El Conocimiento más útil en la ética

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Conocimiento propioEstos días he estado con un poco más de trabajo previo a mi viaje a Madrid para participar en la beatificación de Mons. Álvaro del Portillo el próximo 27 de septiembre. Este tiempo me ha permitido dar más pensamiento a lo que considero que podría ser el conocimiento que más necesitamos para actuar correctamente. No es una cuestión fácil ya que en ética todo es necesario e importante. Me refiero a qué consideraría que es el conocimiento que desde el punto de vista personal nos puede ayudar más a mejorar en la búsqueda del bien.

La ética tiene mucho que ver con el conocimiento del auténtico bien para el hombre. Todos tenemos una vaga idea sobre lo que es el bien que deberíamos hacer y el mal que deberíamos evitar. A grandes rasgos estamos de acuerdo en este punto. El problema viene cuando comenzamos a precisar con más detalle qué entendemos por el bien más conveniente para este hombre en concreto. Si además del tema del conocimiento pasamos al campo de actuar con libertad y desear hacer el bien libremente nos introducimos en aguas un poco más complicadas ya que cada hombre es un auténtico mar misterioso, incluso para sí mismo. Cuántas veces podríamos repetir en nosotros el sentimiento de San Pablo que aún sabiendo el bien que hemos de hacer a veces hacemos el mal que no queremos.

Aún con lo importante que es conocer cuáles son los bienes a los que hemos de tender, me parece que desde el punto de vista práctico personal es mucho más necesario el conocimiento propio. Mucho se ha escrito desde Sócrates sobre la importancia de desenmarañar el misterio que somos cada uno de nosotros. Mientras no nos adentremos en nuestra casa interior para tener un inventario de nuestras cualidades y defectos, de nuestras motivaciones y de nuestros miedos, prejuicios y tendencias, poco avanzaremos en el entrenamiento ético de crecer en virtudes y erradicar nuestros defectos.

¿Qué pasaría si condujéramos un automóvil con todos los vidrios empañados? es evidente que chocaríamos cada dos por tres con cualquier objeto y siquiera sin darnos cuenta del daño que nos ocasionamos a nosotros y a los demás. El que no busca entenderse y conocerse a sí mismo incluso puede llegar a hacer daño pensando en que hace el bien. Hace tiempo me comentaban de una persona que no sabía calibrar sus fuerzas en el momento de arrancar un automóvil y rompía con frecuencia las llaves. Alguien que no conoce su inclinación a mentir por quedar bien, por ejemplo, puede pasarse la vida engañando a todos, incluso a sí mismo.

Nada es tan necesario como el conocimiento propio pero también nada es tan difícil. El ser jueces y parte nos complica la objetividad. Conocernos es ser capaces de entender y describir lo que hacemos, sentimos, lo que nos preocupa, emitir juicios sobre lo que vemos  y enunciar las causas. El que no busca conocerse no valorará y agradecerá sus talentos o con frecuencia agrandará sus defectos sin ponerlos en un contexto adecuado y sin concretar cuáles son los puntos de mejora.

En esta semana leí un capítulo del libro El taller de la filosofía de Jaime Nubiola que comentaba, en relación con el arte de la escritura, un ejercicio que me pareció muy interesante en la línea del conocimiento propio. Mencionaba que a veces es útil describir por escrito, lo mejor que podamos, nuestros problemas personales o de relación con los otros. El saber describir nos coloca ya en vías de una posible solución al tema planteado. En cierta forma, el escribir nos puede ayudar a alcanzar un poco mejor la objetividad en los temas personales y el escribir nos puede facilitar enormemente el aclararnos y domesticar las diferentes situaciones que nos ocurren y que a veces nos preocupan.

Aunque no existe mejor modo de conocernos y de objetivar nuestros problemas que el conversar abiertamente y con sinceridad con aun amigo de confianza, prudente y sincero, que nos pueda ayudar a enfocar adecuadamente nuestra vida. Aquí está lo que considero el conocimiento más útil en el plano de la mejora personal: buscar conocernos y comprender nuestro modo de ser, de esta forma tendremos un buen punto de partida para entrenarnos en el atractivo deporte de la mejora personal.

@jcoyuela

Créditos para: http://eticaysociedad.org/2014/09/17/el-conocimiento-mas-util-en-la-etica/

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