Día: 6 septiembre, 2015

La lengua del Tercer Reich / Victor Klemperer

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Más que la propaganda de los discursos, las octavillas y los carteles, afirma Victor Klemperer, el instrumento que permitió al nazismo instilar su veneno en las masas fue  el lenguaje: palabras aisladas, expresiones y formas sintácticas repetidas hasta la saciedad y que, favorecidas por su simplicidad, acababan por penetrar en el inconsciente de los individuos, quienes las asimilaban y las reproducían mecánicamente. Si, por otra parte, es cierto que el lenguaje –su estilo, sus énfasis- revela de las personas más de lo que ellas quisieran, el sello de una época se halla también en el lenguaje prevaleciente. Pocas cosas pueden ser más relevantes para la puesta en evidencia del nazismo, pues, que el conocimiento de la LTI: Lingua Tercii Imperii, que es como Klemperer designa a la lengua del Tercer Reich. Una lengua que, para decirlo con nuestro autor, envenenó cantidad de conceptos y sentimientos y que revela mucho de las convicciones, propósitos y hábitos de pensamiento del nazismo.

Victor Klemperer (1881-1960) fue un filólogo e historiador de la literatura alemán de origen judío, primo del célebre director de orquesta Otto Klemperer. Tras combatir como voluntario en la Primera Guerra Mundial, inició una trayectoria académica que lo condujo a una cátedra de literatura francesa en la Universidad de Dresde. Forzado a dimitir por las leyes antijudías promulgadas por el régimen nazi, rehusó adoptar la vía del exilio y, casado con una mujer etiquetada como «aria», soportó en condiciones precarias casi toda la duración del Tercer Reich en Dresde. Escribió en ese tiempo unos diarios, los que fueron publicados por primera vez en Alemania en 1995. A partir de algunos de sus apuntes sobre el habla nazi, Klemperer  publicó en 1947 el libro LTI, Apuntes de un filólogo, una interesante recopilación de observaciones que revelan al experto y al erudito pero que ante todo es un testimonio a la vez dramático y ameno de un genuino humanista.

Que el régimen nazi desvirtuó ideas o conceptos se manifiesta por ejemplo en su empleo de los términos «heroísmo»y «fanatismo», machaconamente explotados por el discurso  oficial. Antes del Tercer Reich, la palabra «fanático» solía tener connotaciones negativas, asociada como estaba en la propia Alemania a una actitud amenazadora y repulsiva. El régimen nazi convirtió el fanatismo en una virtud, y es en este sentido que inundó toda clase de textos y comunicados, desde artículos periodísticos y discursos a felicitaciones personales y proclamas dirigidas a organizaciones, militares y civiles. Se hablaba sin rubor de «juramento fanático» y de «valentía fanática», y se ensalzaba a Goering como «fanático amigo de los animales». Cuando la situación militar se tornó definitivamente crítica y la palabra parecía desgastada e insuficiente, Goebbels consideró necesario exhortar a un «fanatismo feroz»… como si existiese un fanatismo dócil. Con Klemperer, por otro lado, se puede recelar del heroísmo cuando carece de pureza y de discreción. «Lo que reprocho al concepto de héroe aplicado por el nazismo –dice nuestro autor- es precisamente su continua dependencia de lo decorativo, la fanfarronería de su presencia. El nazismo nunca conoció oficialmente un heroísmo honesto y auténtico. Y de este modo falsificó y desacreditó todo el concepto». La manipulación del término daba pie a la lectura entre líneas, especialmente después de Stalingrado: cuando un parte de guerra informaba que las tropas luchaban heroicamente, se podía suponer que a las tropas les iba fatal. «Heroicamente» sonaba a necrología.

