Día: 25 julio, 2014

NEPOTISMO: Así vive la familia del ex dictador Chávez

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Ante la continua polémica
con María Gabriela Chávez

 

■ Fiestas, casas y escándalos, Etc.

■ Sus hijas llevan una vida relajada, entre eventos y gastos.

■ La fortuna que dejó el fallecido dictador venezolano se estima en 500 millones de dólares, entre bienes y propiedades.

La familia de Hugo Chávez parece que siempre está de actualidad. Tal y como destapó elperiódico argentino Clarín, la preferida del fallecido dictador de Venezuela, María Gabriela Chávez, puede estar involucrada en un escándalo de importación del llamado arroz Paddy, que aún contiene la cáscara del grano. Según el rotativo argentino, la hija pequeña del primer matrimonio del dictador se estaría lucrando con las importaciones de este cereal desde Argentina a Venezuela que llevan un sobreprecio que se estima en un 80%. Parece ser que las arcas de la república venezolana estarían sufriendo una mella a raíz de este hecho, pues se habla de un agujero de 11,3 millones de euros, tal y como asegura el periódico ABC.

Pero, ¿cómo viven realmente los miembros de la familia de Hugo Chávez? Lo que se sabe de su fortuna es que, al morir el polémico dictador, dejó una cantidad cercana a los 500 millones de dólares, entre bienes, vehículos, joyas y dinero. De hecho el exdiputado y exministro Wilmer Azuaje, anteriormente uña y carne en el gobierno chavista, denunció en 2008 que la familia de exdirigente (conocida como la “familia real” entre los venezolanos) tenía hasta 17 fincas con un valor, cada una de ellas, 400.000 y 700.000 dólares, (más de 300.000 euros). El excamarada de Chávez aseguraba que, de tres hectáreas que poseían hace más de treinta años, habían pasado a contar con un total de 45.000 en terrenos.
María Gabriela, la digna sucesora de su padre

Las redes sociales son el escenario más indiscreto para airear los hábitos de vida de una persona. Así, María Gabriela Chávez, tanto en sus cuentas de Twitter y de Instagram, publica sus numerosos viajes, fiestas, encuentros y demás eventos con famosos a los que acude. Lo cierto es que participa activamente en ellas y casi todos los días cuelga un post en el que refleja lo que hace. De hecho, es así como se publicaron unas fotografías en las que se las ve junto al cantante Justin Bieber, pues acudió al concierto del artista canadiense. El diario La República contaba también que María Gabriela es aficionada a pilotar coches de Fórmula 1. El rotativo cuenta que financió con fondos de la petrolera estatal, Petróleos de Venezuela SA, al piloto de carreras Pastor Maldonado.

Las hijas de Chávez, María Gabriela y Rosa Virginia, estuvieron ocupando ilegalmente la residencia presidencial, conocida como La Casona, hasta que se vieron obligadas a desalojarla por la entrada de Nicolás Maduro como nuevo presidente venezolano. La lujosa mansión, que cuenta con numerosas habitaciones con obras de arte de valor muy elevado, era el lugar de reunión para las fiestas multitudinarias que realizaban las hijas del dictador. Cuenta una noticia del diario ABC que las Chávez son conocidas en Venezuela como las “infantas”, por el boato que llevan asociado y que sus fiestas son de lo más extravagante y ruidoso.
Rosa Virginia, casada con el vicepresidente de la república

La hija mayor del primero de los matrimonios de Hugo Chávez (el ex mandatario tuvo tres relaciones conocidas) está casada con Jorge Arreaza, que ostentó cargos muy importantes en el gabinete del dictador y ahora es vicepresidente de la república con Nicolás Maduro. Según los medios locales el matrimonio ha sufrido idas y venidas constantemente y se fraguó a espaldas del ex mandatario venezolano. Antes, en 2003, ya estuvo casada con Pedro Manuel Prieto, sobrino de un ministro del chavismo, con el que organizó una boda en la que asistió la flor y nata de Venezuela. Se ofreció una comida a más de 1.000 comensales y se hizo una torta de boda de proporciones mastodónticas para que la degustaran todos y cada uno de los invitados. Al acto no podía faltar Fidel Castro, íntimo de la “familia real”, según reportaba la prensa local. Los novios se casaron en la capilla del Palacio de Miraflores, una edificación en la que ha llegado a orar el Papa Juan Pablo II y que data del siglo XIX.

