Mes: septiembre 2015

5 fáciles pasos para dominar y controlar mentes vulnerables

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LA MANIPULACIÓN DE PERSONAS VULNERABLES MEDIANTE DISCURSOS CUASI RELIGIOSOS ES UN NEGOCIO HISTÓRICAMENTE MUY RENTABLE

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La actualidad es un cóctel de fenómenos psicosociales que venimos acarreando desde distintos puntos de la historia. La convergencia y combinación de algunos de ellos dan pie a otros fenómenos verdaderamente complejos, algunos fascinantes y otros deprimentes. Por ejemplo, la aleación entre el “despertar” espiritual, el consumismo y el refinamiento de técnicas de manipulación y propaganda ha gestado la proliferación de sectas, grupos diversos y pseudoreligiones que se aprovechan de las circunstancias para lucrar con la psique y la vulnerabilidad de millones de personas alrededor del mundo.

Basta echar un vistazo a modelos como el “Pare de sufrir” o incluso la cienciología, para constatar cómo se implementa eficientemente este tipo de modelos. Entre los resultados de este fenómeno encontramos desde grandes fortunas (amasadas por los líderes de dichos grupos) hasta patéticos estados mentales y la dogmatización elevada a un grado caricaturesco.

Pero más allá de denunciar, lamentar o mofarnos de esta situación, a continuación les compartimos un ejercicio, publicado en el sitio Disinfo, que raya entre la praxis y la sátira. Se trata de cinco sencillos pasos para convencer a alguien de que eres algún mecenas, iluminado o, por lo menos, alguien absolutamente calificado para decirle lo que tiene que hacer (por ejemplo darte su dinero, tener sexo contigo o simplemente venerarte). Es evidente que este “manual”está inspirado en las ya predecibles fórmulas que utilizan con frecuencia estos grupos para lobotomizar la mente y el espíritu de sus feligreses.

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1. Detecta a personas solitarias o lastimadas y ofréceles amor y aceptación incondicionales

Un ejercicio cada vez más fácil por la cantidad de personas que se encuentran hundidas. Una vez que encuentras a la presa, entonces simplemente hazla sentir cobijada, comprendida y amada. Por lo visto, a este paso se le conoce como la “Love Bomb”, es decir, inunda a esa persona de algo que parezca amor.

2. Quiebra e intimida a esas personas

Una vez que se sientan reconfortados, entonces viene la terapia de shock. Conocidas como “sesiones de quiebre”, este paso consiste en hacer sentir a esa persona miserable, denigrada y humillada, enfatizando sus carencias y debilidades. Esto permitirá completar la dominación completa de ese individuo.

3. Formula un mensaje sencillo y absoluto

Aquí viene la formulación de un mensaje simple, que sea exclusivo (en el sentido que es “el único verdadero”) y luego repítelo incansablemente, taladra la conciencia y el inconsciente de la presa en cuestión. Para inspirarte puedes recurrir a cualquier libro o discurso new age; generalmente funcionan.

4. Construye y ofrece nuevas identidades

Es fundamental que la persona tomé una identidad nueva como parte del grupo al cual lo estás absorbiendo. Una vez construida, entonces hay que reforzar la noción separatista: somos nosotros VS el resto. Esto permitirá afianzar un sentido de pertenencia y ridiculizar su postura frente a cualquier cosa que no sea parte del grupo.

5. Aislamiento

En la medida que puedas, aísla a tus seguidores del mundo exterior (sea física o mentalmente, o ambos) y evita que estén en contacto con discursos o mensajes que puedan atentar contra el control que ejerces sobre ellos.

Y ahora que tienes en tus manos la preciada fórmula ¿estás listx para fundar tu propia secta, abusiva, hiperrentable y denigratoria? 

Créditos para: pijamasurf.com

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Así era la vida en la escuela mística de Pitágoras hace 2 mil 550 años

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LA ESCUELA DE PITÁGORAS CONSTITUYE EL GRAN MODELO DE UNA ENSEÑANZA FILOSÓFICA HOLÍSTICA, QUE LO MISMO INSTRUYE A LA MENTE QUE AL ALMA O AL CUERPO Y QUE RESPONDE A PREOCUPACIONES QUE VAN MÁS ALLÁ DE LAS BANALIDADES MUNDANAS; UN LUGAR ÚNICO EN LA HISTORIA DONDE ALUMNOS PODÍAN INICIARSE EN LOS MISTERIOS DE LA ARMONÍA UNIVERSAL, PERO SOLAMENTE UNA VEZ QUE DEMOSTRABAN SU CONVICCIÓN Y COMPROMISO TOTAL

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Como ocurre con todo gran personaje, la vida de Pitágoras está envuelta en una neblina mística que viene de la veneración de sus discípulos y posiblemente de la confusión que resulta de tomar literalmante algunos aspectos metafóricos y simbólicos de sus enseñanzas. Se dice que Pitágoras era hijo de Apolo –o que era algún tipo de manifestación avatárica del dios solar de la medicina y la música–, también se menciona que tenía un muslo de oro y que podía escuchar la música de las esferas –algo que quizás debamos de entender como una forma de referirse a su aguda percepción espiritual, capaz de penetrar el velo de la materia y acceder a los mundos sutiles. Además se le atribuyen diferentes poderes extrasensoriales como predecir terremotos, subyugar a los animales con la mirada, recordar sus vidas pasadas o poder contar cualquier serie de objetos de manera exacta con sólo verlos (por ejemplo, todos los peces que había en una red). De cualquier forma, más allá de que cierta corriente histórica lo ha endiosado, no podemos dudar de su grandeza intelectual. Como señala Bertrand Russell, a él le debemos nada menos que “las matemáticas puras… todo el concepto de que existe un mundo eterno que no es revelado a los sentido sino al intelecto”. También fue Pitágoras quien acuñó el término filosofía y fue el primero en fundar una escuela para el aprendizaje de la filosofía. Esto último es lo que nos interesa aquí, puesto que el valor, la visión y la misión de esta escuela es un hito fundamental en la historia del pensamiento occidental. Un momento que habría que intentar trasladar a nuestra época en la que se ha perdido la enseñanza (el espíritu) fundamental de la filosofía. Esto es, la filosofía como una forma de vida, que más allá de producir un discurso lógico convincente (retórica, sofística), buscaba encarnar la verdad en todos sus aspectos, sin separación alguna entre la teoría y la práctica, ni entre la religión y la ciencia, ni entre lo divino y lo humano, puesto que la separación es ilusoria y la verdad es siempre unitaria.

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El 20 de agosto de 1955 se celebaron en Samos, Grecia, 2 mil 500 años de la escuela de filosofía que fundara este filósofo. Ese día se llevó a cabo un congreso pitagórico multinacionalen la tierra que vio nacer a Pitágoras. Este año hace unos días se habrían celebrado 2 mil 550 años de este acontecimiento seminal en la historia de la filosofía, que lamentablemente ha sido olvidado y que no parece sobrevivir en la forma en la que nuestras universidades enseñan. Ya desde la Grecia antigua, los pitagóricos eran vistos por el grueso de la población y por el poder político como una secta extraña, cuyas prácticas ascéticas –especialmente su renuncia a la riqueza individual– eran consideradas subversivas. Ante el triunfo del capitalismo y el materialismo, era de esperarse que la visión pitagórica de una fraternidad universal no haya predominado salvo entre pequeños grupos de iniciados y entusiastas  que han entendido, siguiendo a Platón (el pitagórico más ilustre), que la filosofía debe de transformar al individuo que se entrega a ella y que han abrazado a las matemáticas, la música y la astronomía como senderos de iniciación en los misterios y de contemplación del orden universal. Hacemos aquí un intento de rescatar, en términos generales, el método pitagórico e introducir al lector a la filosofía del sabio de Samos. Consideramos que la obra sobre Pitágoras de Thomas Stanley es la mejor fuente para este acercamiento, puesto que es una summa de todos los cronistas de la antigüedad, reunida bajo el criterio erudito de Stanley, el filósofo británico que siendo sólo un adolescente ya se había graduado de Oxford y Cambridge y cuya Historia de la Filosofía es una excelente introducción a la filosofía antigua, sin el filtro revisionista-positivista que caracteriza a muchos académicos posteriores.

Vida de Pitágoras

Cuenta Jámblico que el oráculo informó al padre de Pitágoras, Mnesarco, que su esposa Patenis estaba embarazada de un niño que sobrepasaría en gloria y belleza a todos los demás. Impresionado por esta profecía, hizo que su esposa cambiara de nombre a Pitasis, en honor de la pitia, la sacerdotisa del oráculo. De ahí el nombre Pitágoras, que encierra ya su divinidad. (En esto Godfrey Higgins, en su Anaclypsis, ve una serie de coincidencias con la vida de Jésus, el hijo de Dios cuyo nacimiento también fue revelado proféticamente, asociado con la divinidad solar igual que Pitágoras).

En consonancia con estos heraldos y la nobleza de su origen, Pitágoras recibió una educación especial y rápidamente agotó lo que podía aprender en Samos, por lo que visitó a Anaximandro y a Tales de Mileto, quien, después de una breve instrucción, le recomendó que visitars Egipto, habiendo visto en él materia para hacerse iniciar en los misterios; y no había otro lugar en ese entonces más indicado que Egipto, la “tierra negra”, el lugar de Osiris y de Tot. Por esto quizás no se equivocan quienes ven en Egipto el verdadero origen de la filosofía occidental, o al menos la fuente esotérica que originó a la filosofía. Pitágoras estuvo más de 20 años en Egipto, aprendiendo bajo distintos hierofantes, en Tebas y en Menfis y en otras ilustres ciudades. Antes de ser admitido al addytum, tuvo que someterse a un duro régimen para probar su dignidad; algo que parece haber replicado luego en su escuela en Crotona, donde los candidatos debían probar su valía, su amor a la sabiduría con su disciplina.

En Egipto se cree que Pitágoras aprendió los misterios de la geometría, entre otras cosas; con los magi de Babilonia, la astrología; se dice también que visitó a los brahmanes, los gimnosofistas, y de ellos aprendió la anatomía del alma y los principios del karma. Esta sed insaciable por la sabiduría hizo que Empédocles reconociera que Pitágoras “llenó su mente de la sabiduría de las edades, como si tuviera 10 o 20 vidas a su disposición”. Y quizás no se equivocaba en esto, ya que Pitágoras enseñaba que la sabiduría era reminiscencia –algo que podemos trazar en la frase platónica “aprender es sólo recordar”– y se creía que recordaba otras vidas, incluyendo haber luchado en Troya bajo la encarnación del héroe Euforbo.