La propensión del nazismo a absorber los espacios y las almas, su impulso totalitario, queda en evidencia en el uso de la palabra «coordinar»; palabra que revela también una tendencia a la mecanización y la automatización. Las instituciones debían alinearse con el ideario y las metas del nazismo, hacerse partícipes de su cosmovisión. La judicatura, los sindicatos, el cuerpo docente, las iglesias, los coros, los clubes deportivos, también las organizaciones de extrema derecha que podían rivalizar con el partido nazi -tal el caso de los Cascos de Acero-; ninguna instancia corporativa debía quedar exenta de la política de «coordinación», que era en verdad una empresa colosal de homogeneización de la sociedad bajo el signo de la esvástica. La omnipresencia del término podía prestarse a su ridiculización, como ocurrió cuando un humorista (con seguridad en los tiempos iniciales del régimen), a propósito de una salida a terreno realizada por la Asociación de Excursionistas, declaró que la naturaleza acababa de ser «coordinada».

«El lenguaje del vencedor… no se habla impunemente. Ese lenguaje se respira y se vive según él», sentencia Klemperer. Hombres y mujeres nada sospechosos de congeniar con el nazismo, algunos de ellos pertenecientes al número de sus víctimas, podían dar pruebas de la exitosa difusión del habla nazi. Un dentista que profesaba aversión a su país y se confesaba anglófilo a rabiar, tenía a bien decir que los alemanes eran «caracterialmente inferiores», recurriendo a un término –«caracterial»- acuñado por los nazis e impregnado de connotaciones racistas. Una colega de Klemperer, filóloga de origen judío desaparecida más tarde en un campo de concentración, podía largar en presencia del autor una retahíla de eslóganes y  lugares comunes del nazismo comprimidos en apenas un par de frases: según ella, había que leer a Goethe, había que ser «alemanes fanáticos», había que «lavar a la patria de su no-germanidad». En el libro sobre el judaísmo en la vida intelectual del siglo XIX publicado en 1936 por Arthur Eloesser, judío y otrora admirado por Klemperer, se multiplicaban los tópicos característicos de la LTI: cundían las burdas generalizaciones sobre el judío alemán y en torno a lo alemán; cierto personaje de Heine era un judío «camuflado» (precisamente un estigma que los nazis adjudicaban al propio Heine); se hablaba de la «llamada mística de la sangre»… Una perla: en el ámbito cultural, según Eloesser, los judíos alemanes se creían «coordinados» con sus compatriotas no judíos. En fin. Testimonios del triunfo de una mentalidad perversa, enfermiza, considerada durante años como virtud suprema.

Por supuesto, la LTI no tenía necesidad de inventar todos sus términos y expresiones, casi siempre le bastaba con apropiarse de los ya existentes e impregnarlos de una connotación específicamente nazi. El sentido peyorativo original de una palabra como «masificación», cuyo origen puede rastrearse en la crítica de arte y en el vocabulario especializado de disciplinas como la sociología y la economía, resultaba neutralizado por la demagogia del colectivismo racial. Ya Flavio Josefo y el novelista Lion Feuchtwanger habían dado lustre a la expresión «guerra judía», pero en el contexto del Tercer Reich venía a significar algo muy distinto, cargado de connotaciones funestas, como todo lo relacionado con los judíos. A propósito: a día de hoy, apenas hace falta extenderse demasiado –al menos en el espacio de una reseña- sobre la importancia de términos como «el judío» o «lo judío» en la práctica lingüística de los nazis. «Lo judío» era en la versión nazi el común denominador de todo lo que pudiese haber de negativo en el mundo; en definitiva, un resumidero de falacias, simplificaciones y generalizaciones espurias.  Klemperer dedica a este apartado algunas de sus observaciones más interesantes.

Había en el nazismo una especie de infantilismo que lo impulsaba a concebir sus logros –presentes y futuros- en términos superlativos. De partida, el Tercer Reich debía ser el imperio más grande y poderoso de todos los tiempos. Cada uno de los productos salidos de sus fábricas debían ser «los más modernos», «los más eficientes», «los más poderosos» del mundo. Todo se expresaba de modo superlativo. No había simplemente batallas ni enemigos, lo que había eran un «enemigo universal» y «batallas de aniquilación» o «la mayor batalla de la historia». Klemperer aplica el escalpelo a lo que denomina la «maldición del superlativo», que en la LTI adquirió proporciones inauditas. La fanfarronería y las exageraciones que proliferaban en la propaganda y en el discurso cotidiano llevaron al extremo lo que, siguiendo al autor, puede considerarse como la raíz específicamente alemana del nazismo: la supresión de los límites, una desmesura casi delirante que remonta a la esencia del romanticismo y su intento de asir lo ilimitado. Klemperer afirma precisamente que «la raíz alemana del nazismo se llama romanticismo».