Rosa Virginia Chávez ha sido objeto de polémica muchas veces por su comportamiento, incluso se llegaron a filtrar fotos de ella en ropa interior en la red social Twitter, aunque, fuentes cercanas al gobierno de entonces, desmintieron que se publicasen desde su cuenta personal.

Junto a su hermana pequeña participaba en las fiestas multitudinarias que se organizaban en La Casona. Ahora, según cuelga en la red social Twitter se dedica a la llamada “Misión Milagro”, una fundación que quiere arraigar el legado de su difunto padre y de la que es presidenta.


Por: Redacción/R24 www.reportero24.com 

Venezuela Opinión / SIN FE / Rafael Mitilo

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24/07/2014 | 9:05 PM

 

* Rafael Mitilo

 

«El prejuicio es la araña del entendimiento.

Es el útero de la injusticia».

Roberto Ingersoll.-

Creer en Dios supone una conducta signada por la práctica del bien. Quien cree en Dios, vive para no hacer daño, ejercer la bondad y no esperar, por ello recompensa. A diario vemos como el mundo se desvanece por causa del odio, el mal y la mezquindad, lo que evidentemente, se aparta de la fe en Dios. 

Pero es que muchas de esas acciones, ocurren bajo el falso supuesto de la fe. Explico: el delincuente que antes de cometer su fechoría se encomienda a Dios. O quien miente por beneficio personal y luego, siente que Dios le apoya. A nivel mundial, vemos guerras y matanzas, muchas «en nombre de Dios». La humanidad no cree en Dios. En nuestro interior practicamos una vida de exclusión y arrogancia, que en nada se parece a los preceptos divinos, vinculando siempre el éxito a las posesiones materiales, mientras que la fe se asume como una especie de «comodín» para emergencias extremas. Da la impresión que sólo mira a Dios, aquel que está acorralado, sin salida. Quien tiene «posesiones» no necesita a Dios, es el absurdo social.  

Cada quien en menor o mayor medida, no me refiero a la gente buena, aquella que resiste con su presencia en las iglesias, ni a quienes se dedican a actividades filantrópicas. Me refiero a la generalidad que define el signo característico de  la sociedad actual. Ésta, se entregó al mal y, es mayoría.

Nuestra conducta social está inclinada a la satisfacción de beneficios personales, básicamente materiales. Soñamos con la riqueza y el placer, con el agravante, de que ser rico sin humillar a otro, deja de ser divertido. Es decir, no nos basta crecer individualmente, es que además necesitamos hacerlo a costa del fracaso y la derrota de otros. Las relaciones humanas en sociedad, requieren indispensablemente, grandes dosis de solidaridad interpersonal, sin lo cual, el crecimiento espiritual colapsa. Hoy todo se reduce a una farsa, para la cual en modo inexplicable, nos servimos de la idea de Dios.

Preguntémonos: ¿Practicamos la ley de Dios? ¿La conocemos? ¿Vivimos para hacer el bien? Revisemos: «No matarás», «no desearás a la mujer de tu prójimo», «no levantarás falsos testimonios», «honrarás padre y madre», «no robarás», «no fornicarás», son algunos de los preceptos, que constituyen la base del pensamiento cristiano, -en esencia- los mismos propugnados por otras religiones. Es que la práctica del bien, surge de una motivación íntima. Es la convicción personal de la vida, como hecho trascendente. El bien a los ojos de Dios, no se reduce a la «memorización» de postulados, a la lectura del Corán o la Biblia. El bien a los ojos de Dios, es desprendimiento total y sincero, de prejuicios y frustraciones, para dar paso a la solidaridad, a la fraternidad. No es hacer el bien, en modo exclusivo, dar el pan a los hijos propios, a la madre. No se hace el bien exclusivamente, cuando se va a la iglesia (con sus excepciones) por miedo. No se hace bien, cuando se es indiferente a la tragedia humana, la del vecino, la del compañero de clases, de trabajo, etc. Cuando sentimos placer al vestir los nuestros y comparar morbosamente con el que no tiene. En fin, el bien es Dios. Así, quien ignorando a Dios, vive para el amor y la solidaridad, sin saberlo, cree en Dios, más no quien memorizando la Biblia, ocupando «religiosamente» un curul en la iglesia, es en su vida cotidiana, mezquino, arrogante y falso. 

