Día: 5 enero, 2015

EL Genocidio de Stalin / la Gran Hambruna artificial de los años 1932-1933 en Ucrania

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En 2007 se cumple el 75 Aniversario de la tragedia de la Gran Hambruna artificial de los años 1932-1933 en Ucrania. Este hecho fue y sigue siendo una herida sangrienta en la memoria genética del pueblo ucraniano. 

Esa tragedia impresiona no sólo por el número de las victimas, en primer lugar entre los niños, sino también por silenciarla durante mucho tiempo y por la oposición político-ideológica que tuvo. Se van de este mundo los testigos del crimen, dejando testimonios escritos, se borra la memoria histórica y quedan solamente  las  tumbas de piedra con cruces de madera sin nombres. En este contexto no pierden su actualidad las palabras del Presidente de Ucrania Victor Yushchenko, pronunciadas  en la ONU en  septiembre de 2005, de que “el mundo debe saber la verdad sobre todos los crímenes contra la humanidad. Solamente de este modo podremos estar seguros de que la indiferencia jamás  inspirará a  los criminales”.

Durante todos estos años la comunidad ucraniana mundial trata de conseguir valoración político-jurídica adecuada de la tragedia, empezando por el llamamiento del Presidente de la República Popular Ucraniana en Exilio Oleksandr Shulguin a la Liga de las Naciones en el verano de 1933. En el año 1988 a la iniciativa del Congreso Mundial de los Ucranianos Libres, presentada ya en 1984, empezó su trabajo la Comisión Internacional para la investigación de las causas y efectos de la Hambruna de 1932-1933 en Ucrania. La Comisión fue encabezada por el profesor de la Universidad de Estocolmo Jacob Sundberg – miembro de la mesa redonda “Hambruna en Ucrania de los años 1932-1933: la tragedia de escala mundial”, celebrada en el marco del IV Foro Mundial de los Ucranianos.images (1)

La proclamación de la independencia de Ucrania hace 15 años dio no sólo un empuje a los estudios de la Hambruna, sino también a su valoración política y jurídica en el mundo. Los Parlamentos de 10 países (EE.UU., Canadá, Estonia, Argentina, Australia, Italia, Hungría, Lituania, Georgia, Polonia) reconocieron la Hambruna de 1932-1933 como  genocidio contra el pueblo ucraniano, expresando de este modo su valoración político-jurídica sobre este crimen vergonzoso.  La Declaración Común apoyada por 63 países y aprobada por la 58 Sesión de la Asamblea General de la ONU por primera vez introdujo en el diccionario internacional político el término “Holodomor” (La Hambruna Artificial), evidenciando así el hecho histórico de la tragedia nacional del pueblo ucraniano. En septiembre de 2006 el Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania de aquel entonces Borys Tarasyuk en su discurso ante la Asamblea General de la ONU se refirió a la necesidad de reconocer la Hambruna en Ucrania como acto de genocidio en aras de prevención de posibles genocidios y abusos sobre los derechos humanos en un futuro. La labor de reconocimiento de “Holodomor” como genocidio se realiza en el marco de la Convención de la ONU para Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. El documento contiene una definición clara que permite reclamar reconocimiento internacional de la Hambruna en Ucrania precisamente como genocidio.

La Hambruna de 1932-1933 no tuvo origen natural o social, sino fue consecuencia de terror con hambre utilizado por el poder totalitario – es decir fue genocidio, ya que en Ucrania hubo pan, pero éste fue sacado fuera de Ucrania. El hecho histórico de la existencia de la Hambruna-genocidio fue comprobado por los historiadores ucranianos e internacionales, que  se basaron en  los documentos de archivos.

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La aniquilación masiva física de los agricultores con hambre artificial fue un terror consciente por parte del sistema político estalinista contra la población pacífica, contra los ucranianos como nación (al mismo tiempo, a consecuencia de la Hambruna de los años 30 también falleció un gran número de rusos y kazajos) y, concretamente, contra los campesinos como clase social. Por ello desapareció no solo la numerosa clase acomodada e independiente de campesinos-empresarios, sino una generación entera de población agricultora. Quedó socavada la base de la nación, sus tradiciones, cultura espiritual y autóctona. La finalidad principal de la hambruna artificial fue la desestabilización del fundamento social de los ucranianos contra el poder comunista y refuerzo del control totalitario estatal sobre todas las clases de la población.