– Victor Klemperer, LTI, la lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo. Minúscula, Barcelona, reimpresión de 2007. 414 pp.

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Créditos para: http://www.hislibris.com/lti-la-lengua-del-tercer-reich-–-victor-klemperer/

Perversión y mentiras aplicadas por los comunistas al lenguaje

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Transcripcion:

Cesar Vidal, es el primer expositor, aproximada mente 15 minutos, va a tomar cada uno, es doctor en derecho, historia, filosofía, teología. Historiador, escritor, periodista español, autor de numerosas obras de investigación histórica, ensayos y novelas.

Buenos días, damas y caballeros. Tengo que decirles, que para mi es un honor y un privilegio, el poder estar esta mañana, en este Foro de Promoción Democrática Continental, abordando además un tema, que a mi juicio, tan enormemente importante, como es la semántica y el uso del lenguaje. Obviamente, en 15 minutos, esto va a ser un vuelo de pájaro, y un vuelo de pájaro muy rápido, lógicamente, quedaran muchos cabos sueltos, pero si me gustaría abordar algunos temas que me parecen esenciales.

Permitan me empezar con una cita. Dice así:

«Todo el aparato gubernamental se dividía en cuatro ministerios.
El MINISTERIO DE LA VERDAD, que se ocupaba de las noticias, los espectáculos, la educación y las artes.
EL MINISTERIO DE LA PAZ encargado de las cuestiones relacionados con la guerra.
EL MINISTERIO DEL AMOR que se ocupaba de mantener la ley y el orden.
EL MINISTERIO DE LA  ABUNDANCIA que era el responsable de los asuntos económicos.»

La descripción que acaban ustedes de escuchar, la escribía en el año 1949 un británico que se llamaba Eric Blair, aunque seguramente muchos sabrán, que su nombre de guerra, su seudónimo era George Orwell, y que el libro del que yo he citado, es 1984
.
1984, describía, en una fecha que ya tenemos tres décadas a las espaldas, un mundo en el que habría desparecido la democracia. Y de manera por cierto, bastante lucida, me atrevería a decir que brillante, ese mundo, en el que habría desparecido la democracia, seria un mundo, en el que los únicos regímenes que habría, serian precisamente dictaduras socialistas.

Eric Blair, no escribía porque si. De hecho, tenia una experiencia a las espaldas, antes de haber tomado la pluma o la maquina de escribir, muy interesante. En el año 1937, había acudido a España, a combatir en una milicia de izquierdas, y estuvo a punto de ser fusilado, pero, curiosamente, no por las tropas del General Franco, sino por los agentes de Stalin en España. Y desde luego, había aprendido mucho de esa experiencia.

No solamente eso. Eric Blair, además describía, como la gran amenaza para la democracia que todavía existía en 1949, la creación de sistemas socialistas que tendrían fundamentalmente tres características:

El primero LA ESCASEZ
La segunda, el gobierno ejercido mediante una oligarquía que seria imposible de desplazar del poder
Y la tercera, la MANIPULACIÓN DEL LENGUAJE

La manipulación del lenguaje, iba a ser tan importante, que sobre todo iría hacia los sentimientos, y que, además, se serviría de poderosos aparatos mediáticos. En esto, como en muchas otras cosas, hay que decir que Orwell fue profético.

No solamente fue profético, yo tendría que decir, que si en estos momentos existe una amenaza, en hispanoamérica, para la persistencia de las democracias, es precisamente, la de regímenes de este tipo, regímenes de carácter socialista, en la que abunda la escasez económica, en la que el gobierno esta formado por una oligarquía, que no tiene la menor intensión de verse desplazada del poder, y en el que se utiliza una forma de lenguaje, el «Double-talk»  que decía Orwell, ese lenguaje doble, que únicamente, es la mentira.