Ahora bien; ¿Qué nos hace creer, que creemos en Dios? La actividad pasiva, rutinaria y tolerante que consume nuestro tiempo. Creemos no hacer el mal porque no matamos, porque no robamos, pero es que acaso la solidaridad no es responsabilidad nuestra. Hemos dejado de sentir, actuamos sólo por el impulso del miedo y la desconfianza. No encontramos la llave o el camino, que nos conduzca al cese de la violencia y la maldad. Hemos dejado a Dios de lado. Nos ocupamos de Él en modo extraño, clandestino, íntimo, como si Dios existiera más para mí. Esa actitud individualista, ha alcanzado tal nivel de voracidad, que la fe en Dios, expresada de forma colectiva (aún fuera de las iglesias) se extinguió. Se ríe de mí el vecino, si un día le pido que hagamos oración en equipo, o que limpiemos la calle en masa, junto a nuestros hijos. Seguro estoy, que la fama de loco o «fanático religioso» me seguirán por siempre.  

La fe en Dios, ejercida en forma sincera y libre de prejuicio o contradicciones, es el único camino, para lograr la paz. Primero la intima, luego la colectiva. Pero para llegar a ese nivel de fe, es necesario mirarnos hacia dentro. Buscar a Dios desde el fondo de nuestra esencia, y no conformarnos con andar dando «bendiciones» y recitando versículos. 

Miremos hacia el que mata, el que roba. Miremos hacia el adicto o el enfermo. Hacia el niño o el anciano abandonado. Rompamos los muros imaginarios de la división y dediquemos nuestro tiempo útil de vida a tender la mano. Hablemos, unámonos, pero desde dentro, desde Dios. Si los demás están bien, yo estaré bien, porque yo soy para los demás, «los demás» son para mí: Llenémonos de razones que dignifiquen la vida y en consecuencia, la fe en Dios.

Quisiera entender, pero admito que me cuesta, qué hace al mundo de hoy, como es. El mal se ejerce sin «disciplina» y en contravención de toda norma, lo cual a los efectos de la conducta, facilita más al mal, que al bien. Esto es grave. Da la impresión, que los preceptos de Dios, deben apreciarse y practicarse a través de una ardua labor de estudio; en cambio, los del mal parecen libres, «naturales», ¿es el mal en el hombre instinto? ¿Se nace malo? ¿Se requiere aprender el bien?

La sociedad perdió el rumbo cuando hizo del dinero su «Dios», de la envidia; su «iglesia», del egoísmo su «evangelio» y se puso de espaldas al verdadero Dios.

Ya las cartas están echadas. El orden del día es la guerra, la descalificación, el crimen, la traición, en fin, la práctica inconsciente de la arrogancia, como defensa, la envidia como doctrina, la mezquindad como noción de seguridad y la apariencia, en resumen, como única y exclusiva religión.

De igual manera, Dios estará allí, y tengamos la plena seguridad, que tanta indolencia y tanta maldad tienen su hora. Fe en Dios, es amor practicado en forma constante y permanente, a la vida propia y la ajena, así como respeto a los medios que la sustentan. Fe en Dios es, amor al prójimo como a uno mismo.

 

rafamitiloveliz@gmail.com – @rafaelmitilo 

 

 

Revista Semana / El Montesinos de Chávez

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El Montesinos de Chávez. Estas son dos de las pocas imágenes que se conocen de Hugo Armando Carvajal,  general de División del Ejército venezolano y actual director de la Dirección General de Inteligencia Militar.

Estas son dos de las pocas imágenes que se conocen de Hugo Armando Carvajal, general de División del Ejército venezolano y actual director de la Dirección General de Inteligencia Militar.