Según la orden del Gobierno de entonces fue prohibido cualquier tipo de comercio en las zonas agrícolas de Ucrania, detenido suministro alimentario, fueron perseguidos y condenados con 10 años de cárcel o fusilamiento los que pagaban el trabajo de agricultores con pan en las zonas que no cumplían los planes de acumulación de trigo, se introdujeron sistemas de penalización natural y represión comercial.

Los investigadores indican diferentes números de víctimas de la Hambruna – total entre fallecidos y afectados hasta 14 millones de personas. Cuando los historiadores hablan de la Hambruna de 1932-33 tienen en cuenta el período desde abril de 1932 hasta noviembre de 1933. Estos 17 meses, unos 500 días. El momento crítico sucedió en primavera de 1933. Entonces morían de hambre 17 personas cada minuto, son mil personas cada hora y casi 25 mil cada día. Los cálculos de demógrafos franceses demuestran que a consecuencia de la Hambruna en Ucrania no fueron nacidos un millón de niños. La tasa de mortalidad estuvo influenciada también por la orden del poder de entonces de no registrar muertes de niños menores de un año. A base de estudios los científicos llegaron a la conclusión de que la media de vitalidad de ucranianos en 1933 constituyó 7,3 años en hombres y 10,9 en mujeres, visto el alto número de muertes entre niños y jóvenes. En toda la historia de la humanidad no se conocen tales precedentes.

Por su dimensión y motivo antiucraniano la Hambruna de 1932-1933 resultó la peor arma de destrucción masiva y de esclavitud social de los agricultores que utilizó el régimen totalitario en Ucrania.

Sin valoración adecuada de la Hambruna de 1932-33 – la forma más cínica de terror político en el aspecto histórico, sociológico, jurídico y político – es imposible imaginar la historia de Europa de sg.XX y entender la esencia de totalitarismo. Fue, con todo fundamento, la catástrofe socio-humanitaria global en la historia de la humanidad, y no solo de la nación ucraniana.

Créditos para: http://consulado.ukrbcn.com/es/press/forpress/forpress_017.php

La Política del Hambre

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Este texto de Rothbard, puede que algo superado por los importantes cambios acontecidos en los últimos 22 años, acierta con total precisión en la definición de las causas del problema del hambre. Hace un símil interesante con los motivos que llevaron al Imperio romano hacia su debacle terminal.

El socialismo apaga y neutraliza el incentivo, el descubrimiento y creación dinámica de nueva información, la función empresarial capaz de ajustar y coordinar percibiendo las oportunidades de ganancia presentes y por advertir, dentro de un proceso, el social, eminentemente dinámico y sólo viable en libertad, propiedad, pluralismo y competencia…

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“Los medios de comunicación se fijan especialmente en imágenes espeluznantes de niños hambrientos, para centrarse después en los ataques y contrarréplicas acerca de qué gobiernos –los occidentales o el etíope- son los responsables de que no lleguen a tiempo los alimentos destinados a socorrer a las masas hambrientas. En medio de esta vorágine informativa se pierden de vista las cuestiones importantes y básicas; por ejemplo: ¿por qué la Naturaleza es adversa solamente en los países socialistas? Si el problema radica en la sequía, entonces ¿por qué las lluvias sólo dejan de caer en países socialistas o en naciones altamente estatistas? ¿Por qué los EEUU nunca son víctimas de un clima adverso?

La raíz del hambre no se halla en los dioses ni en las estrellas, sino en las acciones de los hombres. El clima no es responsable de que antes del comunismo Rusia exportase grano en gran cantidad, mientras que ahora la URSS (el texto es de 1986, recuerdo) tiene que importar cereales. No tiene la culpa la Naturaleza de que entre la totalidad de naciones de África oriental, las únicas víctimas del hambre masiva sean los países marxistas-leninistas de Etiopía y Mozambique. Unas causas determinadas producen unos efectos determinados, y es una ley ineludible de la naturaleza y del hombre la que dicta que si hay una mala organización y explotación de la agricultura se producirá un colapso en la producción de alimentos, y la consecuencia será el hambre.