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Escuela de Crotona

Después de estos viajes, Pitágoras regreso a Samos, donde vivió algún tiempo en una cueva y donde tomó a sus primeros alumnos. Pero fue en Crotona donde fundó su gran escuela, la cual serviría como modelo lo mismo para las universidades que para las sociedades secretas, haciendo ahí una intersección del ascetismo que podemos observar en los monasterios orientales, la secrecía de los misterios iniciáticos y la instrucción científica o académica que podemos observar en Occidente.

Pitágoras enseñaba la importancia de la purificación para poder acceder al conocimiento. Consideraba que la sabiduría no podía enraizarse en una mente inquieta o en un cuerpo allegado al vicio, por lo cual era indispensable antes someterse a un proceso ascético para poder después acceder a la doctrina. Se trabajaba evidentemente no sólo los aspectos intelectuales –lógico-racionales– sino también los aspectos morales, emocionales y se desarrollaba la percepción, el ojo del alma. Esto es algo que en el mundo contemporáneo secular está casi extinto –podemos rastrear sólo algunos esfuerzos, como los de Rudolf Steiner, de impartir lo que podemos llamar una educación integral, o una educación basada en el alma.

La vida pitagórica requería numerosos sacrificios, siempre moderación y frugalidad. Pitágoras pedía a sus discípulos que no bebieran vino, comieran y durmieran poco, se abstuvieran de la carne y en general de cualquier alimento de difícil digestión. La idea general que se esboza aquí es que sus hábitos estuvieran orientados siempre a no gastar energía en otra cosa que no fuera el estudio de la filosofía y el cultivo de sus facultades. Thomas Stanley dice que Pitágoras “procuraba a sus discípulos una conversación con los dioses en visiones y sueños –lo que no podía ocurrir a un alma perturbada por el placer o la ira, o cualquier otro transporte inadecuado, o con la impureza o la ignorancia”. De aquí la importancia del régimen de purificación y por lo que podemos decir que Pitágoras consideraba, como algunos monjes orientales, que el cuerpo es un templo, pero que el valor de ese templo no es el cuerpo mismo sino su función de proveer un vehículo para la liberación y el crecimiento del alma.

La disciplina del silencio

De entre todas las exigencias que se hacían a los candidatos a la escuela de Pitágoras, la más famosa es el precepto que requería que se pasaran 5 años en silencio antes de ser admitidos. Dice Thomas Stanley que los 5 años de silencio eran una prueba de conducta por la cual “el alma podía convertirse en ella misma lejos de las cosas externas, de las pasiones irracionales del cuerpo para asumir su propia vida que es la vida eterna”. Sobre esta disciplina del silencio, Clemente de Alejandría explica que “al abstraerse del mundo sensible, el discípulo podía buscar a Dios con una mente pura”. Luciano agrega sobre este método que tenía la virtud de producir la reminiscencia. Lo que parece razonable, ya que el silencio parece hacernos olvidar nuestros pensamientos superficiales, para abandonarnos en la profundidad de la mente, accediendo tal vez a capas transpersonales; siguiendo la máxima platónica del conocimiento como recuerdo, podemos decir que el silencio es una ciencia de la reminiscencia, una remini-ciencia.

Stanley precisa que no todos los alumnos eran sometidos a 5 años de silencio, al parecer Pitágoras personalizaba su instrucción y algunos de espíritu naturalmente más tranquilo no tenían que pasar el lustro (a veces 2 años eran suficientes). Una vez que los pupilos cruzaban este umbral de silencio, se les llamaba Mathematici, antes eran Acoustici. “Si no has sido cambiado, estás muerto para mí”, era el lema que se aplicaba a aquellos que no lograban superar el período de prueba.

Una vez aceptados, los alumnos podían ver ya al maestro (que antes hablaba a través de una pantalla, como si los alumnos estuvieran todavía dentro de la cueva a la que hace referencia Platón) e iniciaban su instrucción filosófica, cuyo fundamento era la geometría y la aritmética (no es baladí que luego Platón escribiera en la puerta de su Academia que nadie que no supiera geometría podía entrar). Uno de los versos atribuidos a Pitágoras dice: “Habiendo partido de casa, no vuelvas atrás, porque las furias serán tu compañía”, una referencia a que una vez iniciado el camino esotérico no hay retorno; el poder de la conciencia y la sabiduría es una responsabilidad, un servicio, una entrega total, una obediencia a las leyes universales cuya desobediencia es duramente penalizada. Por esto el riguroso “casting” que hacía Pitágoras y que las religiones mistéricas tradicionalmente han aplicado. Los alumnos, bajo esta misma lógica, debían guardar un voto de secrecía, como ocurría también en Eleusis,

Los pitagóricos no se alzaban de la cama hasta que habían llamado a su mente las acciones del día anterior. Igualmente antes de dormir meditaban sobre sus acciones del día y se prohibía dormirse sin haber recapitulado. Esto era parte de un constante ejercicio de la memoria, una rendición de cuentas del pasado y un cuidado providencial del futuro. El alumno debía repasar lo que había aprendido en el día, meditar sobre en qué había fallado y suscitar piedad y compasión con todos los seres. Esta misma meditación existe en el taoísmo o en el rosacrucianismo, en donde se considera una preparación –una especie de expiación– para la muerte. Una vez realizada su meditación matutina, llevaban a cabo una caminata solitaria en la naturaleza, también con el fin de purificarse y sólo después de esto podían integrarse a la comunidad.

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Matemáticas y la filosofía del número

La importancia toral de las matemáticas tenía que ver no sólo con que acercaban al alumno a una verdad abstracta sino que, como dice Stanley, transformaban la mente, que se beneficiaba “de contemplar incorpóreas cosas eternas”. Aquí vemos otra herencia órfica-pitagórica en el pensamiento platónico que llamaba también a concentrarse en aquello inmutable, en dirigir la mente a la contemplación de las Formas y Arquetipos. La idea gnóstica también de que aquel que conoce se convierte en aquello que conoce. Así el alma se separa del cuerpo perecedero y viaja hacia su inmortalidad en la dimensión de lo inteligible.

Pitágoras llamó a su disciplina de abstracción de lo inteligible matemáticas, nos dice Stanley, considerando que toda disciplina mental era reminiscencia y que esta ciencia era provocada directamente por los fenómenos, y no por una opinión, es decir, las matemáticas existían en el mundo y eran intrínsecamente aprehendidas en su perfección.

Enseñan los pitagóricos que el número es la raíz de las cosas divinas, aquello que existe antes que cualquier otra cosa en la mente divina, y de lo cual proceden todas las cosas que son digeridas en el orden (cosmos) y permanecen numeradas por una serie indisoluble. “El universo puede verse como la progresión de la multitud empezando en la Mónada y como una regresión terminando en la Mónada”, dice Stanley. La Mónada (la unidad) es “estación y mansión… siempre en la misma condición… la mente, dios, lo hermafrodita, el bien”.

La monadología pitagórica considera que la unidad se mantenía en todas las cosas, era principio y causa de todas las cosas; a la unidad regresan todas las cosas. Esta reintegración en el uno o en dios, ocurre a través del 10, la década o el tetraktys. El 10 es “el número del cielo, Atlas, el absoluto, el destino… la naturaleza del número al cual todas las cosas tienden y arriban”… y al arribar regresan a la mónada. Cada número tiene su propia identidad y entre todos ellos son parte de la constelación de los diferentes principios del cosmos, la procesión o del desfile de la unidad en la multiplicidad. El 2, la diada, es el número que comete “la audacia” de separarse, es la raíz de toda ilusión, y se decía que cada vez que se mencionaba el 2, los pitágoricos escupían al suelo, reprobando la ilusión de la fragmentación. El 4 es el fundamento de la estrutura; el 5 el equilibrio; el 7 el número de la vida y la ley; el 8 el amor y el alma, etcétera.

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Música y medicina

Dice Stanley que:

La música para los pitagóricos era la composición de los contrarios, la armonía, la unidad de la multiplicidad y el consentimiento entre la diferencia… como dios es el reconciliador de las cosas discordantes. En la música yace el acuerdo entre todas las cosas, la aristocracia del universo. Porque lo que es armonía en el mundo, en una ciudad es un buen gobierno, en una familia templanza.

Y podríamos agregar que, en la mente de un hombre, es paz y claridad.

Pitágoras, el gran heredero de la tradición órfica, utilizó la música para curar y templar el espíritu del hombre. Dice Stanley:

Hizo mixturas de estos tonos llamados diatónico, cromático, enarmónico… y con ellos cambió las pasiones de la mente que habían crecido sin razón y que producían dolor, enojo, sufrimiento, mal de amores, miedo, y todo tipo de deseo, malestares, apetitos, debilidades, e ímpetus –corrigiendo y dirigiendo cada uno de estos hacia la virtud a través de armonías convenientes como si fueran efectivas medicinas.

Este es el verdadero origen de lo que llamamos un “tónico”.

Se dice que cuando sus discípulos dormían, Pitágoras les tocaba una música para endulzar sus sueños y purificar sus mentes y cuando despertaban los liberaba del sopor de la noche y “los espabilaba con las canciones adecuadas, ya sea adaptadas con el laúd o con la voz”. Aunque se dice que no tocaba propiamente ningún instrumento sino que llevaba la música por dentro. Es decir imitaba solamente la música más perfecta que escuchaba de la armonía universal, del espacio matemático entre las esferas, del movimiento de los cuerpos celestes, la música inmortal.

Por todo esto Platón dice en La República que la música puede usarse para regular la conducta de los ciudadanos y en general tenemos aquí una fuente de la noción de que el arte y la estética son fundamentalmente herramientas éticas y teúrgicas. Se cuenta que Pitágoras en ocasiones logró evitar crímenes tocando cierta música y que podía curar enfermedades y provocar experiencias místicas con la música, bajo cuyo ligero encantamiento el alma lograba separarse del cuerpo y alzarse al éter eterno.

*          *         *

En un mundo donde la información crece de manera exponencial y nuestra mente está saturada de estímulos desordenados, expuesta a un ruido incesante en el ambiente y en el interior, sin armonía y sin asomo de contacto con lo sagrado ni un método que nos acerque a lo divino, la escuela de Pitágoras parece una utopía, un idilio lejano que evoca un mundo perdido. Un mundo que para algunos será simplemente anecdótico, una excentricidad que no quisiéramos admitir al curso de nuestra tradición; para otros será, sin embargo, un tesoro invaluable que ya no se encuentra en ninguna parte, un momento único en la historia que ofrecía una perspectiva integral del conocimiento. Una cima brillante y secreta que se ha esfumado. ¿A dónde debe voltear hoy en día una persona que busca no sólo estudiar filosofía sino llevar a cabo una vida filosófica? ¿A las universidades que poco a poco están desapareciendo las humanidades y que se manejan como corporaciones? ¿En dónde puede encontrar el reforzamiento de la comunidad, el servicio y la experiencia de los maestros y no sólo el camino individual y la renuncia sin orientación?