 

La gente que le habla al oído al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se cuenta con los dedos de las manos. Y de ese grupo selecto, uno de los más cercanos, leales y a quien más confianza le tiene es al general Hugo Armando Carvajal Barrios: el cerebro de la inteligencia venezolana. El asunto no tendría mayor importancia para Colombia de no ser porque desde hace varios años, y especialmente en 2007, el nombre del general Carvajal se ha visto salpicado por casos de extrema gravedad que atentan contra la seguridad nacional de Colombia.

Dos agencias de inteligencia de países con gran experiencia en materia de espionaje tienen información que consideran altamente confiable de que Carvajal ha facilitado protección y documentos de identificación a guerrilleros y narcotraficantes de Colombia en territorio venezolano –incluido el recién asesinado capo Wílber Varela, ‘Jabón’ (ver siguiente artículo)–. Y como si fuera poco, el general está en la mira de estas agencias por su supuesta participación en la tortura y el asesinato de dos miembros del Ejército colombiano que, según información de Bogotá, perseguían a guerrilleros que estaban refugiados en Venezuela.

Lo más paradójico es que Hugo Carvajal es un hombre prácticamente desconocido en Colombia, a pesar de ser el jefe de la Dirección General de Inteligencia Militar (Dgim), un organismo de carácter militar que está a la misma altura del Ministerio de Defensa y del Ministerio del Interior y recibe instrucciones, responde y rinde cuentas sólo al Presidente de la República, Hugo Chávez. “Hoy en día la Dgim es un monstruo de siete cabezas que tiene un perfil relativamente bajo pero su poder es inmenso. Sería como si en Colombia existiera una entidad, bajo el mando de un solo hombre, que manejara la Inteligencia de las Fuerzas Militares, la Policía, el DAS y el CTI”, dijo a SEMANA un oficial de la Dgim que pidió el anonimato.

¿Por qué se viene a conocer esto ahora? ¿Qué se está moviendo detrás de todo esto? SEMANA habló con cuatro oficiales activos de diferentes organismos de inteligencia y de la fuerza pública venezolana y ellos explican que la información comenzó a filtrarse en la medida en que el general Carvajal, con acciones irregulares, se fue granjeando la animadversión de sectores de la Fuerza Armada Nacional (FAN) y otros organismos de seguridad.

Dicen los testigos que aparte de sus relaciones con la guerrilla, Carvajal le ha dado gran importancia a la contrainteligencia y ha cometido excesos que van desde cacerías de brujas injustificadas hasta torturas de miembros de las propias FAN por simples sospechas de deslealtad. Muchos uniformados en el interior de las Fuerzas Militares inconformes con esta situación han decidido denunciar o entregar información a cambio de recompensas.

Por eso no es extraño que diarios como El País de España y The Washington Post de Estados Unidos hayan publicado en los últimos meses informes sobre los nexos entre uniformados de Venezuela y guerrilleros de las Farc. Ya en octubre de 2005 SEMANA reveló las relaciones de dos generales de la Guardia Nacional (GN) con la mafia colombiana, publicación que dio lugar a que la Vicepresidencia del vecino país anunciara una investigación formal.

Pero ninguna de las revelaciones hasta ahora conocidas es tan grave y preocupante como la información a la que tuvo acceso esta revista sobre el general Carvajal. SEMANA intentó infructuosamente tener alguna reacción por parte de miembros de la Dgim en Caracas. También habló con el encargado de negocios de la Embajada de Venezuela en Bogotá para conocer alguna reacción oficial del gobierno venezolano a las denuncias, pero al cierre de esta edición no había sido posible.

Habla con ‘Grannobles’

Hugo Carvajal nació el primero de abril de 1960 en Puerto La Cruz, en el occidente de Venezuela. Desde hace ocho años está vinculado a la Dirección General de Inteligencia y en julio de 2004 fue nombrado por Chávez como director de esa entidad. Pese a su gran poder, es un hombre de un perfil muy bajo. Conocido con el sobrenombre de el ‘Pollo’, por su apariencia física, algunas de las actividades en las que se ha visto involucrado hablan por sí solas.