De manera bastante reveladora, y creo que esto es para reflexionarlo continuamente, el socialismo totalitario no desapareció en 1991, con el colapso de la Unión Soviética, todo lo contrario, ha mutado. Y esa mutación, además, esta siendo especialmente peligrosa, y me alegro que se mencionara el Foro de Sao Paulo, porque este es uno de los aspectos, que a veces se pasa por alto, pero es, enormemente relevante, ha mutado, con visos de extenderse, sobre todo en países, que sociológica mente son católicos. Y esto por una serie de razones.

De manera bien reveladora, la base de esa expansión, la base de esa amenaza, para la democracia, amenaza real, insisto, y en proceso de crecimiento, aguanta sobre tres manipulaciones del lenguaje, y son tres manipulaciones del lenguaje, absolutamente orwellianas.

La primera La Guerra es la Paz. Esa es una antigua historia, una antigua propaganda que viene de la Unión Soviética. El pacifismo era absolutamente soviético. Aunque invadieran Hungría en 1956, o Checoslovaquia en 1967, y el pacifismo era una gran arma, sobre todo si no era un pacifismo real, sino un pacifismo que sirviera para desarmar a las democracias.

Estos nuevos socialismos, que son, nada mas que mutaciones del antiguo  socialismo, no solo pretenden ser pacifistas, sino enfrentarse con los enemigos de la paz, que por definición son Estados Unidos y sus democracias aliadas. La paz se enfrenta con la guerra, de acuerdo con esa manipulación del lenguaje. Y eso es algo que se puede contemplar en cualquiera de esos regímenes, y curiosamente, además, mostrando, que nunca se ha podido utilizar la mentira de una manera mas desvergonzada. En Cuba, el ejercito, sigue teniendo un papel fundamental, que no tiene en ninguna democracia. Es mas, es columna vertebral de la perpetuación de la dictadura de los hermanos Castros. En Venezuela, el ejercito es absolutamente esencial, para mantener el régimen chavista. En Nicaragua, el poder sigue siendo ejercido con la alianza de unas fuerzas armadas, absolutamente politizadas, y que no sirven a los ciudadanos, sino a una oligarquía de izquierdas. Y si por si esto fuera poco, y quedara alguna duda, de que efectiva mente, la guerra es la paz, de acuerdo con esta mentira orweliana, incluso se traban alianzas internacionales, con regímenes que nada tienen que ver con la realidad de hispanoamérica, como es el régimen de los ayatolás en Irán.

Y añadan ustedes a esa ausencia de paz, de los que pretenden predicar la paz, contra el belicista Estados Unidos, la violencia oficiosa, que va de los piqueteros argentinos a las manifestaciones de repudio cubanas o las milicias chavistas, por citar solo algunos de los ejemplos. Es mas, sin el uso sistemático de distintas formas de violencia, sin el control de las fuerzas armadas, y sin la coacción de los mas variados tipos, ninguna de estas «dictaduras pacifistas» se podría mantener 24 horas en el poder.

Segunda mentira: La miseria es la justicia de los pobres. El fracaso del sistema socialista, es algo, en términos históricos y objetivos, absolutamente innegable e irrefutable. Solamente las cifras, que se publicaron en lo que todavía era la Unión Soviética, en la época de Gorbachov y la Perestroika, mostraba que la nación tenia un sistema con unas perspectivas absolutamente miserables para ancianos, enfermos o disminuidos físicos o psíquicos. Es mas, la supuesta legitimación del gulag, si es que se puede legitimar, el exterminio y encarcelamiento y esclavización, de decenas de millones de seres humanos, no existía. Y eso sucedía en una nación que tenia, ingentes materias primas, posiblemente el país mas rico del globo en materias primas, un sistema educativo de elevadísimo nivel, y y cuadros disciplinados y preparados. Asuman ese mismo sistema en naciones como Cuba, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua o Argentina. Que ni tienen esa riqueza, ni esos cuadros, ni ese sistema educativo, y a nadie le sorprenderá la miseria.