Twitter del autor: @alepholo

Recuperando la tradición pitágorica-platónica: Cadena Áurea de Filosofía

Créditos para: http://pijamasurf.com/2015/08/asi-era-la-vida-en-la-escuela-mistica-de-pitagoras-hace-2550-anos/

6 frases que delatan a los pseudo-psicólogos y falsos terapeutas

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Imagen: Critical Thinkers

El entorno de sobreinformación que constituye el internet hace que proliferen y se multipliquen ideas, teorías y propuestas de dudosa efectividad. Más aún, los charlatanes, falsos psicólogos y personajes con delirios de redención espiritual han encontrado la vía para difundir su concepción de salud mental, poniendo en serio peligro la salud de las personas. ¿Cómo reconocer a un charlatán cuando se le tiene enfrente? Recorriendo la inmensa cantidad de páginas web dedicadas a supuestas teorías revolucionarias, hemos detectado las 6 frases más comunes utilizadas por éstas:

 1.  “Yo no trato enfermedades, trato el bienestar de las personas”

Se ha difundido la creencia popular de que las enfermedades son provocadas por la ciencia médica, y peor aún, que el objetivo de la medicina es mantener a la gente enferma. Episodios históricos como la peste bubónica en Europa o la epidemia de viruela que casi acabó con los aztecas a la llegada de los españoles son convenientemente olvidados por los promotores de esta idea. Algunos charlatanes un poco más letrados citan dos o tres referencias de Focault para alegar que la medicina mata, y que ellos, como no son médicos, no matan. Este argumento es tal válido como asegurar que el tabaco no mata, porque es natural.

 2. “Para curar la enfermedad, se debe sanar al cuerpo y al alma”

La dualidad cuerpo-alma pertenece al campo de la filosofía. Para lasciencias de la salud, está más que claro que las funciones biológicas son el soporte de las funciones mentales, y que éstas son dependientes de las primeras. Del mismo modo, sabemos que las funciones mentales pueden desencadenar procesos biológicos en un sistema de doble retroalimentación. Este sistema involucra una comunicación químico-eléctrica entre las entidades neurológica, inmunológica y endocrina a través de ejes químicos y redes de recepción-acción. Esta interacción no permite análisis del tipo causa-efecto, sino más bien de ciclación. Es decir, un evento psicológico desencadena un evento biológico, pero ese evento psicológico pudo darse gracias a que lo permitió un evento biológico anterior. Como este sistema es demasiado complejo para los charlatanes, es más fácil recurrir al alma y demás entidades a las cuales se les pueden atribuir toda clase de facultades sin mayor explicación más que “energías”.

 3. “Usted sanará si es su momento para sanar, no puedo contravenir a leyes universales”

La noción de leyes universales, reglas eternas, axiomas naturales, información cósmica y demás conceptos inconexos se han vuelto particularmente populares, y se han difundido de forma irresponsable en televisión y cine tratándolas como verdaderas, incuestionables y absolutas. El nivel de aceptación que han provocado llegan a niveles de fanatismo, especialmente porque basta revisar un poco estas ideas para darnos cuenta que poseen el mismo fundamento que cualquier otro esoterismo. Ligado a estas ideas, se ha optado por utilizar la noción de sanación, la cual suele definirse de forma similar al nirvana. ¿Qué ocurre cuando fundamentamos un proceso terapéutico a una acción esotérica? Nada. De ahí a que se le dé altiempo el poder último de decisión de estado de salud del paciente. Estos charlatanes son como el Rey de El Principito, quien alegaba que todo el universo le obedecía. Cuando El Principito le pide al Rey una prueba de tan magnífico poder, el Rey le pide al sol “¡Sol, ponte!”. Como el sol no se ponía, El Principito cuestionó al Rey, “¿Por qué no te obedece el sol?” a lo que el Rey le responde, “me obedecerá cuando sea el momento”.

4. “Yo no uso expedientes ni estudios, porque trato el presente vital, no el pasado”

Muchos movimientos de pseudopsicología, o incursiones falaces de psicologías no clínicas en el campo de la salud se caracterizan por una desestimación absoluta de los métodos de recolección y seguimiento de información clínica, con el pretexto de que a un paciente, lo que le importa es su bienestar actual y no sus problemas del pasado. Por lo tanto, las historias clínicas, las  notas de evolución, y los antecedentes heredo-familiares son obviados, esperando a que esto tenga alguna clase de efecto terapéutico, ya que “si algo no se recuerda es como si no hubiera existido”. Para un charlatán, dedicarle tiempo al ejercicio de la recolección, análisis y descripción de información clínica es una pérdida de tiempo, y un acto que contraviene a las leyes de asistencia sanitaria en casi todos los países.

5. “Después de la sesión, no trate de pensar en lo que pasó, el tratamiento hará su trabajo en el momento indicado”, o “Para que esto funcione, tiene que dejar de pensar y comenzar a sentir”

El pensamiento crítico es el gran enemigo de los charlatanes, por lo que éstos suelen manipular a sus pacientes induciéndoles la idea de que pensar es malo, o simplemente nocivo para el tratamiento. De esta forma nos hemos encontrado con pseudoterapias que aseguran que su proceso de acción es tan profundo y personal que si la persona trata de comprender o explicar lo que pasó, el efecto simplemente se pierde. Esto se parece mucho al mito del hombre que siempre sabía que número de lotería sería el ganador, solo que si se lo comentaba a alguien o hacía uso de ese conocimiento, en ese momento el número ganador cambiaba por otro. Todos los pacientes tienen derecho a la segunda opinión, al consentimiento informado y a realizar cuantas preguntas sean necesarias para comprender el tratamiento en el que se les pretende involucrar.

 6. “Si no funcionó es porque no siguió el tratamiento adecuadamente”

Finalmente, nos topamos con que los tratamientos promovidos por los charlatanes tienen una garantía del 100% de efectividad, sólo por un pequeñísimo detalle: dependen de que se sigan al pie de la letra todos y cada uno de los pasos con precisión quirúrgica, de lo contrario el tratamiento falla.  Esto es totalmente opuesto a la sencillez y claridad con la que explican las causas de un padecimiento. Por el contrario, muchos tratamientos pseudo-psicológicos recurren a explicaciones de su funcionamiento tan complicadas que ni sus mismos promotores saben exponerlas con claridad. Así como en el Medioevo los fenómenos de la electricidad estática eran tan espectaculares que los alquimistas los utilizaban para asombrar a las masas, hoy nos topamos con falsos terapeutas que recurren a ramas de las ciencias como la mecánica cuántica, la teoría de cuerdas, los alelos genómicos, e incluso los priones para “fundamentar científicamente” sus tratamientos, y la razón de su “complejidad”.

Si usted es un paciente y escucha de un auto-proclamado profesional una de estas frases, o paráfrasis de las mismas, es prácticamente seguro que se trata de un charlatán. Si usted es un psicólogo y está buscando nuevos horizontes de especialización, ponga atención en las frases con las que se promueve la terapia de su interés para evitar caer en incursiones falaces de teorías psicológicas en el entorno clínico.

Artículo previamente publicado en Actualidad Clínica y cedido para su publicación en Psyciencia por su autor. 

Créditos para: http://www.psyciencia.com/2015/21/6-frases-que-delatan-a-los-pseudopsicologos-y-falsos-terapeutas/

Venezuela / Provocación, terror y muerte en el Palacio de Justicia

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Alrededor de 300 simpatizantes oficialistas se concentraron a las afueras del Palacio de Justicia y agredieron a los participantes de una manifestación pacífica en apoyo a Leopoldo López.

Durante el choque entre simpatizantes de Voluntad Popular y del oficialismo, estos se hicieron con varias banderas del partido opositor, a las que prendieron fuego.

Tras los incidentes, los seguidores opositores se retiraron y los oficialistas colocaron un camión en la zona desde el que se lanzan mensajes en contra de López y a favor de su condena.

En estas fotos y video exclusivo de lapatilla.com se puede ver la agresión a los opositores que no muestran los medios oficialistas.

Fotos @EadlcrPatilla

Créditos para: http://www.lapatilla.com/site/2015/09/10/lo-que-los-medios-oficialistas-ignoran-de-las-agresiones-a-opositores-10s-fotos-video/

Venezuela / Hordas violentas del Régimen siembran terror y muerte en el Palacio de Justicia

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Tensión y violencia en el Palacio de Justicia

Manuela Bolívar, con 5 meses de gestación, fue agredida. Es hija de Didalco Bolívar y candidata de la MUD a la AN. Créditos: Carlos García Rawlins / Reuters

(Caracas, Venezuela) – A golpes y empujones se enfrentan este jueves chavistas y opositores en el Palacio de Justicia, en medio de la expectativa por la última audiencia a Leopoldo López, enjuiciado por su participación en las protestas violentas de 2014.

Lea también: embarazada agredida es hija de Didalco

Una de las periodistas de Sumarium en el sitio confirmó que un camión con simpatizantes del oficialismo llegó al lugar, pero fue bloqueado por militantes de Voluntad Popular, el partido político de López. Enseguida creció la tensión, que subió aún más cuando Lilian Tintori, esposa del líder opositor enjuiciado, y Freddy Guevara, representante de la tolda de López, llegaron al Palacio de Justicia: empezaron los golpes, empujones y hasta ataques con palos y objetos contundentes.

Las imágenes de la televisora internacional CNN también confirmaron esta violencia.

Por su parte la cadena Telemundo informó en su cuenta en Twitter que uno de sus periodistas, Plácido Garrido, fue agredido y robado. El profesional de la comunicación tendría fractura en una mano tras la refriega. “La información no se acumula, se experimenta. Nunca podrán con la verdad. Menos ahora. Y menos con violencia”, escribió Garrido también en Twitter.

UN HOMBRE MURIÓ DE UN INFARTO

Lea también: el video que presentará Leopoldo en su defensa

El partido opositor Voluntad Popular, al que pertenece López, denunció que uno de sus seguidores murió de un infarto durante los enfrentamientos, reportó la agencia de noticias Reuters.

“Fallece nuestro activista Horacio Blanco tras sufrir infarto en medio de la emboscada ejecutada por tarifados del régimen”, dijo el partido en su cuenta de Twitter @VoluntadPopular. No obstante, la misma agencia señala que “no fue posible de inmediato corroborar las circunstancias que rodearon la muerte del activista opositor”.