Un oficial activo de la Guardia Nacional venezolana, que habló con SEMANA bajo la condición de mantener el anonimato, reveló que a mediados de mayo de 2006 el general Carvajal sostuvo una reunión con Germán Briceño Suárez, alias ‘Grannobles’, un importante jefe de las Farc y hermano del ‘Mono Jojoy’. “La reunión tuvo lugar en la finca llamada Corocito, ubicada en San Silvestre, estado Barinas. En el lugar había efectivos de la Guardia, la Disip y la Dgim. Era un grupo de aproximadamente 20 personas, aunque había más en la seguridad perimetral a cargo de la GN. De la guerrilla estaba Briceño (‘Grannobles’) acompañado por un pequeño grupo de cinco a siete irregulares. Después, en dos helicópteros de las FAN llegaron otros 21 guerrilleros”, afirma el oficial que dice haber estado presente en el encuentro.

Según él, el general Carvajal y el guerrillero Briceño hablaron sobre estrategias de coordinación política, militar y económica. Carvajal se habría comprometido a suministrar apoyo logístico y comida a los frentes que actúan a lo largo de la frontera. “Briceño le pidió a Carvajal protección por parte de la Disip para un grupo de 21 guerrilleros que llegaron en los helicópteros, ya que operan en diferentes lugares de Venezuela. Le pidió al general suministrarles a esas personas documentos de identidad así como credenciales que los acreditaran como miembros de la Disip o de la Dgim para poder moverse mucho más tranquilamente en territorio venezolano”, dijo el oficial a SEMANA.

Uno de los guerrilleros que gozan de estos privilegios es Yeison Armando Escobar, alias ‘Cocorinche’, miembro del frente 45 de las Farc. “En octubre del año pasado ‘Cocorinche’ fue uno de los designados por las Farc para coordinar personalmente con el general Carvajal los temas de seguridad y la logística para el desplazamiento de Iván Márquez a Miraflores para el encuentro con el presidente Chávez”, afirmó a SEMANA el oficial de la GN, quien dice además que el subversivo cuenta con carné de la Disip y de la Dgim, así como permiso para porte de armas.

Otro de los oficiales que se destapó con SEMANA, un comisario de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención, o Policía política (Disip), añadió que también les dieron ese tipo de documentos oficiales a Didier y Yesid Ríos. “Desde octubre de 2007 ellos están viviendo en Isla Margarita y allá cuentan con seguridad permanente por parte de miembros de la Dgim, asignados por el general Carvajal”. Conocidos en Colombia como ‘el clan de los Ríos’, Didier y Yesid hacen parte de una familia que trabajó durante años para el comandante del Frente 16 de las Farc, Tomás Medina Caracas, alias el ‘Negro Acacio’, en envío de droga y lavado de activos.

Didier, Yesid y otros seis miembros del clan escaparon hacia Venezuela en 2001 después de la ofensiva que lanzó el Ejército contra el ‘Negro Acacio’ y que fue conocida como Operación Gato Negro. En noviembre de 2005 el DAS y la Fiscalía colombiana incautaron propiedades que el ‘clan de los Ríos’ administraba para las Farc valoradas en 30.000 millones de pesos.

No es la primera vez que el nombre del general Carvajal aparece vinculado a la protección y suministro de credenciales oficiales de organismos de inteligencia venezolanos a guerrilleros y narcotraficantes. SEMANA tuvo acceso a los carnés que le fueron suministrados a Hermágoras González, un narco colombiano solicitado en extradición por Estados Unidos, quien desde hace varios años se refugió y trafica en el estado Barinas.

El nombre de este narcotraficante colombiano salió a la luz pública en octubre del año pasado en un reportaje de The Washington Post como uno de los mayores exportadores de coca hacia Norteamérica y Europa. Hermágoras, que es enlace de traficantes colombianos, entre ellos el asesinado Varela, se mueve libremente por Venezuela con dos identificaciones oficiales. Una lo acredita como comisario de la Disip y otra, como agente de inteligencia de la GN. Un informe elaborado por la propia GN, al que tuvo acceso esta revista, relata la irregularidad (ver fotos y facsímil). “La orden de suministrar los documentos oficiales a Hermágoras González así como a otros narcos y guerrilleros se la dio el general Carvajal a Pedro Luís Martín, que era el director de inteligencia de la Disip y ahora es uno de los hombres de confianza del general”, afirmó el funcionario de la Disip que habló con SEMANA.
A estos indicios se suma también una grabación en manos de agencias extranjeras que demostraría que el general Carvajal les dio la voz de alerta a narcotraficantes para que evadieran una importante operación antidrogas. “El 5 de septiembre de 2007 se iba a realizar una operación para incautar 2.900 kilos de cocaína que estaban escondidos en un almacén en la ciudad de Puerto La Cruz y que iban a ser exportados a Europa. La droga pertenecía a varios narcotraficantes colombianos y un porcentaje del cargamento era del frente 10 de las Farc. Se detectó una llamada del general Carvajal a miembros de la GN y la Dgim que custodiaban el cargamento alertando sobre el inminente operativo. La droga fue cambiada de lugar y la operación se frustró”, dijo a SEMANA un miembro de un servicio de inteligencia extranjero que estaba coordinando la operación.