La raíz del problema del tercer Mundo es que: a) la agricultura es con creces la industria más importante, y b) la gente no tiene suficientes recursos como para poder adquirir alimentos de de fuera en momentos de crisis. Por lo tanto, para la población del Tercer Mundo es especialmente importante que la agricultura no esté, de ninguna manera, manejada. Sin embargo, en nuestro siglo el Tercer Mundo ha sido un blanco favorito para la aplicación del marxismo, para las revoluciones, los golpes de Estado o la dominación por parte de intelectuales marxistas. Siempre que estas nuevas clases dominadores se han instalado y han puesto un régimen estatista o socialista, el grupo más robado, más explotado y más oprimido ha sido la clase que representa el estamento productivo: los agricultores y el campesinado. Literalmente, los regímenes comunistas de Rusia y China liquidaron decenas de millones de los agricultores más productivos y el resto fue obligado a entregar sus tierras y a incorporarse a granjas colectivas o cooperativas, donde su productividad cayó dramáticamente y la producción de alimentos sufrió un grave declive.

Incluso en aquellos países en los que no se produjo una nacionalización directa, el nuevo aparato estatal en ciernes se apoyó siempre sobre las espaldas de los campesinos, mediante impuestos desorbitados o la venta obligatoria al Estado a precios muy por debajo de los niveles de mercado.

Campesinos sometidos.

El producto artificialmente barato conseguido de esta manera se usa para subvencionar la compra de alimentos por parte de la población urbana, que constituye la base de apoyo de la nueva clase burocrática. El paradigma típico de países africanos o asiáticos ha sido el siguiente: el imperialismo correspondiente –británico, francés o portugués- estableció unas fronteras artificiales en torno a lo que se denominaba “colonias” y creó capitales para administrar y gobernar a la masa campesina. La nueva clase de burócratas de alto y bajo rango vivieron a costa de los campesinos a costa de impuestos y obligándoles a vender al Estado a precios artificialmente bajos. Cuando se marcharon los poderes imperiales, entregaron estas nuevas naciones a las manos ansiosas de intelectuales marxistas, generalmente entrenados en Londres, París o Lisboa, que impusieron el socialismo o el estatismo a ultranza, agravando de esta manera el problema de modo inconmensurable. Además, una feroz espiral de hambre se estableció, semejante a la que llevó al desmoronamiento del imperio Romano. El campesino oprimido y explotado, harto de ser expoliado a favor del sector urbano, se marchó a la ciudad y se apuntó al Estado de beneficencia que le proporcionaba la capital. Esto conduce a que el destino del agricultor sea aún más desesperado, y así más y más campesinos abandonan sus tierras, a pesar de las medidas represivas brutales utilizadas para evitar que se marchen. El resultado es la espiral del hambre.

La mayoría de los gobiernos africanos obligan a los agricultores a vender sus cosechas al Estado a mitad del precio de mercado, o incluso a una tercera parte de éste. Etiopía también obligó a los agricultores a incorporarse a granjas estatales altamente ineficaces, y mediante una presión brutal les forzó a trabajar en ellas.

La solución del hambre en Etiopía o en cualquier parte no reside en las ayudas internacionales de socorro. Ya que este socorro inevitablemente cae bajo el control de gobierno receptor, los alimentos, por regla general, se desvían de las granjas para llenar los bolsillos de los agentes del gobierno y para subvencionar la comida de la población urbana ya bien alimentada. La solución sólo puede venir de la liberación del campesinado del Tercer Mundo de la brutalidad y la explotación de las clases dominantes del Estado. La solución del problema del hambre es la libertad y la propiedad privada”.

Murray N. Rothbard, Nuestro tiempo, 1986.

SALUDOS Y LIBERTAD!

Créditos para: http://lalibertadylaley.wordpress.com/2008/04/21/la-politica-del-hambre/