López se encuentra preso en una cárcel militar en las afueras de Caracas desde febrero del año pasado, acusado de incitar a las protestas antigubernamentales que dejaron 43 fallecidos en los primeros meses de 2014. La semana pasada comenzó la etapa final de su juicio y se esperaba para el jueves el veredicto de una corte de Caracas.

Créditos: Carlos García Rawlins / Reuters

Créditos: Carlos García Rawlins / Reuters

Créditos: Carlos García Rawlins / Reuters

Créditos: Carlos García Rawlins / Reuters

Créditos: Carlos García Rawlins / Reuters

Créditos: AFP

Créditos: AFP

Venezuela celebra contrato de suministro de carne por US$2.100 millones con multimillonario brasileño

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Planta de despostado de JBS en Brasil / El Economista América

Un increíble contrato de suministro de carne por la astronómica cifra de 2,1 mil millones tiene la empresa brasileña JBS con el gobierno venezolano en el año 2015. Las acciones de JBS que se negocian en la bolsa de valores de Brasil se han disparado, haciendo aún más acaudalado a Joesley Batista, el mayor de un clan familiar que controla empresa, que también tiene participación del estatal Banco Nacional de Desarrollo de Brasil.

Lea a continuación el trabajo de investigación de Bloomberg “This Brazilian Beef Company Has a $2 Billion Stake in Venezuela’s Future” en traducción libre del inglés por lapatilla.com

Por  Anatoly Kurmanaev, Gerson Freitas Jr y  Blake Schmidt | Bloomberg

En junio, el presidente del Congreso de Venezuela, Diosdado Cabello, pasó cuatro días en Brasil. No fue un secreto. Estuvo acompañado por otros funcionarios,tuiteó que estaba “trabajando por la patria” y se reunió con el presidente. Pero fue una visita de oficial inusual.

Su primera reunión importante fue con Joesley Batista, el mayor de un clan multimillonario de cinco hermanos que controlan JBS SA, el mayor empacador de carne del mundo. En tres días, Cabello fue a las plantas de JBS. Y cenó con la familia Batista.

Vzla Importaciones de carne de Brasil

Si pasar tanto tiempo con un productor extranjero de carne parece sorprendente, dice mucho acerca de la relación co-dependencia emergente entre una empresa privada brasileña y el gobierno de Venezuela. Y es una lección de las prioridades del gobierno de Venezuela en estos días. En las elecciones de diciembre se percibirá como la hiperinflación, la caída de la producción y el aumento de la delincuencia han llevado a racionamiento de alimentos, disturbios y saqueos.

La preocupación principal del gobierno ahora es el suministro de alimentos” dijo Fernando Portela, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Venezolano-Brasileña, o Cavenbra Necesitan mantener el suministro en las tiendas para mantenerse en el poder

Sólo uno de cada cinco votantes afirma que quiere que el presidente Nicolás Maduro concluya su mandato en el año 2019. El partido gobernante podría perder el control de la Asamblea Nacional por primera vez en 16 años.

Cabello describió su viaje a Brasil como una negociación de alimentos y medicinas para ganar la “guerra económica” que los capitalistas están librando contra su país. Las solicitudes al Ministerio de Información para un posterior comentario de Cabello, del Ministerio de Alimentos y de la Oficina de la Presidencia no fueron respondidas.

Arreglos especiales

Para JBS, el mercado venezolano tiene ahora un significado especial. Tiene un contrato de $ 2.1 mil millones donde proporciona casi la mitad de la carne y una cuarta parte del pollo que comen los 28 millones de venezolanos. El país representa alrededor del 10 por ciento de los ingresos por exportaciones de JBS, que algunos analistas han etiquetado como una posición arriesgada, teniendo en cuenta lo cercano que Venezuela podría estar de un default. JBS no lo ve de esa manera.

Venezuela ha pasado en el último año de ser el segundo mayor importador de ganado del mundo a traer casi ninguno.

Para JBS era una oportunidad de hacer algo que nadie más ha hecho en un país que cuenta con una importante demanda potencial” dijo Miguel Gularte, presidente de JBS Mercosur, en una entrevista. Al realizar el empacado y la distribución de sus productos en Venezuela, JBS ha sido capaz de reducir drásticamente el tiempo que se tarda en llegar a las tiendas.

JBS tiene un acuerdo que otras compañías no tienen. En 2014 vendió 1,2 mil millones de dólares en alimentos al gobierno venezolano y recibió sus pagos dentro de los 90 días, de acuerdo con documentos preparados conjuntamente por la empresa y el monopolio de importación estado Corpovex.

Facturas pendientes de pago

Por el contrario, numerosas empresas locales y extranjeras en Venezuela no han sido capaces de obtener los dólares racionados del gobierno en años. Ecoanalítica, una consultora con sede en Caracas, calcula que el Gobierno venezolano tiene 28 mil millones de dólares en facturas pendientes de pago a las empresas privadas.

Gularte dijo JBS espera ampliar sus ventas a Venezuela en un 20 por ciento en 2015. La compañía está en conversaciones con el Credit Suisse AG para estructurar un financiamiento para un mayor crecimiento allí.

Para Venezuela, es una ventaja el negociar con una sola compañía multi-proteína con una plataforma logística integrada en lugar de comprar el pollo a una empresa, la carne a otra“, dijo Gularte. “Venezuela encontró un socio que la respeta

La política, tanto en Brasil como en Venezuela, subyace en el fondo. Los partidos gobernantes de ambos países se han dado apoyo mutuo frente a la crisis, Maduro defiende a la presidente de Brasil, Dilma Rousseff contra su posible destitución y ella criticó las sanciones estadounidenses en contra de funcionarios del gobierno de Maduro. El acuerdo con JBS ofrece una línea de vida brasileña al gobierno de Maduro, ya que se esfuerza por llenar los estantes con comida antes de las elecciones.

El mayor donante político

El año pasado, JBS fue el mayor donante de dinero al Partido de los Trabajadores de Lula y Rousseff. Las crecientes donaciones de la compañía a Rousseff, así como a sus oponentes, se investigaron en una audiencia del Congreso de Brasil sobre el BNDES, el banco estatal de desarrollo de Brasil, que posee una cuarta del capital de JBS. Sin embargo, no hubo financiamiento estatal para el contrato de Venezuela con JBS y Gularte dijo que el gobierno brasileño ni siquiera estaba al tanto de él. JBS negó a comentar sobre la investigación a BNDES.

Los crecientes lazos entre JBS y el gobierno venezolano son notables en un país donde las importaciones se han desplomado debido a un colapso del petróleo, la principal fuente de ingresos del país, y donde las empresas de alimentos son acosadas. En julio, tropas militares ocuparon almacenes del mayor productor local de alimentos, Empresas Polar, luego que el gobierno la acusara de sabotear la economía mediante la reducción de la producción. La compañía con sede en Caracas dice le adeudan $ 463 millones los reguladores de divisas de Venezuela.

Riesgo crediticio

Competidores brasileños de JBS también han sentido el dolor. BRF y Marfrig Global Foods SA a principios de este año se detuvieron los envíos a Venezuela por el creciente riesgo crediticio. Minerva SA dijo que sólo exporta al país cuando le pagan por adelantado. Su retirada del mercado venezolano ayudó que las acciones de los Batista en JBS se dispararan.

Movimiento de un contenedor de Hamburg Sud en Puerto Cabello

Cada 10 días, un buque de la naviera Hamburg Sud, contratada por JBS en la modalidad de liner shipping, se detiene en el puerto más grande de Venezuela, Puerto Cabello. En una reciente tarde de agosto, harina de soya brasileña fue descargada del buque San Álvaro a los muelles al lado donde descargan la carne de JBS.

A las dos semanas de salir de Brasil, los contenedores refrigerados con carne blanca son descargados y despachados. La estatal Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas CASA, monitorea cada contenedor diariamente. Funcionarios del puerto dicen que la comida subvencionada se canaliza a las tiendas estatales en las zonas más amenazadas por disturbios o por la campaña de la oposición.

El cierre de la frontera con Colombia

Recientemente, el gobierno de Maduro declaró el estado de emergencia en parte de la frontera con Colombia, alegando que el contrabando de mercancías empeoró la escasez, una medida que los críticos consideran chivos expiatorios para desviar la atención sobre sus políticas fallidas.

En comparación con el precio y la eficiencia proporcionada a los bienes de JBS, los otros productores de alimentos se enfrentan a una perspectiva diferente. Un matadero privado venezolano, por ejemplo, vende carne de vaca localmente criada a un supermercado privado por alrededor de apenas el 16 por ciento del precio de la carne brasileña, según Franz Rivas, director ejecutivo de la La Asociación Venezolana de Frigoríficos y Mataderos Industriales ó Asofrigo. Y un contenedor importado por una empresa privada venezolana puede esperar durante semanas en un barco fuera del puerto y tomar hasta dos meses en trámites de aduana, según Cavenbra y también la Cámara de Comercio de Puerto Cabello.

El programa de redistribución de tierras del gobierno venezolano – parte de la confrontación de los socialistas con el sector privado – ha llevado a muchos ganaderos fuera del negocio. Se ha reducido la producción nacional de carne de vacuno del 60 por ciento del mercado hace una década a apenas el 20 por ciento, según el Consejo Venezolano de la Carne ó Convecar y el Departamento de Agricultura de EE.UU ó YSDA

Venezuela ha pasado en el último año de ser el segundo mayor importador de ganado del mundo para traer a casi nada, de acuerdo con el USDA. La matanza local ha colapsado tanto, dijo Rivas, que cada miembro de Asofrigo ahora opera con pérdidas.

Créditos para: http://www.lapatilla.com/site/2015/09/08/joesley-batista-el-multimillonario-brasileno-y-su-increible-contrato-con-el-gobierno-de-venezuela/

Carta de Jamaica / Simón Bolívar

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Kingston, septiembre 6 de 1815

Muy señor mío:

Me apresuro a contestar la carta de 29 del mes pasado que usted me hizo el honor de dirigirme, y yo recibí con la mayor satisfacción.

Sensible como debo, al interés que usted ha querido tomar por la suerte de mi patria, afligiéndose con ella por los tormentos que padece, desde su descubrimiento hasta estos últimos períodos, por parte de sus destructores los españoles, no siento menos el comprometimiento en que me ponen las solícitas demandas que usted me hace, sobre los objetos más importantes de la política americana. Así, me encuentro en un conflicto, entre el deseo de corresponder a la confianza con que usted me favorece, y el impedimento de satisfacerle, tanto por la falta de documentos y de libros, cuanto por los limitados conocimientos que poseo de un país tan inmenso, variado y desconocido como el Nuevo Mundo.

