 2.50 Euros? ¿A cuánto calcula el Euro la roja Diana? ¿No y que se vendería en BsF. 70? ¿Cuál es el acuerdo firmado con el comunista alcalde de esa municipalidad Juan Manuel Sánchez Gordillo, permanente visitante del proceso rojo rojito y que inspiró a Chávez a repetir su permanente estribillo en los medios españoles: “Soy comunista como Cristo, Gandhi y Marx”?

Este alcalde fue quien el 7 de agosto de 2012, junto con unos 400 militantes del sindicato de trabajadores andaluces -y tras avisar a los medios de comunicación- sustrajo a modo de protesta alimentos de primera necesidad en los hipermercados Mercadona y Carrefour en Arcos de la Frontera y Écija. Definió esa actuación como un caso de «expropiación forzosa» y explicó que tenían la intención de entregarlos al comedor social de una ONG sevillana. Hace pocos días el TSJA condenó a Gordillo a siete meses de cárcel por ocupar la finca militar de Las Turquillas en el verano de 2012. Militante de Izquierda Unida se lo pasa viajando por el mundo mostrando y promocionando entre los grupos de izquierda  su estilo de gobierno. Cuidado y es uno de los maestros en la reciente ofensiva contra los comercios “especuladores y usureros”. Los mismos términos utilizados por el “showman rojo” en su España natal…

  @nelsonbocaranda

 

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