Día: 13 diciembre, 2013

Efectos de la depresión

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Venezuela / Gobierno despoja las alcaldías que ganó la oposición

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Las acciones en Táchira comenzaron con el despojo de las patrullas y de las armas de las policías de Torbes y Cárdenas | Foto Eleonora Delgado

Las acciones en Táchira comenzaron con el despojo de las patrullas y de las armas de las policías de Torbes y Cárdenas | Foto Eleonora Delgado

49 municipios del chavismo pasaron a manos de la MUD; de ellos, siete sufren los embates del oficialismo, que le restan competencias y equipos.

 

EQUIPO DE CORRESPONSALES13 DE DICIEMBRE 2013 – 12:01 AM

Los alcaldes electos de los municipios fronterizos Pedro María Ureña (Ureña) y Bolívar (San Antonio del Táchira) denunciaron que fueron retiradas de esas localidades unidades de transporte y maquinaria pesada que estaban al servicio de los habitantes luego de conocerse los resultados de las elecciones.

Alejandro García, alcalde electo de Bolívar, indicó que el domingo en la noche fueron retirados 21 carros que Pdvsa había asignado a las rutas comunales y que estaban en servicio desde hace un año de manera gratuita.

“Simplemente fueron y se los llevaron entre gallos y media noche. También fueron retirados por una gandola de la gobernación del estado todos los aparatos aeróbicos que se estaban montando en un parque en construcción, así como la maquinaria de asfaltado (tres unidades) que estaba en comodato de la gobernación para la alcaldía desde los tiempos de Ronald Blanco La Cruz. Cuando él perdió frente a César Pérez Vivas, entregó todo eso a las 16 alcaldías que ganaron los oficialistas y desde ese tiempo esa maquinaria estaba en Ureña”, dijo García. Señaló que no había fundamento legal para ello y que se trataba de una retaliación política del gobernador José Vielma Mora por los resultados electorales.

Simón Vargas, alcalde electo en San Antonio del Táchira, dijo que vehículos que fueron asignados por Pdvsa al municipio para prestar servicio en sectores como Palotal, Isaías Medina Angarita, Llano de Jorge y Las Adjuntas, y a institutos de educación, deporte y carnaval de la frontera, fueron retirados por funcionarios de Protección Civil-San Cristóbal por instrucciones del gobierno regional.

No presentaron oficio alguno de la medida, por lo que Vargas, en presencia de funcionarios del ayuntamiento y autoridades militares, levantó un acta y luego entregó los bienes.

“Esto afecta a la población y a las comunidades a las que se estaba prestando el servicio”, señaló Vargas.

Ambos alcaldes electos hicieron un llamado al mandatario regional al diálogo con respeto y a trabajar.

Anuncio. El gobernador Vielma Mora negó haber ordenado el despojo de las policías municipales de Torbes y Cárdenas. A través de un comunicado, el mandatario explicó: “La medida adoptada en Torbes obedeció a órdenes del Viceministerio del Sistema Integrado de Policía, luego de presentarse hechos irregulares vinculados con un presunto sicariato, en el que murió un menor de edad y resultaron heridas tres personas. Al señor alcalde de Cárdenas yo lo voy a recibir, le voy a hacer una asignación”.

Indicó Vielma  Mora en el comunicado que está en la disposición de trabajar por la seguridad de las comunidades, por lo que anunció que asignará 140 policías nacionales a Torbes, 160 a Cárdenas, 30 a Guásimos, 140 a Junín, 91 a García de Hevia, y 30 policías regionales a Panamericano, 15 a Samuel Darío Maldonado y 61 para Jáuregui.

Sin íconos

La decisión del gobierno de transferir íconos de Valencia como el Parque Recreacional Sur,  la plaza Monumental y el Teatro Municipal generó rechazo entre los carabobeños. Así lo expresaron en redes sociales y con llamadas a programas radiales, aunque seguidores del chavismo respaldaron las medidas.

Miguel Cocchiola, alcalde electo de la ciudad, adelantó que una vez en posesión del cargo, el departamento legal analizará la medida presidencial de despojar al municipio de las competencias de estos espacios. 