En mi opinión es imposible responder a las preguntas con que usted me ha honrado. El mismo barón de Humboldt, con su universalidad de conocimientos teóricos y prácticos, apenas lo haría con exactitud, porque aunque una parte de la estadística y revolución de América es conocida, me atrevo a asegurar que la mayor está cubierta de tinieblas y, por consecuencia, sólo se pueden ofrecer conjeturas más o menos aproximadas, sobre todo en lo relativo a la suerte futura, y a los verdaderos proyectos de los americanos; pues cuantas combinaciones suministra la historia de las naciones, de otras tantas es susceptible la nuestra por sus posiciones físicas, por las vicisitudes de la guerra, y por los cálculos de la política.

Como me conceptúo obligado a prestar atención a la apreciable carta de usted, no menos que a sus filantrópicas miras, me animo a dirigir estas líneas, en las cuales ciertamente no hallará usted las ideas luminosas que desea, mas sí las ingenuas expresiones de mis pensamientos.

«Tres siglos ha -dice usted- que empezaron las barbaridades que los españoles cometieron en el grande hemisferio de Colón». Barbaridades que la presente edad ha rechazado como fabulosas, porque parecen superiores a la perversidad humana; y jamás serían creídas por los críticos modernos, si constantes y repetidos documentos no testificasen estas infaustas verdades. El filantrópico obispo de Chiapa, el apóstol de la América, Las Casas, ha dejado a la posteridad una breve relación de ellas, extractada de las sumarias que siguieron en Sevilla a los conquistadores, con el testimonio de cuantas personas respetables había entonces en el Nuevo Mundo, y con los procesos mismos que los tiranos se hicieron entre sí: como consta por los más sublimes historiadores de aquel tiempo. Todos los imparciales han hecho justicia al celo, verdad y virtudes de aquel amigo de la humanidad, que con tanto fervor y firmeza denunció ante su gobierno y contemporáneos los actos más horrorosos de un frenesí sanguinario.

Con cuánta emoción de gratitud leo el pasaje de la carta de usted en que me dice «que espera que los sucesos que siguieron entonces a las armas españolas, acompañen ahora a las de sus contrarios, los muy oprimidos americanos meridionales». Yo tomo esta esperanza por una predicción, si la justicia decide las contiendas de los hombres. El suceso coronará nuestros esfuerzos; porque el destino de América se ha fijado irrevocablemente: el lazo que la unía a España está cortado: la opinión era toda su fuerza; por ella se estrechaban mutuamente las partes de aquella in mensa monarquía; lo que antes las enlazaba ya las divide; más grande es el odio que nos ha inspirado la Península que el mar que nos separa de ella; menos difícil es unir los dos continentes, que reconciliar los espíritus de ambos países. El hábito a la obediencia; un comercio de intereses, de luces, de religión; una recíproca benevolencia; una tierna solicitud por la cuna y la gloria de nuestros padres; en fin, todo lo que formaba nuestra esperanza nos venía de España. De aquí nacía un principio de adhesión que parecía eterno; no obstante que la inconducta de nuestros dominadores relajaba esta simpatía; o, por mejor decir, este apego forzado por el imperio de la dominación. Al presente sucede lo contrario; la muerte, el deshonor, cuanto es nocivo, nos amenaza y tememos: todo lo sufrimos de esa desnaturalizada madrastra. El velo se ha rasgado y hemos visto la luz y se nos quiere volver a las tinieblas: se han roto las cadenas; ya hemos sido libres, y nuestros enemigos pretenden de nuevo esclavizarnos. Por lo tanto, América combate con despecho; y rara vez la desesperación no ha arrastrado tras sí la victoria.

Porque los sucesos hayan sido parciales y alternados, no debemos desconfiar de la fortuna. En unas partes triunfan los in dependientes, mientras que los tiranos en lugares diferentes, obtienen sus ventajas, y ¿cuál es el resultado final? ¿No está el Nuevo Mundo entero, conmovido y armado para su defensa? Echemos una ojeada y observaremos una lucha simultánea en la misma extensión de este hemisferio.

El belicoso estado de las provincias del Río de la Plata ha purgado su territorio y conducido sus armas vencedoras al Alto Perú, conmoviendo a Arequipa, e inquietado a los realistas de Lima. Cerca de un millón de habitantes disfruta allí de su libertad.

El reino de Chile, poblado de ochocientas mil almas, está lidian do contra sus enemigos que pretenden dominarlo; pero en vano, porque los que antes pusieron un término a sus conquistas, los indómitos y libres araucanos, son sus vecinos y compatriotas; y su ejemplo sublime es suficiente para probarles, que el pueblo que ama su independencia, por fin la logra.

El virreinato del Perú, cuya población asciende a millón y medio de habitantes, es, sin duda, el más sumiso y al que más sacrificios se le han arrancado para la causa del rey, y bien que sean vanas las relaciones concernientes a aquella porción de América, es indubitable que ni está tranquila, ni es capaz de oponerse al torrente que amenaza a las más de sus provincias.

La Nueva Granada que es, por decirlo así, el corazón de la América, obedece a un gobierno general, exceptuando el reino de Quito que con la mayor dificultad contienen sus enemigos, por ser fuertemente adicto a la causa de su patria; y las provincias de Panamá y Santa Marta que sufren, no sin dolor, la tiranía de sus señores. Dos millones y medio de habitantes están esparcidos en aquel territorio que actualmente defienden contra el ejército español bajo el general Morillo, que es verosímil sucumba delante de la inexpugnable plaza de Cartagena. Mas si la tomare será a costa de grandes pérdidas, y desde luego carecerá de fuerzas bastantes para subyugar a los morigeros y bravos moradores del interior.

En cuanto a la heroica y desdichada Venezuela sus acontecimientos han sido tan rápidos y sus devastaciones tales, que casi la han reducido a una absoluta indigencia a una soledad espantosa; no obstante que era uno de los más bellos países de cuantos hacían el orgullo de América. Sus tiranos gobiernan un desierto, y sólo oprimen a tristes restos que, escapados de la muerte, alimentan una precaria existencia; algunas mujeres, niños y ancianos son los que quedan. Los más de los hombres han perecido por no ser esclavos, y los que viven, combaten con furor, en los campos y en los pueblos internos hasta expirar o arrojar al mar a los que insaciables de sangre y de crímenes, rivalizan con los primeros monstruos que hicieron desaparecer de la América a su raza primitiva. Cerca de un millón de habitantes se contaba en Venezuela y sin exageración se puede conjeturar que una cuarta parte ha sido sacrificada por la tierra, la espada, el hambre, la peste, las peregrinaciones; excepto el terremoto, todos resultados de la guerra.

En Nueva España había en 1808, según nos refiere el barón de Humboldt, siete millones ochocientas mil almas con inclusión de Guatemala. Desde aquella época, la insurrección que ha agitado a casi todas sus provincias, ha hecho disminuir sensiblemente aquel cómputo que parece exacto; pues más de un millón de hombres han perecido, como lo podrá usted ver en la exposición de Mr. Walton que describe con fidelidad los sanguinarios crímenes cometidos en aquel opulento imperio. Allí la lucha se mantiene a fuerza de sacrificios humanos y de todas especies, pues nada ahorran los españoles con tal que logren someter a los que han tenido la desgracia de nacer en este suelo, que parece destinado a empaparse con la sangre de sus hijos. A pesar de todo, los mejicanos serán libres, porque han abrazado el partido de la patria, con la resolución de vengar a sus pasados, o seguirlos al sepulcro. Ya ellos dicen con Reynal: llegó el tiempo en fin, de pagar a los españoles suplicios con suplicios y de ahogar a esa raza de exterminadores en su sangre o en el mar.

Las islas de Puerto Rico y Cuba, que entre ambas pueden formar una población de setecientas a ochocientas mil almas, son las que más tranquilamente poseen los españoles, porque están fuera del contacto de los independientes. Mas ¿no son americanos estos insulares? ¿No son vejados? ¿No desearán su bienestar?

Este cuadro representa una escala militar de dos mil leguas de longitud y novecientas de latitud en su mayor extensión en que dieciséis millones de americanos defienden sus derechos, o están comprimidos por la nación española que aunque fue en algún tiempo el más vasto imperio del mundo, sus restos son ahora impotentes para dominar el nuevo hemisferio y hasta para mantenerse en el antiguo. ¿Y~~ y amante de la libertad permite que una vieja serpiente por sólo satisfacer su saña envenenada, devore ta más bella parte de nuestro globo? ¡Qué! ¿Está Europa sorda al clamor de su propio interés? ¿No tiene ya ojos para ver la justicia? ¿Tanto se ha endurecido para ser de este modo insensible? Estas cuestiones cuanto más las medito, más me confunden; llego a pensar que se aspira a que desaparezca la América, pero es imposible porque toda Europa no es España. ¡Qué demencia la de nuestra enemiga, pretender reconquistar América, sin marina, sin tesoros y casi sin soldados! Pues los que tiene, apenas son bastantes para retener a su propio pueblo en una violenta obediencia, y defenderse de sus vecinos. Por otra parte, ¿podrá esta nación hacer el comercio exclusivo de la mitad del mundo sin manufacturas. Sin producciones territoriales, sin artes, sin ciencias, sin política? Lograda que fuese esta loca empresa, y suponiendo más, aun lograda la pacificación, los hijos de los actuales americanos únicos con los de los europeos reconquistadores, ¿no volverían a formar dentro de veinte años los mismos patrióticos designios que ahora se están combatiendo?

Europa haría un bien a España en disuadirla de su obstinada temeridad, porque a lo menos le ahorrará los gastos que expende, y la sangre que derrama; a fin de que fijando su atención en sus propios recintos, fundase su prosperidad y poder sobre bases más sólidas que las de inciertas conquistas, un comercio precario y exacciones violentas en pueblos remotos, enemigos y poderosos. Europa misma por miras de sana política debería haber preparado y ejecutado el proyecto de la independencia americana, no sólo porque el equilibrio del mundo así lo exige, sino porque éste es el medio legítimo y seguro de adquirirse establecimientos ultramarinos de comercio. Europa que no se halla agitada por las violentas pasiones de la venganza, ambición y codicia, como España, parece que estaba autorizada por todas las leyes de la equidad a ilustrarla sobre sus bien entendidos intereses.

Cuantos escritores han tratado la materia se acordaban en esta parte. En consecuencia, nosotros esperábamos con razón que todas las naciones cultas se apresurarían a auxiliarnos, para que adquiriésemos un bien cuyas ventajas son recíprocas a entrambos hemisferios. Sin embargo, ¡cuán frustradas esperanzas! No sólo los europeos. pero hasta nuestros hermanas del Norte se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda, que por su esencia es la más justa, y por sus resultados la más bella e importante de cuantas se han suscitado en los siglos antiguos y modernos, ¿porque hasta dónde se puede calcular la trascendencia de la libertad en el hemisferio de Colón?