Pero el recurso a la mentira, resulta obligado para disfrazar la miseria y la mala gestión de justicia para los pobres. Los ejemplos son muchos, no me puedo detener en todos ellos, pero por ejemplo, es la insistencia en culpar de todos los males económicos de las naciones de hispanoamérica al régimen capitalista. Cuando es muy dudable, que en la mayor parte de hispanoamérica, con las excepciones y los matices que ustedes quieran, haya habido jamas un régimen capitalista, si por régimen capitalista entendemos, el libre mercado, la libre competencia, y la justicia independiente. Me permitirán que les diga, que en mi opinión, en hispanoamérica, en términos generales, lo único que ha habido siempre, ha sido una continuación del sistema hispánico de riqueza, es decir, la riqueza no viene de la libre competencia, del talento, o de la independencia judicial, sino que viene de la cercanía con el poder político. Eso quizás explica, porque no ha aparecido ningún Steve Jobs, o ningún Bill Gates, al sur del Río Grande.

Porque en realidad todos sabemos, que hasta esas dictaduras socialistas, están creando sus propias oligarquías, y que los nuevos millonarios, por ejemplo en Venezuela, no es gente de especial talento, o con especial capacidad para crear riqueza. Sino gente mas cerca del calorcito que da el poder. No es de lo mejor, que evidentemente, trajimos o trajeron los españoles a América. Y ciertamente el mensaje es claro: La miseria, en realidad, es la justicia para los pobres. Aunque esos pobres tengan que hacer cola para comprar papel higiénico, o se hayan enterado hace muy poco, de que si viven en Argentina, solo podrán hacer dos compras online al año.

No solamente eso, se tacha de anti patriotas, a los que aman a su patria, y quieren la libertad de su patria, olvidando, la famosa máxima de Thomas Jefferson, de que el mayor patriota es el disidente, porque por encima de intereses políticos, lo que quiere es la prosperidad y la libertad de su nación.

Tercera mentira, las tinieblas son la luz. El impacto de estos sistemas, debe muchísimo, aparte del poderoso aparato de propaganda, y por supuesto al respaldo internacional, al hecho de que hay una tienda, una tierra de cultivo, que es especialmente favorable. Naciones que han sido maceradas desde hace décadas, con conceptos y términos, como la opción preferencial por los pobres, o el asistencialismo, o el recelo hacia la economía de mercado, que han padecido, permitan me que utilice ese verbo, la Teología de la Liberación, eran cultivo abonado, para que en un momento determinado creciera la planta siniestra del socialismo totalitario.

Y esto era claro, ya en los años 70. Cualquiera que sufriera la enorme agonía estética, de leer un libro, de uno de los teólogos de la liberación, brasileño, Frei Betto, titulado «Fidel y la Religión» donde el dictador cubano, pretendía aunar, mas bien pervertir y subvertir categorías de pensamiento cristianas, para amaestrar las hacia el comunismo, sabe de lo que estoy hablando. Y cuando los hermanos Boff, posiblemente los teólogos mas importantes de la liberación, decían que su base de trabajo era la biblia, pero su instrumento de análisis era el marxismo, desde luego, no estaban hablando por hablar. Estaban empezando a abonar un territorio, en el que están creciendo, en los últimos años, plantas tan amargas como el chavismo, o la dictadura de otros personajes parecidos.

Hasta que punto esto funciona, se puede ver en multitud de manifestaciones, quisiera centrarme solo en una, porque suele pasarse por alto en los medios de comunicación internacionales. En los medios de comunicación internacionales, nos fijamos en Cuba, por eso de que Cuba pervierte la situación internacional desde hace mas de medio siglo. Nos fijamos en Venezuela, porque es un país importante y petrolífero. Pasamos a la Argentina, que es un país grande.. y pasamos por alto, por ejemplo a naciones mas pequeñas como Nicaragua. Eso es un gravísimo error. Nicaragua lleva mas de 40 años siendo el tubo de ensayo, de las experiencias socialistas totalitarias en el sub continente.

