La Política del Hambre

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Este texto de Rothbard, puede que algo superado por los importantes cambios acontecidos en los últimos 22 años, acierta con total precisión en la definición de las causas del problema del hambre. Hace un símil interesante con los motivos que llevaron al Imperio romano hacia su debacle terminal.

El socialismo apaga y neutraliza el incentivo, el descubrimiento y creación dinámica de nueva información, la función empresarial capaz de ajustar y coordinar percibiendo las oportunidades de ganancia presentes y por advertir, dentro de un proceso, el social, eminentemente dinámico y sólo viable en libertad, propiedad, pluralismo y competencia…

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“Los medios de comunicación se fijan especialmente en imágenes espeluznantes de niños hambrientos, para centrarse después en los ataques y contrarréplicas acerca de qué gobiernos –los occidentales o el etíope- son los responsables de que no lleguen a tiempo los alimentos destinados a socorrer a las masas hambrientas. En medio de esta vorágine informativa se pierden de vista las cuestiones importantes y básicas; por ejemplo: ¿por qué la Naturaleza es adversa solamente en los países socialistas? Si el problema radica en la sequía, entonces ¿por qué las lluvias sólo dejan de caer en países socialistas o en naciones altamente estatistas? ¿Por qué los EEUU nunca son víctimas de un clima adverso?

La raíz del hambre no se halla en los dioses ni en las estrellas, sino en las acciones de los hombres. El clima no es responsable de que antes del comunismo Rusia exportase grano en gran cantidad, mientras que ahora la URSS (el texto es de 1986, recuerdo) tiene que importar cereales. No tiene la culpa la Naturaleza de que entre la totalidad de naciones de África oriental, las únicas víctimas del hambre masiva sean los países marxistas-leninistas de Etiopía y Mozambique. Unas causas determinadas producen unos efectos determinados, y es una ley ineludible de la naturaleza y del hombre la que dicta que si hay una mala organización y explotación de la agricultura se producirá un colapso en la producción de alimentos, y la consecuencia será el hambre.

La raíz del problema del tercer Mundo es que: a) la agricultura es con creces la industria más importante, y b) la gente no tiene suficientes recursos como para poder adquirir alimentos de de fuera en momentos de crisis. Por lo tanto, para la población del Tercer Mundo es especialmente importante que la agricultura no esté, de ninguna manera, manejada. Sin embargo, en nuestro siglo el Tercer Mundo ha sido un blanco favorito para la aplicación del marxismo, para las revoluciones, los golpes de Estado o la dominación por parte de intelectuales marxistas. Siempre que estas nuevas clases dominadores se han instalado y han puesto un régimen estatista o socialista, el grupo más robado, más explotado y más oprimido ha sido la clase que representa el estamento productivo: los agricultores y el campesinado. Literalmente, los regímenes comunistas de Rusia y China liquidaron decenas de millones de los agricultores más productivos y el resto fue obligado a entregar sus tierras y a incorporarse a granjas colectivas o cooperativas, donde su productividad cayó dramáticamente y la producción de alimentos sufrió un grave declive.

Incluso en aquellos países en los que no se produjo una nacionalización directa, el nuevo aparato estatal en ciernes se apoyó siempre sobre las espaldas de los campesinos, mediante impuestos desorbitados o la venta obligatoria al Estado a precios muy por debajo de los niveles de mercado.

Campesinos sometidos.

El producto artificialmente barato conseguido de esta manera se usa para subvencionar la compra de alimentos por parte de la población urbana, que constituye la base de apoyo de la nueva clase burocrática. El paradigma típico de países africanos o asiáticos ha sido el siguiente: el imperialismo correspondiente –británico, francés o portugués- estableció unas fronteras artificiales en torno a lo que se denominaba “colonias” y creó capitales para administrar y gobernar a la masa campesina. La nueva clase de burócratas de alto y bajo rango vivieron a costa de los campesinos a costa de impuestos y obligándoles a vender al Estado a precios artificialmente bajos. Cuando se marcharon los poderes imperiales, entregaron estas nuevas naciones a las manos ansiosas de intelectuales marxistas, generalmente entrenados en Londres, París o Lisboa, que impusieron el socialismo o el estatismo a ultranza, agravando de esta manera el problema de modo inconmensurable. Además, una feroz espiral de hambre se estableció, semejante a la que llevó al desmoronamiento del imperio Romano. El campesino oprimido y explotado, harto de ser expoliado a favor del sector urbano, se marchó a la ciudad y se apuntó al Estado de beneficencia que le proporcionaba la capital. Esto conduce a que el destino del agricultor sea aún más desesperado, y así más y más campesinos abandonan sus tierras, a pesar de las medidas represivas brutales utilizadas para evitar que se marchen. El resultado es la espiral del hambre.

La mayoría de los gobiernos africanos obligan a los agricultores a vender sus cosechas al Estado a mitad del precio de mercado, o incluso a una tercera parte de éste. Etiopía también obligó a los agricultores a incorporarse a granjas estatales altamente ineficaces, y mediante una presión brutal les forzó a trabajar en ellas.

La solución del hambre en Etiopía o en cualquier parte no reside en las ayudas internacionales de socorro. Ya que este socorro inevitablemente cae bajo el control de gobierno receptor, los alimentos, por regla general, se desvían de las granjas para llenar los bolsillos de los agentes del gobierno y para subvencionar la comida de la población urbana ya bien alimentada. La solución sólo puede venir de la liberación del campesinado del Tercer Mundo de la brutalidad y la explotación de las clases dominantes del Estado. La solución del problema del hambre es la libertad y la propiedad privada”.

Murray N. Rothbard, Nuestro tiempo, 1986.

SALUDOS Y LIBERTAD!

Créditos para: http://lalibertadylaley.wordpress.com/2008/04/21/la-politica-del-hambre/

Un comentario sobre “La Política del Hambre

    La Política del Hambre | Milenio escribió:
    28 enero, 2015 en 7:43 am

    […] La Política del Hambre […]

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