«La felonía con que Bonaparte “dice usted” prendió a Carlos IV y a Fernando VII, reyes de esta nación, que tres siglos la aprisionó con traición a dos monarcas de la América meridional, es un acto manifiesto de retribución divina y, al mismo tiempo, una prueba de que Dios sostiene la justa causa de los americanos, y les concederá su independencia».

Parece que usted quiere aludir al monarca de Méjico Moctezuma, preso por Cortés y muerto, según Herrera, por el mismo, aunque Solís dice que por el pueblo, y a Atahualpa, inca del Perú, destruido por Francisco Pizarro y Diego Almagro. Existe tal diferencia entre la suerte de los reyes españoles y los reyes americanos, que no admiten comparación; los primeros sontratados con dignidad, conservados, y al fin recobran su libertad y trono; mientras que los últimos sufren tormentos inauditos y los vilipendios más vergonzosos. Si a Guatimozín sucesor de Moctezuma, se le trata como emperador, y le ponen la corona, fue por irrisión y no por respeto, para que experimentase este escarnio antes que las torturas. Iguales a la suerte de este monarca fueron las del rey de Michoacán, Catzontzin; el Zipa de Bogotá, y cuantos Toquis, Imas, Zipas, Ulmenes, Caciques y demás dignidades indianas sucumbieron al poder español. El suceso de Fernando VII es más semejante al que tuvo lugar en Chile en 1535 con el Ulmén de Copiapó, entonces reinante en aquella comarca. El español Almagro pretextó, como Bonaparte, tomar partido por la causa del legítimo soberano y, en consecuencia, llama al usurpador, como Fernando lo era en España; aparenta restituir al legítimo a sus estados y termina por encadenar X echar a las llamas al infeliz Ulmén, sin querer ni aún oír su defensa. Este es el ejemplo de Fernando VII con su usurpador; los reyes europeos sólo padecen destierros, el Ulmén de Chile termina su vida de un modo atroz.

«Después de algunos meses “añade usted” he hecho muchas reflexiones sobre la situación de los americanos y sus esperanzas futuras; tomo grande interés en sus sucesos; pero me faltan muchos informes relativos a su estado actual y a lo que ellos aspiran; deseo infinitamente saber la política de cada provincia como también su población; si desean repúblicas o monarquías, si formarán una gran república o una gran monarquía. Toda noticia de esta especie que usted pueda darme o indicarme las fuentes a que debo ocurrir, la estimaré como un favor muy particular».

Siempre las almas generosas se interesan en la suerte de un pueblo que se esmera por recobrar los derechos con que el Creador y la naturaleza le han dotado; y es necesario estar bien fascinado por el error o por las pasiones para no abrigar esta noble sensación; usted ha pensado en mi país, y se interesa por él, este acto de benevolencia me inspira el más vivo reconocimiento.

He dicho la población que se calcula por datos más o menos exactos, que mil circunstancias hacen fallidos, sin que sea fácil remediar esta inexactitud, porque los más de los moradores tienen habitaciones campestres, y muchas veces errantes; siendo labradores, pastores, nómadas, perdidos en medio de espesos e inmensos bosques, llanuras solitarias, y aislados entre lagos y ríos caudalosos. ¿Quién será capaz de formar una estadística completa de semejantes comarcas? Además, los tributos que pagan los indígenas; las penalidades de los esclavos; las primicias, diezmos y derechos que pesan sobre los labradores, y otros accidentes alejan de sus hogares a los pobres americanos. Esto sin hacer mención de la guerra de exterminio que ya ha segado cerca de un octavo de la población, y ha ahuyentado una gran parte; pues entonces las dificultades son insuperables y el empadronamiento vendrá a reducirse a la mitad del verdadero censo.

Todavía es más difícil presentir la suerte futura del Nuevo Mundo, establecer principios sobre su política, y casi profetizar la naturaleza del gobierno que llegará a adoptar. Toda idea relativa al porvenir de este país me parece aventurada. ¿Se puede prever cuando el género humano se hallaba en su infancia rodeado de tanta incertidumbre, ignorancia y error, cuál seria el régimen que abrazaría para su conservación? ¿Quién se habría atrevido a decir tal nación será república o monarquía, ésta será pequeña, aquélla grande? En mi concepto, esta es la imagen de nuestra situación. Nosotros somos un pequeño género humano; poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares; nuevos en casi todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo viejos en los usos de la sociedad civil. Yo considero el estado actual de América, como cuando desplomado el imperio romano cada desmembración formó un sistema político, conforme a sus intereses y situación, o siguiendo la ambición particular de algunos jefes, familias o corporaciones, con esta notable diferencia, que aquellos miembros dispersos volvían a restablecer sus antiguas naciones con las alteraciones que exigían las cosas o los sucesos; mas nosotros, que apenas conservamos vestigios de lo que en otro tiempo fue, y que por otra parte no somos indios, ni europeos, sino una especie mezcla entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles; en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento, y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar a éstos a los del país, y que mantenernos en él contra la invasión de los invasores; así nos hallemos en el caso más extraordinario y complicado. No obstante que es una especie de adivinación indicar cuál será el resultado de la línea de política que América siga, me atrevo aventurar algunas conjeturas que, desde luego, caracterizo de arbitrarias, dictadas por un deseo racional, y no por un raciocinio probable.

La posición de los moradores del hemisferio americano, ha sido por siglos puramente pasiva; su existencia política era nula. Nosotros estábamos en un grado todavía más abajo de la servidumbre y, por lo mismo, con más dificultad para elevarnos al goce de la libertad. Permítame usted estas consideraciones para elevar la cuestión. Los Estados son esclavos por la naturaleza de su constitución o por el abuso de ella; luego un pueblo es esclavo, cuando el gobierno por su esencia o por sus vicios, holla y usurpa los derechos del ciudadano o súbdito. Aplicando estos principios, hallaremos que América no solamente estaba privada de su libertad, sino también de la tiranía activa y dominante. Me explicaré. En las administraciones absolutas no se reconocen límites en el ejercicio de las facultades gubernativas: la voluntad del gran sultán, Kan, Bey y demás soberanos despóticos, es la ley suprema, y ésta, es casi arbitrariamente ejecutada por los bajáes, kanes y sátrapas subalternos de Turquía y Persia, que tienen organizada una opresión de que participan los súbditos en razón de la autoridadque se les confía. A ellos está encargada la administración civil, militar, política, de rentas, y la religión. Pero al fin son persas los jefes de Ispahán, son turcos los visires del gran señor, son tártaros los sultanes de la Tartaria. China no envía a buscar mandarines, militares y letrados al país de Gengis Kan que la conquistó, a pesar de que los actuales chinos son descendientes directos de los subyugados por los ascendientes de los presentes tártaros.

¡Cuán diferente entre nosotros! Se nos vejaba con una conducta que, además de privarnos de los derechos que nos correspondían, nos dejaba en una especie de infancia permanente, con respecto a las transacciones públicas. Si hubiésemos siquiera manejado nuestros asuntos domésticos en nuestra administración interior, conoceríamos el curso de los negociospúblicos y su mecanismo, moraríamos también de la consideración personal que impone a los ojos del pueblo cierto respeto maquinal que es tan necesario conservar en las revoluciones. He aquí por qué he dicho que estábamos privados hasta de la tiranía activa, pues que no nos está permitido ejercer sus funciones.

Los americanos en el sistema español que está en vigor, y quizá con mayor fuerza que nunca, no ocupan otro lugar en la sociedad que el de siervos propios para el trabajo y, cuando más, el de simples consumidores; y aun esta parte coartada con restricciones chocantes; tales son las prohibiciones del cultivo de frutos de Europa, el estanco de las producciones que el rey monopoliza, el impedimento de las fábricas que la misma Península no posee, los privilegios exclusivos del comercio hasta de los objetos de primera necesidad; las trabas entre provincias y provincias americanas para que no se traten, entiendan, ni negocien; en fin, ¿quiere usted saber cuál era nuestro destino? Los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la caña, el cacao y el algodón; las llanuras solitarias para criar ganados, los desiertos para cazar las bestias feroces, las entrañas de la tierra para excavar el oro que no puede saciar a esa nación avarienta.

Tan negativo era nuestro estado que no encuentro semejante en ninguna otra asociación civilizada, por más que recorro la serie de las edades y la política de todas las naciones. Pretender que un país tan felizmente constituido, extenso, rico y populoso sea meramente pasivo, ¿no es un ultraje y una violación de los derechos de la humanidad?

Estábamos, como acabo de exponer, abstraídos y, digámoslo así, ausentes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y administración del Estado. Jamás éramos virreyes ni gobernadores sino por causas muy extraordinarias; arzobispos y obispos pocas veces; diplomáticos nunca; militares sólo en calidad de subalternos; nobles, sin privilegios reales; no éramos, en fin, ni magistrados ni financistas, y casi ni aun comerciantes; todo en contravención directa de nuestras instituciones.

El emperador Carlos V formó un pacto con los descubridores, conquistadores y pobladores de América que, como dice Guerra, es nuestro contrato social. Los reyes de España convinieron solemnemente con ellos que lo ejecutasen por su cuenta y riesgo, prohibiéndoles hacerlo a costa de la real hacienda, y por esta razón se les concedía que fuesen señores de la tierra, que organizasen la administración y ejerciesen la judicatura en apelación; con otras muchas exenciones y privilegios que sería prolijo detallar. El rey se comprometió a no enajenar jamás las provincias americanas, como que a él no tocaba otra jurisdicción que la del alto dominio, siendo una especie de propiedad feudal la que allí tenían los conquistadores para sí y sus descendientes. Al mismo tiempo existen leyes expresas que favorecen casi exclusivamente a los naturales del país, originarios de España, en cuanto a los empleos civiles, eclesiásticos y de rentas. Por manera que con una violación manifiesta de las leyes y de los pactos subsistentes, se han visto despojar aquellos naturales de la autoridad constitucional que les daba su código.

De cuanto he referido, será fácil colegir que América no estaba preparada, para desprenderse de la metrópoli, como súbitamente sucedió por el efecto de las ilegítimas cesiones de Bayona, y por la inicua guerra que la regencia nos declaró sin derecho alguno para ello no sólo por la falta de justicia, sino también de legitimidad. Sobre la naturaleza de los gobiernos españoles, sus decretos conminatorios y hostiles, y el curso entero de su desesperada conducta, hay escritos del mayor mérito en el periódico El Español, cuyo autor es el señor Blanco; y estando allí esta parte de nuestra historia muy bien tratada, me limito a indicarlo.

