Día: 6 diciembre, 2013

La vida de Nelson Mandela #infografia #infographic

Posted on


TICs y Formación

Hola:

Una infografía sobre la vida de Nelson Mandela. Vía

Un saludo

Ver la entrada original

Venezuela Opinión / «… el prisionero rojo» / José Domingo Blanco

Posted on Actualizado enn


Image

Iván Simonovis 

En los últimos días, he recibido estupendos libros –aprovecho estas líneas para agradecerle a cada uno de sus autores la gentileza de hacérmelos llegar- con los que pienso darme «un banquete literario» durante la Navidad. Con la mayoría de sus autores, he tenido la oportunidad de conversar y pasearnos por las razones que los llevaron a volcar sobre las páginas lo que allí expresan.

Hay uno de esos libros en particular, que no me lo pudo llevar su autor por razones obvias; pero sí su esposa, mi querida y admirada Bonnie de Simonovis a quien entrevisté este miércoles 4 de diciembre para mi nuevo programa, «Toque de Queda», que se transmite por http://www.eutv.net. Debo reconocer que hablar a Bonnie siempre es conmovedor. Como introducción, antes de arrancar la entrevista, me tomé la libertad de relatar que mi abuelo paterno –a quien no conocí, porque murió antes de que mi papá y mi mamá se casaran- el general Manuel Blanco González, tuvo su formación militar en las tropas del presidente Linares Alcántara; pero, llegó a ser un férreo oponente y luchador contra la dictadura de Juan Vicente Gómez. Tanto así que Gómez lo encarceló en el Castillo de Puerto Cabello, para luego trasladarlo a La Rotunda, donde fue vilmente vejado y torturado. El cuento lo traje a colación porque los Blanco Yépez siempre narraban la historia que, un 24 de diciembre, mi abuela, Cristina Yépez de Blanco, tenía el dinerito justo para la cena de Navidad de la familia. Y ese día, muy temprano en la mañana, tocaron la puerta. Cuando abrió, era un vendedor ofreciéndole un nacimiento. Mi abuela se impactó con la figurita del Niño Jesús, y su mirada. Y a pesar de no tener dinero sino para la comida navideña, decidió comprar el nacimiento. A duras penas, Tata logró resolver lo que cenarían esa noche. Pero, faltando 10 minutos para las 12, vuelven a tocar la puerta y ¡era mi abuelo! El milagro, mi abuela, siempre lo atribuyó a los ojitos de ese Niño Jesús que, aún hoy en día, preside el pesebre que coloca todos los años mi mamá.

Image

Bonnie Pertíñez de Simonovis

Una vez terminé este cuento, la cámara enfocó a Bonnie. Una Bonnie para quien anhelo y ruego un milagro como el de mi abuela. Y hablamos del libro: «Simonovis, el prisionero rojo»; el cual escribió Iván con lo que tenía disponible y al alcance: servilletas, pedazos de papel, cartoncitos… porque a Iván le tienen prohibido todo. Tiene prohibido, incluso, el acceso a una inofensiva máquina de escribir. Entonces es fácil imaginar las condiciones en las que se encuentra. Y me consuela saber, gracias al libro que tengo en las manos que, escribiendo, hace pasar las horas, que ya suman años. Unos años muy injustos, en su caso. Es curioso, muy curioso; pero, el día cuando estaban bautizando el libro en una conocida librería de Paseo Las Mercedes, estalló en el estacionamiento de ese centro comercial un carro, lo cual obligó la suspensión del evento y, por supuesto, la evacuación del lugar… ¡muy raro todo eso! ¡Qué extraño ese suceso! ¡Y más extraño que coincidiera con el bautizo del libro de Simonovis! Peor aún: las autoridades no han dicho ni pío sobre el particular.

Y habla Bonnie. Cuenta de la medida humanitaria que siguen solicitando, de la que todavía no tienen respuesta, y que le correspondería desde hace dos años. Habla de cómo ésta será la décima Navidad -¡la décima!- sin que ella y sus hijos puedan disfrutar la compañía de Iván. Unos hijos que han pasado de la niñez a la adolescencia, visitando a un padre que se encuentra injustamente tras las rejas. Relata cómo, en sus vidas, las rutinas hogareñas de las que Iván formaba parte, se extrañan como nunca. Incluso, Bonnie se atreve a reconocer que hoy en día no se quejaría de las cosas cotidianas que compartía con el comisario, porque extraña como nadie esa vida junta, en familia, llena de cotidianidad, de tareas domésticas compartidas; pero, sobre todo de presencia de su esposo.

Image

Bonnie con «El Prisionero Rojo»

E insiste en la salud de Iván. En su grave problema de salud. En como una acción tan simple como atarse los zapatos podría fracturarle la columna, por la severa osteoporosis que padece. Y pienso, inevitablemente, en José Vicente Rangel, -exdefensor de los derechos humanos- a quien le ha dado por abogar la medida humanitaria para el comisario Simonovis, quizá consciente de las nefastas consecuencias que traería para el desgobierno de Nicolás que Iván –Dios no lo permita- fallezca en la cárcel. José Vicente es un zorro viejo y sabe lo que podría pasar. Nicolás, hazle caso a Rangel, mira que él, como nadie, sabe sobre qué te está alertando.