¿Orden de asesinatos?

El nombre del general Carvajal ha estado relacionado con asuntos aun más complejos. En julio del año pasado, el general fue alertado por uno de sus hombres de confianza de la Disip sobre la efectiva colaboración que venía suministrando un informante de apellido Rodríguez a la DEA en la cual quedaba muy mal parado por nexos con narcos un importante industrial venezolano cercano al gobierno de Caracas. “En Estados Unidos se estaba adelantando una causa judicial contra el empresario que permitiría atacar una red de traficantes y lavadores que actúa en Colombia y Venezuela. Rodríguez era clave en el caso. Después de ser alertado de que él estaba colaborándonos, Carvajal dio la orden a un equipo de hombres del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas(Cicpc) quienes secuestraron, torturaron y asesinaron a Rodríguez”, dijo a SEMANA un agente de la DEA asignado en Venezuela. El caso es conocido, según él, por el coronel Néstor Reverol, presidente de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela (ONA).

Aunque todos los hechos anteriores dejan ver muy graves actuaciones del general Carvajal, quizás el señalamiento más grave tiene que ver con el papel que el jefe de la Dgim habría jugado en la tortura y el asesinato de dos miembros del Ejército colombiano en territorio venezolano. En abril del año pasado SEMANA reveló la historia del homicidio del capitán Camilo González y del cabo Gregorio Martínez. Los uniformados se infiltraron en territorio venezolano para dar con guerrilleros colombianos que actuaban en ese país. Pero fueron descubiertos y brutalmente torturados y asesinados en la sede de la GN localizada en Santa Bárbara, estado Zulia. “Los que descubren a los militares colombianos y se dan cuenta de que están haciendo inteligencia son oficiales de la Policía de Santa Bárbara. Ellos los capturan y los llevan a la sede del Destacamento de Apoyo Aéreo Número 1 de la Guardia Nacional. Desde allá se le comunica la captura al general Carvajal, quien envía a un coronel de la Dgim. Él es quien se encarga de torturar a los colombianos durante varios días. En algunos de los interrogatorios estuvo presente un guerrillero que nos dijeron era del ELN. Después de sacarles toda la información, el coronel llamó al general Carvajal para ver qué hacía con ellos. Carvajal le da la orden de ejecutarlos. Lo hizo porque sabía que, como estaban en una actividad de espionaje, el gobierno de Colombia no podía protestar y, además, era un claro mensaje a los militares colombianos de lo que les espera a los que descubran acá (en Venezuela)”. Este escabroso relato fue narrado a SEMANA por un oficial de la GN que prestaba su servicio en la guarnición en donde fueron asesinados los militares.
El oficial afirmó que el coronel al que le encargaron la tortura es un hombre de toda la confianza del general Carvajal. “Él (el coronel) trabajó en San Cristóbal en el año 2005 y allí se convirtió en un contacto clave de la Dgim con la guerrilla colombiana”, dice el oficial de la GN. “Siempre fue más cercano del ELN que de las Farc, tanto que la gente del ELN se refería a él como ‘comandante Raúl’”.
El general Carvajal está, pues, en la mira de las agencias de inteligencia como lo estuvo en su momento Vladimiro Montesinos: el hombre que concentró todo el poder de la inteligencia en Perú mientras les vendía armas a las Farc. Sin duda, los señalamientos contra el general Hugo Carvajal son de tal gravedad, que el gobierno de Venezuela tendrá que aclarar.

 
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