Los americanos han subido de repente y sin los conocimientos previos y, lo que es más sensible, sin la práctica de los negocios públicos a representar en la escena del mundo las eminentes dignidades de legisladores, magistrados, administradores del erario, diplomáticos, generales, y cuantas autoridades supremas y subalternas forman la jerarquía de un Estado organizado con regularidad.

Cuando las águilas francesas sólo respetaron los muros de la ciudad de Cádiz, y con su vuelo arrollaron a los frágiles gobiernos de la Península, entonces quedamos en la orfandad. Ya antes habíamos sido entregados a la merced de un usurpador extranjero. Después, lisonjeados con la justicia que se nos debía, con esperanzas halagüeñas siempre burladas; por último, inciertos sobre nuestro destino futuro, y amenazados por la anarquía, a causa de la falta de un gobierno legítimo, justo y liberal, nos precipitamos en el caos de la revolución. En el primer momento sólo se cuidó de proveer a la seguridad interior, contra los enemigos que encerraba nuestro seno. Luego se extendió a la seguridad exterior; se establecieron autoridades que sustituimos a las que acabábamos de deponer encargadas de dirigir el curso de nuestra revolución y de aprovechar la coyuntura feliz en que nos fuese posible fundar un gobierno constitucional digno del presente siglo y adecuado a nuestra situación.

Todos los nuevos gobiernos marcaron sus primeros pasos con el establecimiento de juntas populares. Estas formaron en seguida reglamentos para la convocación de congresos que produjeron alteraciones importantes. Venezuela erigió un gobierno democrático y federal, declarando previamente los derechos del hombre, manteniendo el equilibrio de los poderes y estatuyendo leyes generales en favor de la libertad civil, de imprenta y otras; finalmente, se constituyó un gobierno independiente. La Nueva Granada siguió con uniformidad los establecimientos políticos y cuantas reformas hizo Venezuela, poniendo por base fundamental de su Constitución el sistema federal más exagerado que jamás existió; recientemente se ha mejorado con respecto al poder ejecutivo general, que ha obtenido cuantas atribuciones le corresponden. Según entiendo, Buenos Aires y Chile han seguido esta misma línea de operaciones; pero como nos hallamos a tanta distancia, los documentos son tan raros, y las noticias tan inexactas, no me animaré ni aun a bosquejar el cuadro de sus transacciones.

Los sucesos de México han sido demasiado varios, complicados, rápidos y desgraciados para que se puedan seguir en el curso de la revolución. Carecemos, además, de documentos bastante instructivos, que nos hagan capaces de juzgarlos. Los independientes de México, por lo que sabemos, dieron principio a su insurrección en septiembre de 1810, y un año después, ya tenían centralizado su gobierno en Zitácuaro, instalado allí una junta nacional bajo los auspicios de Fernando VII, en cuyo nombre se ejercían las funciones gubernativas. Por los acontecimientos de la guerra, esta junta se trasladó a diferentes lugares, y es verosímil que se haya conservado hasta estos últimos momentos, con las modificaciones que los sucesos hayan exigido. Se dice que ha creado un generalísimo o dictador que lo es el ilustre general Morelos; otros hablan del célebre general Rayón; lo cierto es que uno de estos dos grandes hombres o ambos separadamente ejercen la autoridad suprema en aquel país; y recientemente ha aparecido una constitución para el régimen del Estado. En marzo de 1812 el gobierno residente en Zultepec, presentó un plan de paz y guerra al virrey de México concebido con la más profunda sabiduría. En él se reclamó el derecho de gentes estableciendo principios de una exactitud incontestable. Propuso la junta que la guerra se hiciese como entre hermanos y conciudadanos; pues que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los derechos de gentes y de guerra, inviolables para los mismos infieles y bárbaros, debían serlo más para cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes; que los prisioneros no fuesen tratados como reos de lesa majestad, ni se degollasen los que rendían las armas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que no se entrase a sangre y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni quitasen para sacrificarlas y, concluye, que en caso de no admitirse este plan, se observarían rigurosamente las represalias. Esta negociación se trató con el más alto desprecio; no se dio respuesta a la junta nacional; las comunicaciones originales se quemaron públicamente en la plaza de México, por mano del verdugo; y la guerra de exterminio continuó por parte de los españoles con su furor acostumbrado, mientras que los mexicanos y las otras naciones americanas no la hacían, ni aun a muerte con los prisioneros de guerra que fuesen españoles. Aquí se observa que por causas de conveniencia se conservó la apariencia de sumisión al rey y aun a la constitución de la monarquía. Parece que la junta nacional es absolutaen el ejercicio de las funciones legislativa, ejecutiva y judicial, y el número de sus miembros muy limitado.

Los acontecimientos de la tierra firme nos han probado que las instituciones perfectamente representativas no son adecuadas a nuestro carácter, costumbres y luces actuales. En Caracas el espíritu de partido tomó su origen en las sociedades, asambleas y elecciones populares; y estos partidos nos tornaron a la esclavitud. Y así como Venezuela ha sido la república americana que más se ha adelantado en sus instituciones políticas, también ha sido el más claro ejemplo de la ineficacia de la forma demócrata y federal para nuestros nacientes Estados. En Nueva Granada las excesivas facultades de los gobiernos provinciales y la falta de centralización en el general han conducido aquel precioso país al estado a que se ve reducido en el día. Por esta razón sus débiles enemigos se han conservado contra todas las probabilidades. En tanto que nuestros compatriotas no adquieran los talentos y las virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del Norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina. Desgraciadamente, estas cualidades parecen estar muy distantes de nosotros en el grado que se requiere; y por el contrario, estamos dominados de los vicios que se contraen bajo la dirección de una nación como la española que sólo ha sobresal ido en fiereza, ambición, venganza y codicia.

Es más difícil, dice Montesquieu, sacar un pueblo de la servidumbre, que subyugar uno libre. Esta verdad está comprobada por los anales de todos los tiempos, que nos muestran las más de las naciones libres, sometidas al yugo, y muy pocas de las esclavas recobrar su libertad. A pesar de este convencimiento, los meridionales de este continente han manifestado el conato de conseguir instituciones liberales, y aun perfectas; sin duda, por efecto del instinto que tienen todos los hombres de aspirar a su mejor felicidad posible; la que se alcanza infaliblemente en las sociedades civiles, cuando ellas están fundadas sobre las bases de la justicia, de la libertad y de la igualdad. Pero ¿seremos nosotros capaces de mantener en su verdadero equilibrio la difícil carga de una República? ¿Se puede concebir que un pueblo recientemente desencadenado, se lance a la esfera de la libertad, sin que, como a Ícaro, se le deshagan las alas, y recaiga en el abismo? Tal prodigio es inconcebible, nunca visto. Por consiguiente, no hay un raciocinio verosímil, que nos halague con esta esperanza.

Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a desearlo; y menos deseo aún una monarquía universal de América, porque este proyecto sin ser útil, es también imposible. Los abusos que actualmente existen no se reformarían, y nuestra regeneración sería infructuosa. Los Estados americanos han menester de los cuidados de gobiernos paternales que curen las llagas y las heridas del despotismo y la guerra. La metrópoli, por ejemplo, sería México, que es la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el cual no hay metrópoli. Supongamos que fuese el istmo de Panamá punto céntrico para todos los extremos de este vasto continente, ¿no continuarían éstos en la languidez, y aún en el desorden actual? Para que un solo gobierno dé vida, anime, ponga en acción todos los resortes de la prosperidad pública, corrija, ilustre y perfeccione al Nuevo Mundo sería necesario que tuviese las facultades de un Dios y, cuando menos, las luces y virtudes de todos los hombres.

El espíritu de partido que al presente agita a nuestros Estados, se encendería entonces con mayor encono, hallándose ausente la fuente del poder, que únicamente puede reprimirlo. Además, los magnates de las capitales no sufrirían la preponderancia de los metropolitanos, a quienes considerarían como a otros tantos tiranos; sus celos llegarían hasta el punto de comparar a éstos con los odiosos españoles. En fin, una monarquía semejante sería un coloso deforme, que su propio peso desplomaría a la menor convulsión.

Mr. de Pradt ha dividido sabiamente a la América en quince o diecisiete Estados independientes entre sí, gobernados por otros tantos monarcas. Estoy de acuerdo en cuanto a lo primero, pues la América comporta la creación de diecisiete naciones; en cuanto a lo segundo, aunque es más fácil conseguirla, es menos útil; y así no soy de la opinión de las monarquías americanas. He aquí mis razones. El interés bien entendido de una república se circunscribe en la esfera de su conservación, prosperidad y gloria. No ejerciendo la libertad imperio, porque es precisamente su opuesto, ningún estímulo excita a los republicanos a extender los términos de su nación, en detrimiento de sus propios medios, con el único objeto de hacer participar a sus vecinos de una Constitución liberal. Ningún derecho adquieren, ninguna ventaja sacan venciéndolos, a menos que los reduzcan a colonias, conquistas o aliados, siguiendo el ejemplo de Roma. Máximas y ejemplos tales están en oposición directa con los principios de justicia de los sistemas republicanos, y aún diré más, en oposición manifiesta con los intereses de sus ciudadanos; porque un Estado demasiado extenso en sí mismo o por sus dependencias, al cabo viene en decadencia, y convierte su forma libre en otra tiránica; relaja los principios que deben conservarla, y ocurre por último al despotismo. El distintivo de las pequeñas repúblicas es la permanencia; el de las grandes es vario, pero siempre se inclina al imperio. Casi todas las primeras han tenido una larga duración; de las segundas sólo Roma se mantuvo algunos siglos, pero fue porque era república la capital y no lo era el resto de sus dominios que se gobernaban por leyes e instituciones diferentes.

Muy contraria es la política de un rey, cuya inclinación constan te se dirige al aumento de sus posesiones, riquezas y facultades; con razón, porque su autoridad crece con estas adquisiciones, tanto con respecto a sus vecinos, como a sus propios vasallos que temen en él un poder tan formidable cuanto es su imperio que se conserva por medio de la guerra y de las conquistas. Por estas razones pienso que los americanos ansiosos de paz, ciencias, artes, comercio y agricultura, preferirían las repúblicas a los reinos, y me parece que estos deseos se conforman con las miras de Europa.

No convengo en el sistema federal entre los populares y representativos, por ser demasiado perfecto y exigir virtudes y talentos políticos muy superiores a los nuestros; por igual razón rehuso la monarquía mixta de aristocracia y democracia que tanta fortuna y esplendor ha procurado a Inglaterra. No siéndonos posible lograr entre las repúblicas y monarquías lo más perfecto y acabado, evitemos caer en anarquías demagógicas, o en tiranías monócratas. Busquemos un medio entre extremos opuestos que nos conducirán a los mismos escollos, a la infelicidad y al deshonor. Voy a arriesgar el resultado de mis cavilaciones sobre la suerte futura de América; no la mejor, sino la que sea más asequible.

