El Padre Cobos de las indirectas

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El fraile de una fábula de Hartzenbusch y un semanario satírico del siglo XIX popularizaron la frase

El Padre Cobos de las indirectas

«¿El padre Cobos fue inglés?, me preguntó Tirabeque. No creo que lo fuera, le respondí, antes tiénesele por español, y tan rancio, que sospecho debió ser castellano viejo como tú, a juzgar por la naturalidad y franqueza que se le supone y atribuye; puesto que cuando se dice a alguno una cosa, por desagradable y sensible que le sea, sin rodeos ni ambages, y sin circunloquios ni retóricas, se dice por antífrases: esa esuna indirecta del Padre Cobos», escribía un tal Fr. Gerundio en un irónico artículo en el Diario Constitucional de Palma de Mallorca del 18 de noviembre de 1848.

Español, pero no castellano viejo sin «catalán o gallego» era el lego apellidado Cobos que describió Juan Eugenio de Hartzenbusch(1806-1890) en su fábula «Las indirectas del Padre Cobos», la más antigua referencia sobre este personaje proverbial del que dice ser «Bartolomé de nombre, alto, robusto: de resuelto genial y un poco adusto».

Un prelado del convento andaluz donde Bartolomé ejerce de portero le encarga al lego que «por indirecto modo» haga que la gente comprenda que tanta visita que recibe le incomoda y éste cumple sin dudar el mandato, pues «para indirectas, oh! me pinto solo», dice. Como «desde entonces al Prior bendito; no perturbó en su celda ni un mosquito», el Superior contento aunque intrigado pregunta al padre Cobos cómo logró despacharlos. «Les dije la verdad: Sois un hatajo de tunos, de chismosos y de hambrones», responde el Bartolo de la fábula al que finalmente el prior reprende «pues hermano, mentiras o verdades; sus indirectas son atrocidades».

De ahí que la fábula señale cómo «célebres entre agudos y entre bobos; las indirectas son del padre Cobos». La frase, que pronto comenzó a utilizarse como proverbial, alcanzó aún más notoriedad con la salida a los quioscos del semanario satírico «El Padre Cobos» el 24 de septiembre de 1854.

«El Padre Cobos» de la prensa

«El Padre Cobos enarbola la bandera de moralidad en el terreno de las artes y de las letras, invadido por el charlatanismo, el pandillaje y, lo que es peor, la ineptitud», señalaba en su primer número esta publicación en la que escribieron Francisco Navarro Villoslada, Esteban Garrido, Cándido Nocedal, Ceferino Suárez Bravo, Adelardo López de Ayala, Emilio Arrieta y alguna vez Fernán Caballero, pero cuya alma fueron José Selgas (tío tatarabuelo de Jaime Campmany) y Eduardo González Pedrosa. Se presentó como periódico de Literatura y Artes, pero pronto añadió en su epígrafe a la Política y combatió con sus punzantes críticas al gobierno de Baldomero Espartero. En un poema satírico titulado «Gran Parada» dijo del Duque de la Victoria: «Oh, desventura! Está huero el interior del chascás del General Espartero».

El Padre Cobos de las indirectas

ABC
Redactores de «El Padre Cobos»

«Como hoja de perejil ponía a los conspicuos progresistas y sobre todo al duque de la Victoria» este semanario, apuntó Emilio Gutiérrez Gamero en «Mis primeros ochenta años».

«La sección que titulaba “Indirectas” eran de una gracia tan fina y de un ingenio tan donoso que durante muchos años cuando se quería elogiar un donaire intencionado, decían todos “esa es una indirecta del padre Cobos», señaló Natalio Rivas, de la Real Academia de la Historia, en un artículo dedicado en ABC a esta publicación de antaño.

Los redactores de esta publicación se conocieron una vez desaparecido el periódico, cuando dejó de tener sentido su misión una vez derribadoEspartero. El Gobierno agotó todos los resortes políciacos para averiguarlos y ofreció hasta premios económicos para quien los descubriera, pero el secreto se mantuvo impenetrable. Los propios redactores se burlaron así en sus páginas: «Última hora. El que encuentre a los redactores de El Padre Cobos se servirá presentarlos al Gobierno quien le dará el hallazgo si tiene con qué» (15 de febrero de 1855).

Se escribía en casa de Esteban Garrido y llegó a tener en su primera época una tirada de 300.000 ejemplares. El 1 de julio de 1855, en pleno apogeo, El Padre Cobos anunciaba su suspensión en tono burlón alegando que era verano y los redactores necesitaban darse un baño.

Volvieron en septiembre con nuevas muestras de ingenio y descaro que siguieron levantaron ampollas. Famoso fue el artículo titulado «Relinchos» que dolió tanto al Gobierno que no permitió su publicación y llevó a su autor, Ayala, a los tribunales. El jurado absolvió por unanimidad al Padre Cobos tras la defensa de Ayala, que le catapultó como gran orador. Hubo más denuncias, pero de todas salió impune el semanario que publicó su último número el 30 de junio de 1856. Su última indirecta estaba dedicada, como era de esperar a su acérrimo enemigo: «En la segunda hoja de este número encontrarán nuestros lectores las medidas salvadoras adoptadas por el Gobierno del General Espartero para fomentar la prosperidad del país, y evitar la repetición de los motines. Un beso al Duque de la Victoria».

Créditos para: http://www.abc.es/archivo/20141029/abci-padre-cobos-indirectas-201410280954.html

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