De acuerdo al decreto número 664, Gaceta Oficial 40313, el Parque Recreacional Sur y la Plaza Monumental fueron declarados monumento nacional y serán custodiados por los Ministerios de Turismo y Finanzas.

“Es donde tenemos planes para ferias industriales y comerciales, actividades deportivas y culturales”, dijo Cocchiola.

El Teatro Municipal de Valencia por el decreto 665 será ahora custodiado por el Ministerio de  Cultura.

 “El parque Recreacional Sur, Teatro Municipal y Plaza Monumental son bienes que les pertenecen a los valencianos. Son parte de su historia y tradición, y los defenderemos siempre en el marco de respeto de las leyes, y la confianza que Valencia ha puesto en nosotros. En la Constitución prevalece la descentralización, y ese tipo de medidas centralistas van contra el espíritu de la carta magna”, expresó.

Sobre la Autoridad Única de Área para Carabobo –que fue creada por el decreto número 666- y que se encargará de desarrollar la Ciudad Hugo Chávez y atenderá tres parroquias de Valencia- indicó que mantiene su posición de trabajar con todos los entes de la administración  pública en pro de la recuperación de la ciudad. 

El Dato

Un Nuevo Tiempo le exige al presidente Nicolás Maduro que respete la voluntad popular expresada el 8-D, sin imponer gobiernos paralelos ni apropiarse de recurso y competencias que no le pertenecen al gobierno nacional. 

Así lo manifestó la vicepresidente ejecutiva de la MUD, Delsa Solórzano. “Es un abuso  y una falta de respeto nombrar unos alcalditos paralelos para que supervisen, por ejemplo, a  Antonio Ledezma y a Eveling de Rosales” .

Agregó que a partir de la atención a la soberanía popular, el diálogo se hace obligatorio, para poder hacer un gobierno para todos los venezolanos por igual.

 

Créditos para: http://www.el-nacional.com/politica/Gobierno-despoja-alcaldias-gano-oposicion_0_317368597.html#.Uqr_JFdDPcA.twitter 

Venezuela Opinión / Desde El Megáfono: alcalde Machín, esta es su tarea / Rafael Mitilo

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«Dios agradece más, una iglesia de piedra, que de oro»…

Juan Félix Sánchez

 

Reflexiones en base a la expectativa popular generada en torno a un alcalde que tiene en sus manos, la oportunidad que por años pidió se le diera.

Barinas se expande, más no crece, se expande porque tiene más habitantes. Esta es la tragedia de las ciudades latinoamericanas en el presente, de la que surge toda pobreza, expandirse a la deriva, como un gordo forzando su vieja talla. Quienes hasta ayer fueron niños, hoy, jefes de familia, buscan desesperados la materialización de un hogar, cuyo emblema oficial es una «casa».

Todo el que llega, se ubica, aún a la fuerza, adquiriendo, arrendado, invadiendo, en fin, representa un usuario más, para unos servicios públicos, que no han crecido a la par de sus requirentes. Se ha hecho «normal», el avance contingente de la ciudad no existe planificación.

Planificar es ver el futuro, negarle espacio a la miseria. Nuestras ciudades, como amorfos obesos, al inflarse violan leyes, asfixian el hábitat, inundan lo prohibido. Es una bala disparada, ¿Quién la detiene? El que lo haga, está muerto, ¿Cómo planifico? Si me formé en el caos, mi doctrina es el plan «B», el «A» es una quimera. Consideramos un lujo, invertir en el diseño del futuro, sacarlo de la maqueta, que sólo sirvió para la comisión del funcionario.

Las calles y avenidas, son el resultado de una exigencia hecha crisis. Estas, deben ser proyectadas en función de un plan de ciudad. En América Latina suena risible, porque el más grave de los problemas que nos aqueja, es no creer en la prevención, en la planificación. Somos culturalmente improvisadores, y, lo que es peor, somos profundamente post-traumáticos, es decir, actuamos, reflexionamos, construimos «luego de», «después que». Por ejemplo, se menosprecia el presupuesto de los bomberos porque los incendios, son fortuitos, somos hijos del azar: En resumen, somos una nación de contingencia que sólo se activa, ante el llanto quejumbroso e intermitente de la ambulancia.