Por la naturaleza de las localidades, riquezas, población y carácter de los mexicanos, imagino que intentarán al principio establecer una república representativa, en la cual tenga grandes atribuciones el poder Ejecutivo, concentrándolo en un individuo que, si desempeña sus funciones con acierto y justicia, casi naturalmente vendrá a conservar una autoridad vitalicia. Si su incapacidad o violenta administración excita una conmoción popular que triunfe, ese mismo poder ejecutivo quizás se difundirá en una asamblea. Si el partido preponderante es militar o aristocrático, exigirá probablemente una monarquía que al principio será limitada y constitucional, y después inevitablemente declinará en absoluta; pues debemos convenir en que nada hay más difícil en el orden político que la conservación de una monarquía mixta; y también es preciso convenir en que sólo un pueblo tan patriota como el inglés es capaz de contener la autoridad de un rey, y de sostener el espíritu de libertad bajo un cetro y una corona.

Los Estados del istmo de Panamá hasta Guatemala formarán quizás una asociación. Esta magnífica posición entre los dos grandes mares, podrá ser con el tiempo el emporio del universo. Sus canales acortarán las distancias del mundo: estrecharán los lazos comerciales de Europa, América y Asia; traerán a tan feliz región los tributos de las cuatro partes del globo. ¡Acaso sólo allí podrá fijarse algún día la capital de la tierra! Como pretendió Constantino que fuese Bizancio la del antiguo hemisferio.

Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan a convenirse en formar una república central, cuya capital sea Maracaibo o una nueva ciudad que con el nombre de Las Casas (en honor de este héroe de la filantropía), se funde entre los confines de ambos países, en el soberbio puerto de Bahía Honda. Esta posición aunque desconocida, es más ventajosa por todos respectos. Su acceso es fácil y su situación tan fuerte, que puede hacerse inexpugnable. Posee un clima puro y saludable, un territorio tan propio para la agricultura como para la cría de ganados, y una gran de abundancia de maderas de construcción. Los salvajes que la habitan serían civilizados, y nuestras posesiones se aumentarían con la adquisición de la Guajira. Esta nación se llamaría Colombia como tributo de justicia y gratitud al creador de nuestro hemisferio. Su gobierno podrá imitar al inglés; con la diferencia de que en lugar de un rey habrá un poder ejecutivo, electivo, cuando más vitalicio, y jamás hereditario si se quiere república, una cámara o senado legislativo hereditario, que en las tempestades políticas se interponga entre las olas populares y los rayos del gobierno, y un cuerpo legislativo de libre elección, sin otras restricciones que las de la Cámara Baja de Inglaterra. Esta constitución participaría de todas las formas y yo deseo que no participe de todos los vicios. Como esta es mi patria, tengo un derecho incontestable para desearla lo que en mi opinión es mejor. Es muy posible que la Nueva Granada no convenga en el reconocimiento de un gobierno central, porque es en extremo adicta a la federación; y entonces formará por sí sola un Estado que, si subsiste, podrá ser muy dichoso por sus grandes recursos de todos géneros.

Poco sabemos de las opiniones que prevalecen en Buenos Aires, Chile y el Perú; juzgando por lo que se trasluce y por las apariencias, en Buenos Aires habrá un gobierno central en que los militares se lleven la primacía por consecuencia de sus divisiones intestinas y guerras externas. Esta constitución degenerará necesariamente en una oligarquía, o una monocracia, con más o menos restricciones, y cuya denominación nadie puede adivinar. Sería doloroso que tal caso sucediese, porque aquellos habitantes son acreedores a la más espléndida gloria.

El reino de Chile está llamado por la naturaleza de su situación, por las costumbres inocentes y virtuosas de sus moradores, por el ejemplo de sus vecinos, los fieros republicanos del Arauco, a gozar de las bendiciones que derraman las justas y dulces leyes de una república. Si alguna permanece largo tiempo en América, me inclino a pensar que será la chilena. Jamás se ha extinguido allí el espíritu de libertad; los vicios de Europa y Asia llegarán tarde o nunca a corromper las costumbres de aquel extremo del universo. Su territorio es limitado; estará siempre fuera del contacto inficionado del resto de los hombres; no alterará sus leyes, usos y prácticas; preservará su uniformidad en opiniones políticas y religiosas; en una palabra, Chile puede ser libre.

El Perú, por el contrario, encierra dos elementos enemigos de todo régimen justo y liberal; oro y esclavos. El primero lo corrompe todo; el segundo está corrompido por sí mismo. El alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la sana libertad; se enfurece en los tumultos, o se humilla en las cadenas. Aunque estas reglas serían aplicables a toda la América, creo que con más justicia las merece Lima por los conceptos que he expuesto, y por la cooperación que ha prestado a sus señores contra sus propios hermanos los ilustres hijos de Quito, Chile y Buenos Aires. Es constante que el que aspira a obtener la libertad, a lo menos lo intenta. Supongo que en Lima no tolerarán los ricos la democracia, ni los esclavos y pardos libertos la aristocracia; los primeros preferirán la tiranía de uno solo, por no padecer las persecuciones tumultuarias, y por establecer un orden siquiera pacífico. Mucho hará si concibe recobrar su independencia.

De todo lo expuesto, podemos deducir estas consecuencias: las provincias americanas se hallan lidiando por emanciparse, al fin obtendrán el suceso; algunas se constituirán de un modo regular en repúblicas federales y centrales; se fundarán monarquías casi inevitablemente en las grandes secciones, y algunas serán tan infelices que devorarán sus elementos, ya en la actual, ya en las futuras revoluciones, que una gran monarquía no será fácil consolidar; una gran república imposible.

Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse; mas no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración, otra esperanza es infundada, semejante a la del abate St. Pierre que concibió el laudable delirio de reunir un Congreso europeo, para decidir de la suerte de los intereses de aquellas naciones.

«Mutuaciones importantes y felices, continuas pueden ser frecuentemente producidas por efectos individuales». Los americanos meridionales tienen una tradición que dice: que cuando Quetzalcoatl, el Hermes, o Buda de la América del Sur resignó su administración y los abandonó, les prometió que volvería después que los siglos designados hubiesen pasado, y que él restablecería su gobierno, y renovaría su felicidad. ¿Esta tradición, no opera y excita una convicción de que muy pronto debe volver? ¡Concibe usted cuál será el efecto que producirá, si un individuo apareciendo entre ellos demostrase los caracteres de Quetzalcoatl, el Buda de bosque, o Mercurio, del cual han hablado tanto las otras naciones? ¿No cree usted que esto inclinaría todas las partes? ¿No es la unión todo lo que se necesita para ponerlos en estado de expulsar a los españoles, sus tropas, y los partidarios de la corrompida España, para hacerlos capaces de establecer un imperio poderoso, con un gobierno libre y leyes benévolas?

Pienso como usted que causas individuales pueden producir resultados generales, sobre todo en las revoluciones. Pero no es el héroe, gran profeta, o dios del Anáhuac, Quetzalcoatl, el que es capaz de operar los prodigiosos beneficios que usted propone. Este personaje es apenas conocido del pueblo mexicano y no ventajosamente; porque tal es la suerte de los vencidos aunque sean dioses. Sólo los historiadores y literatos se han ocupado cuidadosamente en investigar su origen, verdadera o falsa misión, sus profecías y el término de su carrera. Se disputa si fue un apóstol de Cristo o bien pagano. Unos suponen que su nombre quiere decir Santo Tomás; otros que Culebra Emplumajada; y otros dicen que es el famoso profeta de Yucatán, Chilan-Cambal. En una palabra, los más de los autores mexicanos, polémicos e historiadores profanos, han tratado con más o menos extensión la cuestión sobre el verdadero carácter de Quetzalcoatl. El hecho es, según dice Acosta, que él establece una religión, cuyos ritos, dogmas y misterios tenían una admirable afinidad con la de Jesús, y que quizás es la más semejante a ella. No obstante esto, muchos escritores católicos han procurado alejar la idea de que este profeta fuese verdadero, sin querer reconocer en él a un Santo Tomás como lo afirman otros célebres autores. La opinión general es que Quetzalcoatl es un legislador divino entre los pueblos paganos de Anáhuac, del cual era lugarteniente el gran Moctezuma, derivando de él su autoridad. De aquí que se infiere que nuestros mexicanos no seguirían al gentil Quetzalcoatl, aunque apareciese bajo las formas más idénticas y favorables, pues que profesan una religión la más intolerante y exclusiva de las otras.

Felizmente los directores de la independencia de México se han aprovechado del fanatismo con el mejor acierto proclamando a la famosa Virgen de Guadalupe por reina de los patriotas, invocándola en todos los casos arduos y llevándola en sus banderas. Con esto, el entusiasmo político ha formado una mezcla con la religión que ha producido un fervor vehemente por la sagrada causa de la libertad. La veneración de esta imagen en México es superior a la más exaltada que pudiera inspirar el más diestro profeta.

Seguramente la unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración. Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. Los primeros son, por lo común, más numerosos, porque el imperio de la costumbre produce el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos son siempre menos numerosos aunque más vehementes e ilustrados. De este modo la masa física se equilibra con la fuerza moral, y la contienda se prolonga, siendo sus resultados muy inciertos. Por fortuna entre nosotros, la masa ha seguido a la inteligencia.

Yo diré a usted lo que puede ponernos en aptitud de expulsar a los españoles, y de fundar un gobierno libre. Es la unión, ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos, sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos. América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones, aislada en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni auxilios militares y combatida por España que posee más elementos para la guerra, que cuantos furtivamente podemos adquirir.

Cuando los sucesos no están asegurados, cuando el Estado es débil, y cuando las empresas son remotas, todos los hombres vacilan; las opiniones se dividen, las pasiones las agitan y los enemigos las animan para triunfar por este fácil medio. Luego que seamos fuertes, bajo los auspicios de una nación liberal que nos preste su protección, se nos verá de acuerdo cultivar las virtudes y los talentos que conducen a la gloria; entonces seguiremos la marcha majestuosa hacia las grandes prosperidades a que está destinada la América meridional; entonces las ciencias y las artes que nacieron en el Oriente y han ilustrado a Europa, volarán a Colombia libre que las convidará con un asilo.

Tales son, señor, las observaciones y pensamientos que tengo el honor de someter a usted para que los rectifique o deseche según su mérito; suplicándole se persuada que me he atrevido a exponerlos, más por no ser descortés, que porque me crea capaz de ilustrar a usted en la materia.

Soy de usted

Simón Bolívar

Kingston, 6 de septiembre de 1815