La esposa del actual presidente de Nicaragua, el comandante sandinista Daniel Ortega, es autentica mente un paradigma de lo que cabe esperar de las estrategias del Foro de Sao Paulo. Rosario Murillo, puede ser, al mismo bruja, llevar entre 15 y 20 anillos en los dedos, generalmente de turquesa, porque al parecer, eso evita la mala onda de los enemigos del pueblo, que por supuesto, son los que no son sandinistas y aman la libertad, puede ser considerada un personaje importante de la brujería internacional, y al mismo tiempo, mantener unas relaciones extraordinarias con el Cardenal Ovando, o señalar que la virgen ilumina a Daniel Ortega.

No solo eso, el grito de propaganda en Nicaragua es «Viva Nicaragua, cristiana, socialista y solidaria». Y presentando al Cardenal Ovando, antiguo disidente, y yo diría que, enemigo valiente, del régimen sandinista,Rosario Murillo decía lo siguiente: «Te tenemos aquí, para invocar al Altísimo, al Todo Poderoso, al Gran Espíritu, al Supremo Hacedor, a la Fuerza que nos mueve, desde la vida hacia la vida, con nosotros en esta plaza de la fe, San Juan Pablo II, su Eminencia Reverendísima Cardenal, Miguel Ovando y Bravo» para añadir a continuación.. puroForo de Sao Paulo: «Cardenal Miguel, eres esa luz de esperanza y fe, Viva el Cardenal, nuestro amigo fiel». Y por supuesto en Nicaragua, la revolución se llama «La Revolución del Amor» Rosario Murillo dice que empuñan las armas del amor, y por si fuera poco, para   terminarlo de arreglar, es habitual en los medios de comunicación, que veamos al comandante yendo a misa. Parece que eso no esta influyendo mucho en sus hábitos políticos.

Que todo esto se parezca algo a lo contenido en las paginas de la biblia es dudoso. Pero que resulta efectivo, políticamente, esa perversión del lenguaje, es absolutamente imposible de negar. Quizás a fin de cuentas, como escribía Pablo de Tarso, a Satanás no le cuesta mucho convertirse en Ángel de Luz.

Quizás, y concluyo, esta tarea, la tarea de mostrar la falsedad del lenguaje, la utilización de la mentira, la perversión de valores queridos para millones de personas, vaya a ser, la tarea MAS RELEVANTE DE NUESTRO TIEMPO. Porque implica, identificar primero, y denunciar y combatir después, como detrás de los cacareos en favor de la paz, se plantan las semillas de la violencia y de la sangre. Como detrás de las proclamas de justicia para los parias de la tierra, se agazapa un futuro de escasez, de pobreza y de miseria. Y como detrás de las apelaciones mas nobles del ser humano, como la de justicia, no hay sino un ansia de poder, dispuesta a pactar con cualquier instancia para mantenerse despótica-mente.

Habría quizás, que ir desgranando la realidad, para descubrir, como dice un refrán de mi tierra natal, que muchas veces, detrás de la cruz, quien se agazapa, es el Diablo. Pero hay que hacerlo con una finalidad, y es la de que el futuro, de esos pueblos que amamos, y que compartimos una herencia común, puedan conocer al final y a la postre, los frutos mas deseables de la democracia, la prosperidad, la paz y la libertad. Y para esa tarea, resulta indispensable el distinguir, lo verdadero de lo falso, lo real de lo propagandístico, y lo autentico de lo ficticio. Habrá que asumir, como decía una de las personas que me ha precedido en el uso de la palabra, que al final existe una enorme carga de realidad, en esa máxima de Jesús, que afirmaba «Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres»..porque si os dejáis llevar por la mentira, solo podréis aspirar a ser esclavos. Muchas Gracias.

Créditos para: http://frentecomuncubano.blogspot.com/2014/03/semantica-y-mentiras-del-comunismo-x.html