Nuestra ciudad, no escapa al estigma del caos como expresión de desarrollo. No faltará quien diga «ahora sí parecemos una ciudad» motivado por largas y extenuantes colas; en las que, como locos, nos insultamos y ofendemos, sin entender que estamos inmersos en el «síndrome de la modernidad», que consiste, en hacer del caos, nuestra forma de vida; o quien suspire por Caracas, Bogotá o Ciudad de México, arrullado por la nota urbana de veloces ambulancias, vociferando tragedias, pidiendo paso a la muerte. Estacionarse en el Centro, caminar sobre las aceras, dejó de ser cómodo y placentero. Hoy son cosa tortuosa, rica fuente de estrés.

La Barinas que tenemos, no es la que necesitamos y la que necesitamos está lejos de ser la que queremos. Hemos llegado a la necesidad como consecuencia de la improvisación, pues la falta de planificación, nos ha obligado a anhelar, por lo menos, lo necesario.

Cuando hay organización, no sorprende el crecimiento, por el contrario, uno, prevé el acoplamiento del otro. En todo tiempo, el aumento poblacional traerá consigo, la necesaria transformación de los espacios, es por ello, que se hace obligatoria la proyección infraestructural de la ciudad, de lo contrario, aumenta la gente, los vehículos, los usuarios de los servicios (agua, luz, aseo, etc.) y no así su capacidad; por eso vemos, las mismas avenidas, colapsadas, los mismos servicios en caos. Crece la demanda y no la oferta. Barinas proporcionalmente, es la misma de hace treinta (30) años, y la de treinta (30) años, era la misma de hace sesenta (60) años, en virtud, de que siendo previsible el índice de su explosión demográfica, no se trazó nunca una eficaz política de adecuación servicio-usuario, territorio-población. Así tenemos, las mismas plantas de tratamiento, dos o tres avenidas nuevas, muchos ranchos, urbanizaciones con servicios deficientes. En conclusión; la ciudad quedó petrificada en el tiempo, viendo como cada día, al mismo vientre, le sumaban nuevas crías.

El desarrollo de una ciudad, involucra necesariamente varios aspectos; uno, el lugar que habitamos: Su tamaño, características, posibilidades de crecimiento, vías de acceso, fluidez interna, ornatos, parques, luces, agua, urbanidad, otros: cómo lo habitamos, esto es: seguridad, descontaminación, cultura, educación, recreación, trabajo, transporte, vivienda, salud.La ciudad es el «donde», su nivel de vida es el «como» y su gente es el «quien», por lo tanto, la administración tiene que estar dirigida a garantizar al «quien», el correcto desarrollo del «donde», mediante un acertado diseño del «como». Nuestras administraciones, a lo largo de su historia, se han venido apartando, cada vez más, del «institucionalismo», o sea, administrar con la ley, para acercarse al «politicismo», es decir, gobernar para el partido. Mientras, no se entienda que el Estado, es un ente jurídico obligatoriamente objetivo e independiente, y no, un puente para jugar al poder y al derroche, no tendremos verdaderas ciudades. En otras palabras, un Estado políticamente sano, es aquel donde las leyes gobiernan a la política y no la política a las leyes.

Barinas hoy, debió tener, al menos, triplicada sus plantas de tratamiento, acueductos acordes, cloacas, mínimo doce (12) nuevas avenidas, ampliadas en forma coherente las ya existentes, muy reforzada su capacidad eléctrica, rellenos sanitarios adecuados, un servicio de aseo urbano óptimo, seguridad vial integral y permanente, estacionamientos verdaderos, parques, teatros, mejor educación, política de seguridad en barrios, calles y avenidas, menos indigentes, cero tolerancia a las puertas de las licorerías. Si algo debemos lamentar, además de tales carencias, es que sin soluciones, se ha gastado mil (1.000) veces lo que hubiese costado resolver. En fin, los males nos sobrepasaron y el presente, no es otra cosa que el preludio, de un caos de inhabitabilidad en los años venideros.

Me pregunto: ¿Quién está hoy diseñando la Barinas del futuro?..

 

Créditos para: http://laprensadebarinas.com.ve/news/noticiaunica.php?id=41297