Permita el Niño Dios, al igual que como le ocurrió a mi abuela Tata, que Iván, «El Prisionero Rojo», este 24 de diciembre toque la puerta de su hogar, para reasumir junto con Bonnie y sus hijos, esa cotidianidad que les fue injustamente secuestrada. ¡Qué así sea!

mingo.blanco@gmail.com

@mingo_1

 

Créditos para: http://www.eluniversal.com/opinion/131206/el-prisionero-rojo#.UqHKVGuj0n0.twitter 

Venezuela Opinión / Desde El Megáfono: Reflexión electoral / Rafael Mitilo

Posted on Actualizado enn


Image

«¿Cómo se concibe que por mayoría de votos se determine lo verdadero y lo falso, lo justo y lo injusto?».

Roberto De Lamennais

Votar, en cualquier proceso electoral, nunca ha sido un juego. Nunca ha sido un acto de ligereza. Votar es la expresión de voluntad que mejor define la inteligencia. Es la opinión que la libertad permite activar. De manera que no son boletas, ni votos, ni firmas, no. Son seres humanos diciendo qué es lo que esperan de aquel a cuyo favor, depositaron su manifestación de voluntad. En consecuencia, el aparentemente «sencillo» acto del sufragio, en modo alguno lo es. Al contrario, es un acto de constricción que determina por una parte, el nivel de conciencia del elector y, por la otra, el destino de los pueblos que ansían vivir y practicar la democracia.

Así pues, debe tenerse en cuenta, cuando se está ante la urna de votación, que lo que allí está ejecutándose es, a un mismo tiempo, la fusión de todo un cúmulo de hechos y sacrificios desplegados por hombres y mujeres que hasta sus vidas dieron para que hoy sea posible escoger, elegir, seleccionar a través de un «sencillo» y «cómodo» instante de libertad.

Ningún sistema político es mejor que el sistema democrático. La historia así nos lo enseña, porque la democracia es lo que más se parece a la inteligencia humana, a la razón y a la facultad de discernimiento. Esto, a pesar del bajo nivel de calidad conque se planifican las ofertas electorales durante las campañas. No es el pueblo quien escoge sin reflexión, es el tipo de propuesta que se le expone como opciones. En ocasiones, da la impresión de que las campañas electorales, en cuanto a la estrategia psicológica, estuviesen dirigidas a gente sin formación, en un altísimo ejercicio de menosprecio por la sabiduría popular, por la inteligencia colectiva. Los candidatos y sus asesores, cosa que ocurre a nivel mundial, desconocen la realidad del día a día en la vida del ciudadano común, convirtiendo la majestad de la campaña, en una suerte de función ciencense en la que gana el que más divierta, no aquel que mejor exponga la realidad.

Los pueblos tienen criterio y es falso que se les pueda manipular. La experiencia dice, que cuando la voluntad popular decide, nada ni nadie es capaz de cambiar tal decisión. Es algo así como ver volar enjambres de abejas, que siendo diminutas e individuales, arman nubarrones en una misma dirección, sincronizada e irreversiblemente. La inteligencia colectiva no debe subestimarse. Sin embargo, la reflexión que ocupa hoy nuestra atención, a través de este importante espacio, va dirigida a enaltecer la trascendencia del voto como ejercicio de respeto por sí mismo. Como expresión material de libertad de obrar y pensar.

Image

Venezuela, el próximo domingo, se somete a una elección más, como es propio de toda democracia. No voy a caer en el lugar común de decir que «ésta no es una elección común y corriente» que «te juegas no se qué», etcétera. Sí es una elección más y es simplemente el ciclo normal de todo sistema político en el que su sociedad le pone fecha e identidad a los períodos de gobierno, eso es lo que determinan las leyes. Lo que no es cualquier cosa, es el acto en sí de votar. Este, ha de ser la sesuda expresión de la identidad personal, no la que otros quieren que se exprese. El voto eres tú, no lo que te ofrecieron para ejercerlo. Debes votar porque es tu deber, no por individuos sino por tu país. De modo que, al hacerlo, nunca olvides, que una sola bandera nos cubre, un solo escudo nos representa y un solo gentilicio nos une: venezolanos. No votes contra, vota por y, esto lo escribo desde el mayor respeto a lectores y electores. Vota, vota por quien tu conciencia te diga que votes, pero eso, que sea tu conciencia, tu convicción íntima.

Vota con orden y respeto al que no piensa igual, protege el carácter secreto del voto, cordializa en las colas pues allí lo que encontrarás, es gente como tú, con el mismo derecho que tú, independientemente de sus inclinaciones políticas, la democracia lo es, en tanto y en cuanto, haya diversidad, pero la misma, merece el respeto que certifica la solidez de un verdadero sistema de libertad.

¡Claro que hay que votar!, pero por Venezuela, por la fuerza de la democracia. Deberás aunar esfuerzos en un mismo sentido para que tanto el presente, como el futuro, garanticen el bienestar, el bien común, la coincidencia de intereses y, por sobre todas las cosas, la prueba de conciencia y lealtad para con la nación y todo cuánto representa. Debemos, en resumen, asumir el acto del próximo domingo, como un reencuentro entre amigos, vecinos, colegas, paisanos, parientes y todo cuanto englobe la idea de lo noble y fraterno. Venezuela sigue esperando de nosotros, fuerza y cordura. ¡Salgamos todos a votar! ¡Salgamos todos a engrandecer nuestra democracia! ¡Éxito a todos!

 

Rafel Mitilo Véliz.-

rafamitiloveliz@gmail.com

@Rafaelmitilo

 

Créditos para: http://laprensadebarinas.com.ve/news/noticiaunica.php?id=40858